El Mundo
Miércoles 12 de Abril de 2017

Un incendio arrasa un centro de refugiados en el norte de Francia

Ocurrió luego de peleas entre grupos afganos y kurdos en Grand-Synthe, donde residían alrededor de 1.500 personas que ya fueron evacuadas

Un centro de refugiados ubicado en Grand-Synthe, en el norte de Francia, quedó reducido a cenizas por un incendio que se produjo la noche del lunes tras una serie de incidentes que dejaron además 10 heridos. Según los medios, se produjo una pelea entre los residentes afganos y los kurdos que derivó en un enfrentamiento con armas blancas. Más tarde comenzó un incendio que destrozó la mayor parte de las 300 cabañas de madera del lugar, explicó el gobernador Michel Lalande.

El gobernante habló de "devastación" y apuntó que hacen falta muchas personas decididas y violentas para provocar tal destrozo. Las llamas podían verse a una distancia de varios kilómetros.

Los residentes del lugar, que según distintas fuentes oscilan entre 1.000 y 1.500 personas, fueron evacuados y trasladados a alojamientos provisionales. Se necesitaron 59 bomberos para apagar las llamas. Y en total 20 personas tuvieron que ser atendidas por los equipos de rescate. El gobierno anunció que iniciaría una investigación para esclarecer los hechos. Además, el ministro de Interior y la ministra de Vivienda viajaron a Grande-Synthe.

El campamento de refugiados de Grande-Synthe, cerca de la frontera con Bélgica, fue instalado el año pasado por Médicos sin Fronteras y por las autoridades de la ciudad. Muchas de las personas que estaban allí procedían de la llamada "Jungla de Calais", el enorme campo irregular que llegó a albergar a unas 6.500 personas que esperaban desde allí una oportunidad para cruzar a Reino Unido. Finalmente este asentamiento fue desmantelado por las autoridades y los residentes, repartidos.

Al principio el Estado se mostró crítico con el proyecto del nuevo centro, pero finalmente decidió financiar su funcionamiento. Sin embargo, Médicos Sin Fronteras abandonó hace unos meses criticando la cada vez mayor presión recibida por parte de las autoridades.

El ministro del Interior francés, Bruno Le Roux, denunció hace unas semanas las condiciones inaceptables del centro, como la obligación a pagar dinero para acceder a las duchas. El Estado francés prorrogó a mediados de marzo la financiación del campo hasta finales de agosto, siempre que se redujera la cifra de residentes a 700 y se mejorara la seguridad del campo para poder actuar contra los traficantes.

Ahora el incendio podría significar el final del proyecto. El gobernador dijo que no ve cómo se puede volver a construir allí un campo de refugiados tras los acontecimientos ocurridos el lunes.

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