Newell's
Martes 30 de Agosto de 2016

El muro eterno: el retiro de Walter Samuel

A los 38 años Walter Samuel colgó los botines dejando atrás una foja de servicios impecable. Jugó en Newell's, Boca Juniors, Roma, Real Madrid, Inter y Basilea. Su futuro seguiría vinculado al fútbol

El perfil bajo de Walter Samuel contrasta con su alto vuelo. Ganó todo lo que jugó con el Boca de Bianchi y el Inter de Mourinho, dos equipazos, y a los 38 años dejó el fútbol profesional tras conquistar el título en la Súper Liga Suiza con Basilea. Ganó un Mundial juvenil Sub 20, Copa Libertadores, Liga de Campeones de Europa, Mundial de Clubes , campeonatos en el fútbol argentino, italiano y suizo tras sus pasos por Newell's, Boca, Real Madrid, Roma, Inter y Basilea. Es el jugador argentino que en Italia más scudettos consiguió. Sólo en España, se quedó sin dar una vuelta olímpica.

Nació el 23 de marzo de 1978 en Laborde, Córdoba, pero de chiquito se fue a vivir a Firmat, su ciudad de adopción. Debutó profesionalmente en Newell's Old Boys, el 16 de junio de 1996 ante Banfield, de la mano de Mario Zanabria. Al recordar esos años, Samuel destacó: "Veía difícil jugar en primera, porque en las categorías que estaban antes de la mía, lo tenía a Juancito Vojvoda y Diego Crosa, quien ya jugaban en primera. En un momento empecé a escalar y Mario me dio confianza. Debuté y después fui alternando con el equipo de reserva hasta que en el siguiente campeonato tuve más continuidad. De eso hace 20 años, ¡había fotos en blanco y negro!", rememoró entre risas.

En 1998 pasó a Boca, donde jugó hasta el 2000, en el que sale campeón de la Copa Libertadores de América. Al final de la temporada saltó el charco y firmó con AS Roma. En la capital italiana lo bautizaron como "el Muro", tras ganarse en la cancha la reputación de ser uno de los mejores defensores de la Liga Italiana. Real Madrid posó sus ojos en él y se lo llevó para ocupar el lugar que dejaba Fernando Hierro, pero no le fue bien ya que nunca logró adaptarse. Volvió a Italia, pero esta vez a Inter.

En el equipo milanés fue el lugar donde más frutos cosechó. "En Roma jugué cuatro años, que es bastante, pero en Inter pasaban los años y no me daba cuenta. Jugué casi diez años ahí, tengo amigos y gente con la que me llevo muy bien. Para mí, fue una experiencia impresionante. Nunca imaginé cuando era un pibe que iba a estar nueve años en el Inter", rememoró.

Estando en Inter, sufrió una rotura de ligamentos en la rodilla izquierda, la cual lo tuvo alejado de las canchas por gran parte de 2008. Tras mantenerse en buen nivel desde entonces, en 2010 se resintió otra vez, sufriendo la rotura de los ligamentos cruzado anterior y colateral externo de su rodilla derecha.

"Lo de la rodilla izquierda fue quizás menos grave que la otra pero me llevó más tiempo. Con la derecha me recuperé en seis meses y la lesión era mucho más grave. En la primera, que era "solamente" el cruzado me llevó nueve meses para volver a jugar. Aún así se la bancaron bastante, se lo tengo que agradecer? (risas). Después de la segunda operación jugué casi cinco años más", dijo el defensor al referirse a su dolencia.

El 23 de julio de 2014 es presentado en Suiza en su nuevo equipo, Basilea, club en el que se retiró por la puerta grande, siendo campeón, poniéndole la frutilla al postre a una carrera extraordinaria.

"Fue raro. En el momento que apareció Basilea yo estaba sin club. Sabía que el equipo jugaba la Champions y que podía pelear el torneo y yo quería eso, algo que me motivara a nivel futbolístico, algo que me moviera a pelear por algo. Sacando que tuve la suerte de haber salido campeón, fue una buena experiencia y a nivel familiar estábamos retranquilos. Si tendríamos que habernos quedado un año más no habría habido problemas porque mi familia estaba muy contenta".

