Corrupción
Sábado 28 de Enero de 2017

Uno de los investigadores del Lava Jato afirmó que "en 30 o 60 días Lula puede estar preso"

El comisario de la Policía Federal brasileña Romario de Paula cree que el gran escándalo por los sobornos llevará al ex presidente tras las rejas

Un comisario de la Policía Federal de Brasil que es uno de los jefes de la operación Lava Jato sugirió que una detención del ex presidente Lula da Silva puede ocurrir dentro de los próximos 30 o 60 días. "No creo que hayamos perdido el timing (ritmo). Este timing (para detener a Lula) puede ser en 30 días, 60 días. La investigación sobre Lula es muy amplia", declaró el comisario Igor Romario de Paula, investigador del Lava Jato y un crítico de Lula. El ex presidente está procesado en cinco causas del Lava Jato.

   De Paula disintió con los dichos que a la revista Veja vertió la semana pasada el comisario Mauricio Grillo, también de la Policía Federal, quien se mostró desalentado subre una posible detención del ex presidente. "Yo creo que la detención puede ocurrir", dijo De Paula.

   Lula se encuentra procesado en cinco causas vinculadas a la Operación Lava Jato, dos de ellas a cargo del juez Sergio Moro, en la ciudad de Curitiba, que acogió la denuncia de la fiscalía que investiga si recibió ventajas indebidas de las empresas OAS y Odebrecht.

   Ayer, el fiscal de la causa calificó al ex mandatario como "el comandante" de la red de soborno que extrajo ilícitamente miles de millones de dólares de la estatal Petrobras. La operación Lava Jato (Lavadero de autos), considerada la mayor investigación de corrupción de la historia, comenzó en marzo de 2014 como una pesquisa sobre el mercado paralelo de cambios en una red de estaciones de servicio de Brasil.

   Inesperadamente, el caso llevó desde entonces a la cárcel a decenas de altos empresarios y políticos de primer plano de prácticamente todo el arco parlamentario, por su implicación en una red de sobornos pagados por grandes constructoras para obtener licitaciones en Petrobras. Pero entre los políticos detenidos destaca la primera línea de ex ministros de Lula y ex jefes del PT, como Antonio Palocci y Jose Dirceu.

   La fiscalía definió el esquema como un sistema de "empresas que se enriquecían a costa del Estado, directivos de Petrobras que vendían favores, lavadores profesionales de dinero que pagaban sobornos y políticos y partidos que sustentaban a directivos de Petrobras y a cambio recibían la mayor parte de los sobornos para enriquecerse y financiar sus campañas".

   Las obras sobrefacturadas generaban excedentes que se transferían a los partidos y a los empresarios como sobornos de entre el 1% y el 5% del valor de los contratos. Se estima que el esquema drenó unos 2.000 millones de dólares de Petrobras y que causó un perjuicio total de más de 13.000 millones de dólares. Los procedimientos legales permitieron a la empresa recuperar unos 155 millones de dólares, apenas una fracción de lo robado. Las ramificaciones del caso se extendieron a una decena de países, que incluyen a Argentina, Perú, Venezuela y Colombia.

   El ex presidente acusa al juez Sergio Moro, a los fiscales y a la Federal de persecución política, pero su defensa parece frágil en el terreno propiamente judicial. "El timing del que se habla sobre Lula puede ser para dentro de poco tiempo. No veo condescendencia por tratarse de un ex presidente. El propio juez Sergio Moro mostró que el no tiene eso en cuenta al tomar decisiones", declaró el comisario De Paula. El comisario fue uno de los responsables por haber allanado el 4 de marzo de 2016 el piso de Lula y llevado al ex presidente a declarar como testigo por la fuerza al aeropuerto de Congonhas, en San Pablo. Ese arresto temporario fue un durísimo golpe en la imagen del ex mandatario, precandidato presidencial para 2018.

   El jefe policial negó la declaración de Lula de que existe un presunto "dedo extranjero" en la Lava Jato con intereses detrás del petróleo de Petrobras. Lula y el PT han lanzado tesis de tipo conspirativo, pero las pruebas colectadas por la fiscalía, el juez Moro y la Policía Federal parecen sólidas.

   Sobre esta hipótesis conspirativa, De Paula dijo que "no veo eso. Decir que hay intereses internacionales es un absurdo, no tiene fundamento. Decir que Lava Jato perjudica a la economía brasileña es echarle la culpa a la persona que encontró un cadáver en la escena del crimen. Hay un desgaste para el país, claro, pero tal vez eso sea más positivo, estancar la sangría que provoca la corrupción", concluyó De Paula.

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