El Mundo
Sábado 16 de Septiembre de 2017

Un nuevo ataque terrorista del Isis en Londres dejó 29 heridos en el metro

Fue el cuarto atentado en el año. Usaron una bomba casera que no estalló por completo. Hubo pánico y corridas. Anoche aún se buscaba a los autores.

La policía británica lanzó una "cacería humana" en busca de los responsables de una bomba casera en un vagón abarrotado del metro de Londres, que causó 29 heridos. Se trata nada menos que del cuarto ataque terrorista en Gran Bretaña en lo que va de año. El gobierno elevó el nivel de alarma antiterrorista, mientras el Estado Islámico se adjudicó el ataque, que podría haber sido mucho peor: la bomba casera no estalló por completo.

La primera ministra Theresa May dijo que el artefacto "intentaba causar grandes daños", pero que para alivio de autoridades y habitantes, la bomba —que estaba oculta en un balde plástico y dentro de una bolsa térmica de supermercado— explotó parcialmente, lo que sin duda evitó una carnicería peor. "Diría que este es un dispositivo altamente explosivo que falló", dijo Chris Hunter, experto bombas y ex integrante del ejército británico.

La bomba estalló dentro de un vagón en la estación Parsons Green en el suroeste de la ciudad alrededor de las 8:20 de la mañana, a la hora que el tren que transporta a usuarios —niños de escuela incluso— desde los suburbios. Testigos hablaron de un ruido y un destello en el tren de la línea District. Después se produjeron escenas de caos cuando cientos de personas se apresuraron a alejarse del peligro. "Vi de reojo un enorme destello de llamas que llegaron al techo del tren", explicó a Sky News Chris Wildish, un testigo, que dijo haber notado un "acre olor químico" tras la explosión. Wildish informó que muchos de los pasajeros eran niños en edad escolar, que fueron derribados por la gente mientras trataba de alejarse del fuego.

"Terminé aplastado en la escalera, la gente caía, se desmayaba, lloraba, había chicos aferrados a mi espalda", dijo Ray Barnett, otro testigo, al describir la escena de "caos absoluto" cuando la gente intentaba salir de la estación. Los terroristas lograron así uno de sus objetivos: crear el caos y el miedo en un medio masivo de transporte como es el metro londinense, ya atacado con efectos mucho más letales por el terrorismo islámico en 2005.

"Consideramos que esto fue una detonación de un dispositivo explosivo improvisado", afirmó Mark Rowley, responsable de antiterrorismo en la Policía Metropolitana de Londres. Imágenes tomadas dentro del tren mostraban el balde blanco de plástico en llamas y lo que parecían ser cables saliendo. La prensa informó que en el dispositivo había un reloj.

Otro pasajero, Richard Aymler-Hall, dijo haber visto varias personas heridas, que al parecer fueron pisoteadas cuando huían. A plena capacidad, el tren podría llevar a más de 800 personas. "Vi a mujeres llorando, había muchos gritos y alaridos, hubo algo de atasco en las escaleras que bajaban a la calle", explicó.

Rowley dijo que el servicio de inteligencia interno, el MI5, asistía en las pesquisas dirigidas por el Comando Antiterrorista de la policía. No dio información sobre los sospechosos, señalando que se trataba de una investigación en marcha. El metro suspendió los servicios en la línea atacada.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, afirmó que la ciudad "condena por completo a los horribles hombres que intentan utilizar el terror para hacernos daño y destruir nuestra forma de vida". El atentado del metro fue reivindicado por el Estado Islámico (EI o Isis), según pudieron confirmar Fox News y la agencia AP.

Un terrible antecedente: 2005

El metro londinense —que da servicio a 5 millones de personas al día— ha sufrido varios ataques, el más grave en julio de 2005, cuando varios terroristas suicidas se inmolaron en tres trenes de metro y un autobús, matando a 52 personas. Otros cuatro atacantes suicidas intentaron un ataque similar dos semanas más tarde, pero sus dispositivos no explotaron por completo. Los terroristas islámicos eran afiliados a Al Qaeda.

El año pasado, Damon Smith, un estudiante interesado en armas y extremismo islámico, dejó una mochila llena de explosivos y rodamientos en el metro de Londres, pero no explotó.En el último numero de su revista Inspiración, Al Qaeda instó a atacar trenes.

Las autoridades británicas dicen que desde mediados de 2013 han frustrado 19 complots, seis de ellos desde marzo de este año, cuando un islamista atropelló a varias personas en el puente de Westminster y apuñaló a un policía. El gobierno sigue la pista a 3.000 individuos.

La primera ministra dijo que la especulación en torno a lo sucedido en Londres no ayuda, después de que el presidente Donald Trump dijo que la policía londinense perdió una oportunidad para prevenirlo. "Otro ataque en Londres de un terrorista infeliz", tuiteó Trump. "Son gente enferma y demente que estaban en la mira de Scotland Yard. ¡Hay que ser proactivo!", agregó.

El gobierno británico aumentó el grado de amenaza terrorista a "crítico", el más alto en la escala, que significa que un atentado es "inminente", anunció la primera ministra May. "La gente verá más policía armada en el transporte público y en nuestras calles, brindando protección adicional", explicó May. El temor es que haya otras células terroristas al acecho.

La bomba parcialmente detonada. Causó quemaduras y mucho miedo.

Comentarios