Turquía: Erdogan reúne una multitud y promete reinstaurar la pena de muerte

El gobierno del presidente celebró la victoria sobre el intento de golpe del 15 de julio, que ha derivado en una ola represiva ilimitada

El presidente turco islamista Recep Tayyip Erdogan volvió a plantear la reinstauración de la pena de muerte, al hablar en una multitudinaria marcha oficialista contra el fallido golpe de Estado del 15 de julio. "Si el pueblo llega a una decisión de ese tipo, creo que los partidos políticos se ajustarán a ella", señaló el mandatario en el acto, que se llevó a cabo en el distrito de Yenikapi, junto al mar de Mármara, en la zona europea de Estambulo. Con el argumento de purgar a Turquía de golpistas Erdogan y su partido islamista conservador AKP han desatado una ola represiva que se extendió incluso a la educación universitaria y secundaria y ha llevado a prisión a cientos de periodistas, profesionales de todas las ramas y opositores.

"Lo digo desde ya: ratificaré una decisión de este tipo del Parlamento", aseguró Erdogan ante cientos de miles de personas. Para la agencia estatal de noticias Anadolu, en la marcha participaron "unas cinco millones", una cifra claramente exagerada. Algunos asistentes hablaron de cerca de un millón, un quinto del cálculo oficialista. El presidente turco volvió a hacer referencia a que fuera de la Unión Europea (UE) "la gran mayoría" de los países cuenta con la pena de muerte. La UE anunció que suspendería las negociaciones con Turquía para su postergado ingreso al bloque si Turquía reinstaura la pena capital, abolida en 2004. Erdogan agradeció la presencia de una parte de la oposición en la llamada "marcha de la democracia y los mártires", la mayor manifestación desde el pasado 15 de julio, cuando el golpe militar fracasó en parte gracias a que los ciudadanos tomaron las calles y bloquearon el paso a los soldados.

A la marcha asistieron el líder opositor Kemal Kilicdaroglu, del Partido Popular Republicano (CHP, centroizquierda), y el jefe del ultranacionalistas MHP, Devlet Bahceli. Pero El prokurdo Partido Democrático Popular (HDP), tercera fuerza del país, no fue invitado y está siendo perseguido por el aparato represivo de Erdogan. Este lo acusa de estar vinculado al guerrillero Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). El primer ministro, Binali Yildirim, prohibió que se llevaran banderas políticas a la marcha. En las imágenes televisivas se vio un mar de banderas turcas. La idea era clara: transmitir que "toda Turquía" apoyaba a Erdogan, luego de tres semanas de continua represión en base al argumento de combatir a los golpistas.

Además, el jefe de gobierno agradeció a Kilicdaroglu y Bahceli por su apoyo durante y después del intento de golpe. Desde el comienzo, todas las formaciones parlamentarias se opusieron al intento de golpe de Estado, que causó al menos 260 muertos y llegó al gobierno a declarar el estado de sitio. Pero el gobierno No obstante, los tres partidos opositores manifestaron su preocupación puesto que no se les informó de los planes de reformar estructuralmente las fuerzas armadas, entre otros sometiéndolas a mayor control civil.

Arrestos y torturas. Opositores y organizaciones de derechos humanos como Aministía Internacional han expresado su enorme preocupación por las violaciones a los derechos humanos y abusos de poder cometidos por el Estado turco en las últimas tres semanas, luego del golpe fallido. Según Amnistía, al 24 de julio pasado había al menos 42 periodistas presos. Y muchos de los detenidos por golpismo eran sometidos a golpizas y torturas sistemáticas. Según el propio gobierno, más de 60.000 funcionarios han sido cesados o detenidos por su supuesto apoyo al clérigo Fethullah Gulen. Este fue un aliado clave de Erdogan y su partido durante muchos años. En 2013 se pelearon, y Gulen debió huir, exiliándose en los Estados Unidos.

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