El Mundo
Viernes 16 de Diciembre de 2016

"Volveremos": el mensaje en los muros de los que huyen

Ya desde primera hora de la mañana los nervios estaban a flor de piel, en espera de si esta vez iba a producirse o no la evacuación de civiles y combatientes del último reducto rebelde de Alepo. Poco después de la salida del sol, los primeros civiles se reunían en las calles del barrio casi destruido en su totalidad en el este de la ciudad norteña. Mujeres, niños y hombres que desde hace mucho tiempo esperan poder dejar la zona de combate tiritaban de frío ante las bajas temperaturas, que sobrepasaban escasamente los cero grado centígrados. Una imagen muestra a una mujer junto a sus maletas, sentada sobre los escombros y llorando. Y es que pese a todo el sufrimiento, a muchos les cuesta marcharse de su ciudad natal. Otros llevaron a cabo toda una serie de preparativos: para que las posibilidades de caer en manos de los seguidores del gobierno fueran mínimas, muchos quemaban sus posesiones. Los combatientes también destruían sus vehículos, incendiaban sus cuarteles generales o hacían volar por los aires almacenes de armas.

Desde hace días, las partes en conflicto se enfrentan por la evacuación de los combatientes y civiles de los pocos barrios que seguían en manos de las milicias opositoras tras los fuertes combates con las fuerzas del régimen de Damasco. La situación humanitaria en el este de Alepo no aceptaba retraso alguno: decenas de miles de personas siguen viviendo allí, muchos de ellos en edificios destruidos por los bombardeos y los combates. La gente dice que debido al asedio que duró meses apenas quedaba ya agua potable ni tampoco alimentos. La asistencia médica también colapsó. El director regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Robert Mardini, citó en Twitter a una colega, señalando: "Nunca vi este nivel de sufrimiento humano".

Activistas describieron la despedida de sus familias como desgarradora. "La gente deseaba mucho salir de la ciudad y acudir a un lugar seguro con sus familias", dice Wissem. "Pero por otro lado, están abandonando su tierra, su patria. Para nosotros es un día muy triste". Cuando todos los civiles y combatientes hayan salido de Alepo, quedará sólo un barrio fantasma. Antes de irse, algunos escribieron mensajes en los muros. "Nuestras viviendas destruidas son testigo de la perseverancia contra sus crímenes", se leía. Otro de los mensajes: "Un día volveremos".

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