El Mundo
Jueves 28 de Septiembre de 2017

Trump propone una histórica rebaja de impuestos en EEUU

Sería la primera desde la del presidente republicano Ronald Reagan de 1986. Los demócratas rechazaron la iniciativa porque, dijeron, beneficia a los más ricos

El presidente de EEUU, Donald Trump, bosquejó ayer una reforma fiscal que calificó de "revolucionaria" y que fue lanzada por su Partido Republicano. Destacando una fuerte reducción del impuesto a las empresas, que pasaría del actual 35 por ciento a 20 por ciento, Trump defendió un proyecto "pro crecimiento, pro empleo, pro familias, pro Estados Unidos". Empero varias cuestiones espinosas deben ser aún resueltas en el Congreso. "Haremos volver a nuestro país los empleos y riquezas que se fueron. Es hora de luchar por nuestros trabajadores", dijo en Indianápolis. Trump quería que el impuesto a las sociedades bajase a 15 por ciento pero sus socios del Congreso consideraron irrealista esa tasa y optaron por 20 por ciento. Esa baja "drástica" permitirá "a los grupos estadounidenses imponerse ante los competidores extranjeros y volver a ganarles", dijo Trump. "Es un cambio revolucionario y los mayores ganadores serán los trabajadores de la clase media por cuanto los empleos volverán masivamente a nuestro país", afirmó. Los impuestos a los ingresos personales serían reducidos y menos progresivos al pasar de siete franjas de imposición a solo tres y con una tasa máxima de 35 por ciento en vez de la actual de 36,9 por ciento. Eventualmente se incluiría otra franja para los más ricos pero esa propuesta es aún vaga.

Trump pidió apoyo a los demócratas por cuanto precisa de sus votos para aprobarlo. "Históricamente las reformas fiscales no fueron cuestiones partidistas y no hay razón alguna para que se convierta en eso ahora", dijo y llamó a republicanos y demócratas a "unirse" en pro de la iniciativa. "Es ahora o nunca", dijo el presidente de la Cámara de Representantes (Diputados), Paul Ryan, que desde hace un año trabaja en esta reforma tributaria que sería la primera desde la del presidente republicano Ronald Reagan en 1986. Los republicanos presentan su reforma como una gran simplificación fiscal de modo de que la declaración de ingresos de la ciudadanía pueda hacerse en apenas una hoja. Eso pasa por suprimir numerosas deducciones y nichos fiscales que son un dolor de cabeza para las personas a la hora de hacer sus declaraciones fiscales.

Apenas dos deducciones son protegidas por los republicanos: la sacrosanta deducción de intereses de los préstamos inmobiliarios y las donaciones caritativas. El debate sobre las deducciones a suprimir no está cerrado y será tema de discusión. El impuesto a las sucesiones, al cual los conservadores tildan de "impuesto a la muerte", sería abolido, satisfaciendo un viejo reclamo republicano. Para las empresas, se prevé pasar a un sistema de imposición territorial a fin de exceptuar a los beneficios en el exterior e incitar a repatriarlos a EEUU.

Oposición demócrata

Tras naufragar el martes su intento de reformar el sistema de salud heredado de Barack Obama, la reforma tributaria pasó a ser la prioridad de Trump y los republicanos. El objetivo es aprobarla antes de fin de año pero en el Congreso evitan poner una fecha límite porque el desafío político es muy grande. Los republicanos tienen mayoría absoluta en el Senado pero en la Cámara de Representantes normalmente se requiere una mayoría calificada de tres quintos lo cual supone obtener votos de los demócratas y eso no será fácil. "Esto no es una reforma fiscal. Es un regalo a los más ricos pagado por la clase media", dijo Nancy Pelosi; jefa de los representantes demócratas. El senador Bernie Sanders consideró "moralmente repugnantes" las propuestas.

El objetivo es aprobarla antes de fin de año, pero en el Congreso evitan poner fecha porque el desafío político es muy grande

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