El Mundo
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Trump retira su amenaza de intentar meter presa a Hillary por sus correos

Una asesora del presidente electo dio a entender que no se presentarán cargos contra la ex candidata demócrata.

Cuando llegue a la Casa Blanca en enero, Donald Trump no nombrará a un fiscal especial que investigue a la candidata demócrata Hillary Clinton por el escándalo de los correos electrónicos o la Fundación Clinton ni intentará que sea juzgada y hasta encarcelada por esos casos, tal como había prometido durante su campaña. Así lo adelantó una de sus asesoras más cercanas, la que fuera su jefa de campaña, Kellyanne Conway, a la cadena MSNBC, y lo confirmó el propio presidente electo al diario The New York Times poco después. "Hillary Clinton todavía tiene que enfrentarse al hecho de que la mayoría de los estadounidenses no la consideran una persona honesta y en la que se puede confiar, pero si Donald Trump puede ayudarla a sanar, entonces tal vez eso sea algo bueno", consideró Conway.

Durante la campaña electoral, Trump había prometido que, si ganaba, designaría a un fiscal especial para investigar más a Clinton, a quien acusó de comprometer la seguridad del país por usar un servidor privado de correos para tratar asuntos oficiales siendo secretaria de Estado (2009-2013). Dejando de lado que esa es una prerrogativa del Congreso, no del presidente, Trump acabó diciendo que Clinton terminaría en la cárcel si él resultaba elegido. Los republicanos también acusaron a Hillary de haber usado, como secretaria de Estado, la influencia que le confería ese cargo para obtener donaciones para la fundación Clinton y contratos para que su esposo, el ex presidente Bill Clinton, diera discursos pagos.

Posiciones en contra. El giro del magnate inmobiliario podría enfadar a muchos de los seguidores más fieles de Trump, que durante los mítines acostumbraban a corear consignas pidiendo enviar a Clinton a la cárcel. Ayer, el sitio digital Breitbart, uno de los más influyentes en la derecha radical, tituló "Promesa rota" para informar de la decisión. A priori, Trump encontrará también resistencia entre muchos legisladores de su partido que apostaron insistentemente por investigar por años a los Clinton, algo que no parece preocupar demasiado a su equipo. "Creo que cuando el presidente electo, que es también la cabeza de tu partido, te dice antes de ser investido que no desea presentar cargos, está enviando un mensaje muy fuerte de tono y de contenido a sus miembros", señaló Conway.

Trump no dudó en alimentar durante la campaña las dudas en torno a su rival, refiriéndose a ella como "Crooked Hillary" (algo así como "Hillary, la Deshonesta") y alimentando la posibilidad de que la ex primera dama termine presa. El ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que apoyó sin fisuras los ataques de Trump y que se perfila como un alto cargo en su administración, se mostró favorable a la idea de pasar la página. "Hay una tradición en la política estadounidense por la que cuando ganas una elección, más o menos dejas cosas atrás", afirmó Giuliani, señalando que la marcha atrás sobre Clinton puede ayudar a "unir" el país.

Conflictos de interés. El asunto Clinton eclipsó una nueva jornada de reuniones de Trump con distintas personalidades para trabajar en la formación de su equipo de gobierno. El magnate, que viajará desde Nueva York a Florida para pasar el jueves el día de Acción de Gracias, visitó ayer la redacción del diario The New York Times. Lo hizo mientras prosigue su guerra en Twitter contra el periódico y contra los medios de comunicación en general, a los que acusa de ser "deshonestos" y de informar sobre él de forma imprecisa y con un "tono desagradable". En los últimos días, grandes diarios estadounidenses prestaron atención, entre otras cosas, a los posibles conflictos de intereses que los negocios de Trump pueden plantear. Su vocero Jason Miller dio a entender que el magnate está aún ocupándose de sus intereses privados mientras prepara su presidencia.

Trump aseguró que tiene previsto ceder el control de sus millonarios negocios a sus hijos mientras esté en la Casa Blanca, algo que no contentó a los críticos, pues estos (los familiares) siguen estando muy involucrados en el equipo político de su padre y participan en algunos de los contactos que mantiene con líderes nacionales y también internacionales.

Trump dejó entrever durante la entrevista en el diario New York Times que el general retirado de cuatro estrellas James Mattis es su favorito para el cargo de secretario de Defensa.

Mattis, de 66 años, cuenta con experiencia bélica en Irak y Afganistán y fue por último jefe del estratégico Comando Central estadounidense. En caso de ser elegido para el cargo, deberá obtener un acuerdo especial del Congreso: el jefe del Pentágono sólo puede ser nombrado siete años después de haber dejado la carrera militar. Mattis se retiró recién en 2013.

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