"Nunca imaginé cuando era un pibe que iba a estar nueve años jugando en el Inter. Para mi fue una experiencia impresionante"

Las preguntas cayeron por su propio peso: ¿Y por qué no hubo otro año más? ¿Qué fue lo que te llevó a colgar los botines? "Ya venía sintiendo el desgaste físico. A mi cuerpo le pedí al máximo de lo que dio. A la rodilla siempre la pude manejar, pero una vez me dolía el tendón, otra vez el dedo y fue cuando me dije «paremos acá, sufrir no. Quiero retirarme de buena manera. Me quería ir jugando, sintiéndome bien", confesó. Al contar como fue esa "despedida", Samuel confesó: "Antes del partido hicieron una pasarela para los tres que nos íbamos. Te dan un ramo de flores como se acostumbra y te dejan para que saludés a la gente. Ahí vi que habían ido Aldair, quien jugó conmigo en Roma; Lucho Vergoldi, un amigo de la vida con el que compartimos la pensión, y Nicolás Burdisso. Hasta ese momento estaba tranquilo, pero cuando los vi aflojé y se me cayó un lagrimón. Fue un momento muy emotivo. Yo venía con un problemita y no sabía si iba a jugar un rato o no pero al final lo hice, más que nada para que los chicos me vean jugar por última vez", relató.

"En el momento que apareció Basilea yo quería algo que me motivara a nivel futbolístico, algo que me moviera a pelear por algo"

Y tras el partido Basilea recibió la copa de manos de Roger Federer, una leyenda viviente del tenis. "Este año apareció ahí de sorpresa. Es muy hincha del club y además muy querido en Basilea porque es muy dado, no tiene problemas y sobre todo no tiene aires de grandeza" describió con humildad sin darse cuenta de que él, en su palo, tiene la misma altura.


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De los cortos al buzo

De repente los dobles turnos de entrenamientos, las concentraciones y hasta los partidos quedaron atrás, envueltos en un manto de nostalgia en el arcón de los recuerdos. Desde que Walter Samuel colgó los botines, allá por el mes de mayo, el vértigo de la vida cómo futbolista cesó y ahora ocupa el tiempo con otras cosas.

"Por ahora la voy llevando bien, me tomé unas largas vacaciones con mi familia que ya teníamos programadas. También estoy más con mis amigos y en mi pueblo. Digamos que aprovecho el tiempo que antes no tenía. Es raro, pero después voy a tener que organizarme el día. Por ahora no tengo ningún trabajo nuevo en vista. Vamos a ver cuando vuelva a Italia si se presenta alguna oportunidad", dijo Samuel mientras saboreaba un mate.

—¿Cuál es tu idea?

—Seguir vinculado al fútbol como técnico. Me gustaría empezar con chicos, en juveniles, para probar, para ver bien cómo es la cosa porque no debe ser nada fácil estar al frente de un grupo. Quiero empezar con chicos para ir fogueándome y después con el tiempo, si me llaman y me sigue gustando la idea, probar con grandes.

—¿Hiciste el curso de técnico?

—En Italia son tres años y yo hice el primero, que me sirve para dirigir hasta chicos de 17 años. La idea es este año hacer el segundo y ya podría dirigir hasta Serie B y ser ayudante técnico; y el otro, haría el tercero para poder dirigir en primera.

—¿Con qué técnico te sentís identificado?

—Tuve técnicos muy distintos y muy buenos. Todos tenían su manera de trabajar y eran muy diferentes entre sí, por eso, y de verdad lo digo, identificarte con alguno es difícil. Pienso que a nuestra generación, a la gran mayoría nos marcó (Marcelo) Bielsa, porque él nos enseñó muchas cosas. A mí, defensivamente, me hizo notar cosas que otros técnicos no me lo hicieron ver tanto, como salir jugando bien de atrás, de no perder de cabeza y que ese anticipo no sea sólo para ganar la posición y tirar la pelota afuera sino anticipar para dársela a un compañero, o meter un pase entre líneas y todas cosas así, detalles que a mí me ayudaron en mi carrera. Con esto no quiero decir que mi equipo vaya a jugar como el de él. Mi idea por ahí es un poquito distinta a la suya.

