El Mundo
Sábado 02 de Septiembre de 2017

Un síntoma de las profundas diferencias en política internacional

La disputa diplomática entre las dos mayores potencias atómicas del mundo puede parecer infantil, pero en realidad es la expresión de unas diferencias mucho más profundas.

La disputa diplomática entre las dos mayores potencias atómicas del mundo puede parecer infantil, pero en realidad es la expresión de unas diferencias mucho más profundas. Y es que Rusia y EEUU están muy alejados en las cuestiones más importantes de política internacional. Según Washington, en la disputa con Corea del Norte está siendo de más ayuda China que Rusia. En Siria ambas potencias tienen intereses contrapuestos, al igual que en Ucrania. Tanto el canciller S Serguei Lavrov como el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, consideran que las relaciones bilaterales están en su punto más bajo.

Pero si bien hay un diagnóstico, no se está haciendo nada para abordar las causas de esas tensiones. Al contrario, la cosa ha ido a peor. Las fuerzas más contrarias a Rusia del Congreso estadounidense han ganado peso, entre otras cosas porque el gobierno de Trump no pudo ofrecer resistencia. Contra el propio presidente está en marcha una investigación del FBI para averiguar si su campaña electoral colaboró con Rusia. Trump intenta acercarse y hace pocos días aseguró que confía en que EEUU tenga magníficas relaciones con Rusia, o al menos buenas relaciones. Pero sin embargo ha firmado, aunque de mala gana, sanciones contra Moscú.EEUU tiene importantes intereses económicos en los que se interpone Rusia. Por ejemplo, está intentando atacar la posición dominante de Rusia en el mercado de gas europeo. Washington quiere vender su gas en Europa y ya comenzó a suministrar a Lituania y Polonia. En Moscú están indignados por la política de EEUU respecto a Rusia y consideran una infamia el cierre del consulado de San Francisco. "Eso significa que Estados Unidos está entrando en un punto álgido de la guerra diplomática", advirtió el diputado ruso Leonid Sluzki. Los analistas están convencidos de que la espiral de sanciones continuará. "No se quedará en esto", tuiteó el politólogo Dmitri Trenin, del Centro Carnegie de Moscú. También hay llamamientos a poner fin a la política del "ojo por ojo" y a volver a las conversaciones con contenido. El politólogo Andrei Kortunov advierte desde el diario RBK que la espiral de contramedidas podrían llevar a una ruptura de las relaciones diplomáticas. "Ni a Moscú ni a Washington les interesa eso", añade.

Lo mismo parece pensar el nuevo embajador ruso en EEUU Anatoli Antonov. "Para decirlo con palabras de Lenin, «no necesitamos un ataque de histeria»", afirmó. Como buen diplomático de carrera, Antonov es consciente de que en una crisis así cualquier palabra puede llevar a un callejón sin salida. De ahí sus prudentes declaraciones: "Ahora tenemos que conseguir orden con calma, tenemos que actuar con tranquilidad y profesionalidad".

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