El Mundo
Viernes 24 de Febrero de 2017

Un difícil inicio del diálogoentre EEUU y México

Los titulares de los Departamentos de Estado y Seguridad de EEUU viajaron a entrevistarse con los ministros y el presidente mexicanos

caras. John Kelly y Rex Tillerson se saludan fríamente con el canciller mexicano Luis Videgaray.

México pidió a los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Rex Tillerson y John Kelly, dejar de lado las acciones unilaterales y apostar por el diálogo, en la primera visita de altos funcionarios de Donald Trump a la capital mexicana. La tensión fue evidente durante el encuentro público y el ministro de Exteriores de México, Luis Videgaray, no esbozó una sonrisa en ningún momento.

"Será un largo camino el construir acuerdos con Estados Unidos, pero hoy hemos dado un paso en la dirección correcta", dijo Luis Videgaray. Según señaló, la principal coincidencia fue seguir dialogando "de manera ininterrumpida", cuando pasa por un momento que calificó de "complejo". "Las diferencias entre México y Estados Unidos subsisten", remarcó a la prensa Videgaray, siempre con el ceño fruncido.

Kelly y Tillerson se reunieron en Ciudad de México con Videgaray y con los ministros del Interior y de Hacienda, Miguel ngel Osorio Chong y José Antonio Meade. Luego fueron recibidos por el presidente Enrique Peña Nieto en la residencia oficial de Los Pinos. Días después de la toma de posesión de Trump, Peña Nieto canceló una reunión que iba a tener con el nuevo presidente estadounidense el 31 de enero debido a sus amenazas de hacer pagar a México el muro que quiere construir en la frontera para frenar la inmigración ilegal. Trump también busca renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta), entre Estados Unidos, México y Canadá, que es el motor principal de las exportaciones mexicanas desde 1994. "Nos escuchamos cercana y atentamente el uno al otro", dijo Tillerson, que anticipó que habrá nuevas reuniones, probablemente en Washington. Ninguna de las partes habló de acuerdos concretos en los temas más polémicos y calientes. Sencillamente, no había nada que anunciar.

México pidió a Estados Unidos que las decisiones que se tomen en materia de seguridad fronteriza e inmigración, por las implicaciones que tienen para México y otros países, sean "resultado del diálogo y del acuerdo". En particular, Videgaray se refirió a posibles deportaciones de inmigrantes de otras nacionalidades hacia México, contempladas en un memorando emitido por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. "Hemos hablado de la imposibilidad jurídica de que un gobierno tome decisiones que afecten al otro de una manera unilateral", dijo Videgaray. Kelly aseguró que no habrá deportaciones masivas ni uso de la fuerza militar en acciones contra la inmigración ilegal, después de que Trump dijera en un encuentro con empresas manufactureras que había una "operación militar" para sacar del país a pandilleros y traficantes de droga.

"Juntos, nuestros países gestionan la frontera terrestre con más cantidad de cruces legales en el planeta", subrayó Kelly, en un claro intento de mostrar el lado positivo de la relación. "Tenemos corresponsabilidad en el manejo de nuestra frontera común", agregó. Kelly dijo que la inmigración debe ser "segura, legal y ordenada" y que Estados Unidos trabajará con México y todos sus socios en la región para reducir la inmigración ilegal. Unos 11 millones de inmigrantes ilegales viven actualmente en Estados Unidos. Casi todos han llegado desde México o son mexicanos.

México y Estados Unidos sí acordaron trabajar con los países del llamado "Triángulo del Norte" de Centroamérica, Guatemala, Honduras y El Salvador, los principales expulsores de inmigrantes ilegales hacia Estados Unidos. El tono del encuentro fue cordial pero frío, a juzgar por las palabras de ambas partes en la conferencia de prensa conjunta pese a que la relación está en su nivel más bajo en décadas.

Los hispanos, divididos sobre sus temores a Donald Trump

Los hispanos que viven en Estados Unidos están divididos sobre el impacto de la presidencia de Donald Trump , según un estudio publicado por el Pew Research Center.

Un 41 por ciento asegura estar preocupado, mientras que un 54 por ciento no lo está. Hay que tener en cuenta que la encuesta fue realizada antes de que Trump asumira el cargo el 20 de enero y firmara los decretos con las que ha abierto la puerta a la deportación masiva de inmigrantes sin papeles, en su mayoría hispanos. Es en este grupo, el de los indocumentados, donde la preocupación es mayor, incluso antes de que Trump se instalara en la Casa Blanca: un 55 por ciento asegura estar intranquilo, frente a un 38 por ciento de los nacidos en Estados Unidos, y por ello documentados, que decía lo mismo. El estudio de Pew Research Center muestra además que el 47 por ciento de los hispanos, independientemente de su situación legal, está preocupado ante la llegada de Trump por las posibles deportaciones, tanto de sí mismos como de familiares o amigos cercanos. Un 52 por ciento asegura no estarlo, o no mucho. Las cifra de los preocupados ha variado poco respecto a la de 2013 (46 por ciento) pero sí ha caído significativamente respecto a 2010 (52 por ciento).

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