El Mundo
Sábado 22 de Julio de 2017

Trump enfrenta nuevos problemas con la renuncia de su portavoz

Spicer tomó la decisión de pegar el portazo por estar en desacuerdo con la designación de un empresario como jefe de Comunicaciones.

El presidente Donald Trump se encontró ayer en medio de una nueva tormenta ante la repentina renuncia de su portavoz, Sean Spicer, en desacuerdo con el nombramiento del ejecutivo Anthony Scaramucci como jefe de Comunicaciones de la Casa Blanca. "Ha sido un honor y un privilegio" servir a Trump y al país, señaló Spicer en un escueto mensaje en Twitter, sin mencionar las razones de su salida. La intempestiva renuncia de Spicer se conoció instantes después de que una fuente del gobierno informara que Donald Trump escogió al millonario Scaramucci, de 53 años, al frente de la estrategia de comunicaciones de la Casa Blanca.

En su primera comparecencia pública, Scaramucci negó que haya tensiones internas en la Casa Blanca, ya que la "cultura" del equipo es "poner por delante la agenda del presidente". "No tengo ninguna fricción con Sean" y tampoco con el jefe del gabinete, Reince Priebus, dejó claro Scaramucci. "Con Reince somos un poco como hermanos, inclusive a veces jugamos duro como hacen los hermanos", añadió el funcionario.

Polémica defensa

La dirección de Comunicaciones de la Casa Blanca estaba vacante desde mayo, cuando Michael Dubke entregó su carta de dimisión alegando "motivos personales". Desde su salida, Spicer había asumido interinamente las funciones. En la estructura de la Casa Blanca, la oficina de Scaramucci es la que diseña la estrategia de comunicaciones de la presidencia, aunque el portavoz es el rostro visible encargado de aplicar esa línea comunicacional. Scaramucci confirmó ayer mismo a Sarah Huckabee Sanders como nueva portavoz de la Casa Blanca, quien se desempeñaba como adjunta de Spicer.

Desde la primera conferencia de prensa —un día después de la ceremonia de investidura de Trump—, Spicer se hizo notorio por la agresividad con que defendió las acciones oficiales y la propia figura del presidente. El entusiasmo lo llevó a formular declaraciones de elevado voltaje —y provocar alguna polémica— como cuando dijo que el mandatario sirio Bachar Assad es peor que Adolf Hitler, que "no usó gas venenoso contra sus adversarios".

Las extraordinarias comparecencias de Spicer, que diariamente generaban sorpresa e incredulidad, llevaron a una asesora directa de Trump, Kellyanne Conway, a afirmar que la Casa Blanca se concentraba en "hechos alternativos" y que no eran mentiras.

La salida de Spicer dando un portazo ocurre en un momento de extrema delicadeza para Trump, quien en la última semana usó su ametralladora verbal en todas direcciones.

Comentarios