Referéndum en Cataluña
Jueves 12 de Octubre de 2017

Ultimátum de Rajoy al gobierno catalán para que dé marcha atrás

Le dio tiempo hasta el lunes a Puigdemont para que "aclare" si declaró o no la independencia y para "rectificarse" antes de iniciar un diálogo

Mariano Rajoy emplazó a lgobierno de Cataluña para que aclare si declaró o no la independencia el pasado martes, antes de tomar medidas para forzar su vuelta a la legalidad, incluida una intervención de la región. Rajoy dio a Carles Puigdemont, presidente de Cataluña, hasta el próximo lunes para que haga la "aclaración" sobre si en la confusa jornada del martes declaró o no la independencia de Cataluña, y hasta el 19 de octubre para "rectificarse". Sólo una vez cumplimentados estos requisitos, Rajoy admitirá un diálogo con el gobierno catalán, al que considera por ahora fuera de la ley. El emplazamiento lo hizo Rajoy verbalmente, pero también por escrito, en lo que se llama un "requerimiento", y que es parte de las medidas que prevé el artículo 155 de la Constitución española en casos como el planteado con la secesión catalana. El gobierno del Partido Popular puso así en marcha las medidas coercitivas que ordena la Constitución en casos de acciones ilegales por parte de una de las Comunidades Autónomas.

Rajoy ha dado así a Carles Puigdemont un plazo de cinco días —hasta el lunes— para que "confirme si ayer declaró o no la independencia". Así aparece escrito en el "requerimiento" del Ejecutivo que activa el artículo 155 de la Constitución y fija un segundo plazo, hasta el jueves 19, para que rectifique y evite su aplicación. "Comunique de forma fehaciente al Gobierno de la Nación, el cumplimiento íntegro de este requerimiento tanto del gobierno de la Generalidad como del Parlamento de Cataluña antes de las 10 horas del próximo 19 de octubre", dice el documento enviado al presidente de la Generalitat catalana. El martes, y luego de varias postergaciones y tardanzas, Puigdemont se presentó ante el Parlamento catalán y declaró la independencia, pero para suspenderla de inmediato en nombre de una genérica convocatoria al diálogo. Esto causó un enorme desazón entre los 30 mil separatistas que se habían reunido en las afueras del palacio legislativo catalán y una crisis dentro de las fuerzas separatistas.

Rajoy había anticipado su emplazamiento a Puigdemont en una conferencia de prensa que dio por la mañana en La Moncloa, luego de un Consejo de Ministros a puertas cerradas para aprobar las graves medidas tomadas. Posteriormente, Rajoy compareció en el Congreso de Diputados para hablar de la cuestión catalana. Allí nuevamente el jefe del gobierno español urgió al catalán a que haga caso de ese requerimiento y "certifique que no ha declarado la independencia" para dar "seguridad a los catalanes" y para poder iniciar un proceso de "diálogo" en el marco de la ley. El texto firmado por Rajoy y su gabinete agrega: "La pretendida imposición de una independencia unilateral mediante la utilización de las potestades públicas confiadas al Parlament, al president y al Govern de la Generalitat para tratar de imponer una decisión preestablecida sin ningún control democrático constituyen un ataque al marco de convivencia establecido en la Constitución", indica el "requerimiento".

El histórico frenazo protagonizado por Puigdemont ante el Parlamento catalán la tarde del martes, que dejó frustradas y enfurecidas a sus bases, colocó en una posición de fuerza a Rajoy. Este eligió entonces dar un margen de tiempo a su adversario antes de dar el paso definitivo que precipitaría un conflicto de consecuencias imprevisibles. Pero a la vez inició la aplicación del tan citado por estos días artículo 155 de la Constitución, que forma parte del capítulo Tercero de la Constitución referido a las Comunidades Autónomas.

Recurso nunca usado

El artículo 155 de la Constitución española no se utilizó nunca en 40 años de democracia española, lo que indica la gravedad de la actual crisis. Habilita a adoptar "las medidas necesarias" para forzar a una región a cumplir sus obligaciones. Madrid podría intervenir las autoridades autonómicas en Cataluña y convocar a elecciones en la región.

El gobierno lo reservó como último recurso, por su carácter inédito y su alto costo político, aunque cuenta con el apoyo de los socialistas del PSOE, primer partido de la oposición, y los liberales de Ciudadanos, el cuarto. Las fuerzas de izquierda y nacionalistas lo rechazan. Pero además el PP tiene mayoría propia en el Senado, que es la Cámara que debe aprobar la actuación del gobierno la aplicación del artículo 155.

"La respuesta que dé Puigdemont marcará el futuro de los acontecimientos. En su mano está volver a la legalidad", dijo Rajoy ante el Congreso. "Deseo fervientemente que acierte en su respuesta".La postura del "Govern" es imprevisible, pero Puigdemont presentó por el momento una nueva propuesta de diálogo. "Lo que podría ayudar a hablar es que dos representantes del gobierno español y dos representantes del gobierno catalán se sienten con un único y simple punto: estar de acuerdo en nombrar a un mediador", dijo a CNN.

firme. Rajoy le dio un plazo perentorio a Puigdemont para eliminar todo vestigio de independencia.

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