—Hay muchos de tu generación, algunos compañeros tuyos en Boca, como el Vasco, Guillermo o Martín, dirigiendo a equipos de primera división. ¿Qué pensás?

—Verlos ahí me hacía sentir más viejo. Me daba cuenta de que iban pasando los años porque mi ex compañeros ya eran técnicos. Y los empecé a seguir, al Vasco, a Guillermo, a Martín también y en su momento a Diego Cagna. Los sigo y me gusta que les vaya bien. Me pone contento que se esté renovando la camada de los técnicos, por ejemplo con Nelson Vivas, Gabi Milito, el Muñeco Gallardo, el mismo Chacho Coudet o Lucas (Bernardi) sin ir más lejos. Para mí ellos son los que van a cambiar el juego.

—Suponiendo que podés tener a los jugadores que querés, ¿Con que dibujo te sentirías identificado o cómodo?

—A mi marcó más el 4-2-3-1 y el 4-3-3. Particularmente me gusta el juego por afuera y me gusta mucho jugar con enganche, con un enganche dinámico algo que ni en Europa ni en Argentina hay más.

—De ese tipo de jugadores ya no quedan, el último fue Román Riquelme.

—Quedan muy pocos. Yo tuve uno de compañero en Basilea en esa posición, Matías Delgado, que era un jugador tipo Román. Me acuerdo de que todos decían que Riquelme era estático, pero para mí no era así: si Román siempre recibía solo era porque se movía. El parece que no corre, pero es de esos jugadores inteligentes que se mueven bien. Y a mí esos jugadores me gusta mucho. Hoy por hoy tener un jugador con ese pase final es difícil.

—¿Por qué creés que ya no hay más de ese tipo de jugadores? ¿Cambió mucho el fútbol?

—Se corre muchísimo. Antes el enganche con un toque, con un buen pase, zafaba. Todavía hacen la diferencia, pero ahora los jugadores te presionan mucho, no tenés tiempo... Y en Europa más, porque jugás a uno o dos toques. Por ahí no salen tantos jugadores en esa posición, pero pienso que el fútbol está cada vez más rápido y de a poco ese tipo de jugadores van desapareciendo. Ojalá aparecieran jugadores como Riquelme, como Aimar o como el muñeco Gallardo. Esos jugadores, que tienen ese último pase, pelota parada, manejan los tiempos del equipo no son fáciles de encontrar.


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Seguridad en el fondo

La seguridad que mostraba en el fondo Walter Samuel hizo que las convocatorias al seleccionado se den de manera natural. Formó parte de los planteles que jugaron los Mundiales de Corea del Sur y Japón 2002 y Sudáfrica 2010. Con la albiceleste debutó en 1999, de la mano de Marcela Bielsa en la victoria ante Venezuela en Maracaibo (marcó el primer gol en el 2-1), jugando entre ese año y 2010 un total de 55 partidos en los que convirtió 4 goles.

—¿Qué pensás de la selección argentina?

—Es una lástima que no pudo ganar ninguna de las finales que jugó. Llegaron a un punto al que nuestra camada no llegó. Después, las críticas te diría que son partes del fútbol. Si hubieran ganado una final estaba todo bien. Pienso que eso también llevó a la crisis que hay en AFA. El perder no ayuda porque salen todos los problemas a la luz. Eso pasó siempre en Argentina. Ojalá hubiera un resultado bueno que calme las aguas y se pueda pensar mejor. Espero que la renovación con Armando Pérez o no sé quién quedará, sirva. Estando en Basilea vi en directo lo de los 38 votos contra los 38 votos y la verdad fue una vergüenza mundial. Salió en todos lados, lo vio todo el mundo y eso no está bien. No puede ser que en una asociación que se presume seria pase esto.

— ¿Qué opinás de la elección de Edgardo Bauza como DT del seleccionado?

—Me parece serio. Fijate que se tomó un avión y vino a reunirse enseguida. Eso es lo que haríamos todos. Si aparece la oportunidad de dirigir la selección argentina se te pone la piel de gallina. Pienso que tiene muchas ganas y esperemos que le vaya muy bien.


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