El Mundo
Martes 05 de Septiembre de 2017

Trump termina con un programa de Obama y manda a la ilegalidad a miles de inmigrantes

Hoy el presidente dará fin a la norma, de 2012. El caso testigo de un profesor argentino, que llegó con 10 años en plena debacle del 2001

Tomás Péndola, argentino y profesor de química en uno de los mejores liceos de Florida, llegó a Miami a los 10 años y ahora se siente más estadounidense que argentino. Pero su modo de vida y sus proyectos pueden desaparecer con apenas una firma de Donald Trump. El presidente podría desmantelar hoy el programa DACA, creado por Barack Obama en 2012 y que protege de la deportación a 800.000 jóvenes que llegaron al país ilegalmente cuando eran menores de edad, como Péndola.

Su familia emigró en 2001, huyendo de la crisis que ese año puso a media Argentina bajo el nivel de pobreza. El sólo tenía 10 años. Estudió química en la Universidad Saint Thomas, que le dio media beca. Sus padres se esforzaron para pagar la otra mitad de sus estudios. Pero Péndola no podía trabajar. Al menos no legalmente. Hasta que Obama creó DACA en 2012, no podía ejercer la docencia: era un ilegal. Ahora, Tomás es un profesional que educa a 150 jóvenes en la MAST Academy, un liceo en Miami apodado como "el Harvard de las secundarias". Pero de nuevo vive en un limbo migratorio.

"Uno se siente atrapado. Eres libre, pero tienes tantas limitaciones que básicamente te sientes atrapado", dice este docente de 26 años en su departamento de Pequeña Habana, en Miami, donde vive con su padre, un carpintero.

En 2012, apenas se habilitó el DACA; Péndola solicitó rápidamente la protección que brindaba, y en unos meses recibió los anhelados documentos que le abrirían un nuevo mundo de posibilidades: un seguro social y un permiso de trabajo. Pasó de vender trucos de magia en una tienda de Miami, trabajo por el que cobraba un sueldo mínimo en negro, a ser "Mr. Pendola", un querido profesor de ciencias en la MAST Academy. Hacía unos años se había graduado en esa prestigiosa escuela secundaria de Key Biscayne, y poco después de que anunciara en Facebook que ya tenía permiso de trabajo y una carrera universitaria, desde su antigua escuela secundaria le ofrecieron el empleo. "La vida me dio un giro de 180 grados", cuenta el joven que creció en Pequeña Habana. "Me encanta enseñar aquí porque son chicos que no tienes que forzarlos a aprender. Les gusta aprender y siempre tienen muchas preguntas". Péndola da clases de química avanzada y de nivel universitario mientras se prepara para empezar un doctorado en la Florida International University.

Pero hoy toda su vida podría venirse abajo. Y él pone el ejemplo de The Terminal, la película con Tom Hanks de 2004 en la que el personaje queda atrapado en un aeropuerto. "Así es como nos sentimos los que fuimos traídos aquí cuando éramos pequeños. No pertenecemos a nuestro país básicamente porque no lo recordamos", cuenta Tomás. "Y al mismo tiempo crecimos en un país al cual te dicen que no perteneces". En su cuarto, Tomás atesora una espada de Zelda y otra de Star Wars. En un estante hacen fila una veintena de muñecos coleccionables Pop Vinyls, entre ellos Groot, Hulk y Darth Vader. Y en una pecera vive un gecko crestado, un simpático reptil que le encomendó una alumna porque ella ya no podía cuidarlo.

Obama aprobó el DACA para proteger de la deportación a los indocumentados que llegaron antes de cumplir 16 años, apodados "dreamers" (soñadores). El DACA —Acción Diferida para los Llegados en la Infancia— les dio permisos de trabajo y, en la mayoría de los Estados, también una licencia de conducir.

Antes de Obama, los "dreamers" se criaban como estadounidenses pero trabajaban ilegalmente y bajo la amenaza de ser deportados a un país que desconocían.

Por eso el "DACA me dejó tener una nueva vida", cuenta Tomás. Pero el permiso se renueva cada dos años y ahora este profesor de química no está tan seguro de que podrá hacer su posgrado en química orgánica.

Un informe de Fox News reveló que el presidente Trump dejará de emitir estos permisos de trabajo y no renovará los ya existentes.

Si esto ocurre hoy, como se prevé, para 2019 todos los beneficiarios del DACA ya se habrán quedado sin permisos de trabajo y, otra vez, viviendo con el terror a "la migra".

Pero lo más probable es que Trump fije un plazo de plazo de seis meses para que entre en vigencia el desmantelamiento del DACA. Buscaría dar tiempo al Congreso para decidir si quiere abordar el estatus de los "soñadores" en una ley.

"Hay algunos para los que volver a su país sería la muerte", dice Tomás. No es el caso de Argentina, aclara, pero el joven pone como ejemplos Honduras, Nicaragua y Venezuela. A lo largo de estos cinco años en que DACA ha estado vigente, los jóvenes han abierto líneas de crédito, comprado coches, casas, criado hijos.

Si eliminan el programa, "perderemos nuestro medio de vida", dice Tomás. "Perderemos la posibilidad de pagar nuestros préstamos, lo cual no sólo nos afectará a nosotros sino a la economía. Miles de personas en default. Eso es mucho dinero". Se refiere a los créditos hipotecarios, tan común en Estados Unidos para acceder a la vivienda propia o a un segunda casa.

Pero, además, hay una implicación psicológica. "Te sientes inútil. Sientes que no puedes hacer nada, que no perteneces a nada".

En medio de una fiera presión de parte de sus seguidores antiinmigrantes, Trump anunciará hoy su decisión.

Una coalición de legisladores demócratas, algunos republicanos, así como líderes de grandes empresas y asociaciones han defendido con fuerza al DACA.

Entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el gobernador de Florida, Rick Scott; ambos eminentes líderes republicanos. "No creo que él (Trump) deba hacer eso. Creo que esto es algo que tiene que resolver el Congreso", dijo Ryan.

"Me opongo a la inmigración ilegal, pero no estoy a favor de castigar a estos niños por las acciones de sus padres", secundó Scott.

Claudia Quiñones, organizadora comunitaria de United We Dream, dijo a la AFP que "hay mucha incertidumbre". "Pero sí tengo la certeza de que vamos a seguir movilizándonos hasta que aprueben medidas amplias que nos amparen a nosotros y a nuestras familias".

Para ella, así como para Tomás Péndola, la presión sobre el gobierno para eliminar el DACA responde a un supuesto "clima fascista" que se respira en el país desde que Trump asumió el mando en enero.

Si no le renuevan su permiso de trabajo en octubre de 2018, cuando expira, Tomás teme quedar en la calle. "Me he estado preparando para eso, ahorrando dinero, y trataré de ver qué hacer con mi vida luego".

en su salsa. Tomás Péndola en sus clases de química. Su familia emigró en 2001. Hasta 2012 vivió en el limbo.

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