El Mundo
Jueves 27 de Julio de 2017

Trump prohíbe el ingreso de personas transgénero en las Fuerzas Armadas

El presidente esgrimió los tremendos costos médicos y la perturbación que generarían. Se calcula entre 2.450 y 7.000 los uniformados LGBT activos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que las Fuerzas Armadas ya no aceptarán a los transexuales por "los enormes costos médicos y la perturbación que implicarían", una medida que anula un decreto de su antecesor, Barack Obama, y que generó repudio entre organizaciones civiles, defensores de los derechos LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) y dirigentes políticos de ambos partidos. "Después de consultarlo con mis generales y expertos, dénse por favor por enterados de que el gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá que individuos transgénero sirvan de ninguna manera en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos", afirmó Trump en Twitter, dándole así una victoria al ala conservadora del Partido Republicano sobre un tema ultrasensible que divide al país. En otro mensaje señaló que las Fuerzas Armadas "deben centrarse en la victoria decisiva y arrolladora, y no pueden ser lastradas con los enormes costos médicos y la perturbación que implicarían los tránsgeneros".

En junio de 2016, el entonces secretario de Defensa, Ashton Carter, anunció que las FFAA comenzarían a aceptar en sus filas a personas trans y que se harían cargo del costo de los tratamientos o cirugías que eligieran hacerse. "Con efecto inmediato, los estadounidenses transgéneros podrán servir abiertamente", había anunciado Carter.

El último paso en el camino hacia una apertura de género de las Fuerzas Armadas estadounidense lo había dado el presidente demócrata Bill Clinton cuando instaló la doctrina "no digas, no preguntes". Según esta política, cualquier miembro o aspirante a ingresar a las fuerzas podía no informar sobre su identidad sexual o de género y la institución debía respetar este silencio. Pese a que el anuncio de Obama se ganó los aplausos de un sector importante del país, la medida tenía como fecha de inicio real el 1º de julio pasado.

La medida era ambiciosa ya que implicaba ajustes en el sistema médico militar y en el costo de los tratamientos, debido a que los médicos militares no están preparados para atender a las personas trans, que según la Asociación de Médicos de Estados Unidos (JAMA) ascienden a 13.000. Con el aumento del presupuesto para las FFAA, que recibirán 54.000 millones de dólares extras, no pareciera que el problema fuera el dinero. Sin embargo, horas antes de que la medida entrara en vigor, el 30 de junio último, el Pentágono anunció un aplazamiento de seis meses —hasta el 1º de enero de 2018— para revisar los planes y el posible impacto en la preparación y poder letal de las Fuerzas Armadas.

Durante toda la campaña electoral, Trump se había mostrado a favor de la igualdad de derechos para la comunidad LGBT. "¡Gracias a la comunidad LGBT! Lucharé por ustedes mientras Hillary (Clinton) trae más gente que amenazará tus libertades y creencias", escribió en junio de 2016 en Twitter. Organizaciones y referentes civiles en el tema inmediatamente salieron a criticar la decisión del gobierno. "Una y otra vez, las acciones del presidente Trump hablan más que sus palabras", escribió en Twitter la Unión Estadounidense por las libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). Según un informe de Rand Corporation, un "think tank" que trabaja estrechamente con el Pentágono, habría entre 2.450 y 7.000 transgéneros entre los 1,3 millón de uniformados activos, además de entre 1.510 y 4.000 en las filas de la reserva. "Sólo una parte buscará tratamiento relacionado con una transición transgénero", dice el documento, que calcula entre 29 y 129 los miembros activos por año que verían su capacidad de servicio disminuida. Las FFAA de otros países que permitieron la incorporación de transgéneros hallaron "poco o ningún impacto" en la cohesión o preparación de esos soldados, dice el informe.

Chelsea Manning, la ex analista de Inteligencia que estuvo siete años presa por filtrar documentos clasificados al portal Wikileaks y realizó un tratamiento de cambio de género mientras cumplía su pena en una cárcel militar, opinó que hay que desmantelar el complejo militar y usar los fondos para reforzar el cuidado de la salud. "(La decisión) es otra razón por la que debemos desmantelar el sangriento y peligroso estado militar /policial /de inteligencia para financiar la salud", escribió Chelsea, quien ingresó al servicio militar como Bradley y durante su cautiverio comenzó un tratamiento hormonal para cambiar de sexo. La ex analista se preguntó además como es que "la tierra llora sobre unos pocos trans" pero no menciona nada sobre "los fondos para los F-35", en referencia a la negociación entre la empresa Lockeed Martin y varios gobiernos aliados, entre ellos Estados Unidos, para sellar uno de los mayores acuerdos militares de la historia moderna: la compra de 440 aviones de combate F-35 por una suma de entre u$s35.000 y 40.000 millones.

La medida deja al borde del abismo a los miles de trans que ya prestan servicio en las Fuerzas Armadas ya que si bien Trump sólo se refirió al reclutamiento de nuevos militares, tampoco dejó en claro cuál será el futuro de las personas trans que ya cumplen servicio. La ex Navy Seal Kristin Beck, quien se declaró transexual tras 20 años en la unidad de élite de las fuerzas especiales de EEUU, desafió a Trump. "Veámonos frente a frente y dime que no soy digna" (de servir en el ejército), dijo Kristin Beck, condecorada por su valentía y herida en combate.

Cambio de género. Chelsea Manning, el ex militar transexual que filtró documentos clasificados en Wikileaks.

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