El Mundo
Miércoles 26 de Abril de 2017

Trump debió archivar por ahora su proyecto de muro fronterizo

El desacuerdo con el Partido Republicano amenazaba dejar el presupuesto federal sin aprobar, lo que llevaría a un cierre general.

El presidente Donald Trump aceptó postergar, al menos hasta septiembre, la negociación para financiar la construcción del muro en la frontera con México, ante el rechazo de los legisladores demócratas y no pocos republicanos a incluir una partida en el presupuesto que ha de aprobarse antes del viernes. Trump fracasa así, al menos temporalmente, en financiar su proyecto más polémico y debatido, el muro contra los inmigrantes que llegan desde México.

Fue el propio Trump el que expresó esa disposición a retirar el proyecto en un encuentro con periodistas. El mandatario quería introducir en el presupuestos una partida de 1.400 millones de dólares para la financiación del muro fronterizo este año. Pero se cernía la amenaza de ver cómo a los 100 días de llegar a la Casa Blanca, que se cumplen el sábado, sufría una derrota en el Congreso, que además conllevaría un "shutdown" o cierre del gobierno federal al no salir aprobado el presupuesto. En Estados Unidos, no es posible administrar si el presupuesto no está aprobado, como pasa en muchos otros países. Al menos dos veces en los últimos 25 años se han debido cerrar servicios y edificios del gobierno federal por desacuerdos presupuestarios en el Congreso.

Esto no significa que Trump abandone su idea de que el Congreso libere fondos para la construcción del muro, su propuesta electoral estrella junto con la expulsión de los inmigrantes indocumentados, sino solo que posterga la negociación. Pero junto con el freno en la Justicia de sus decretos contra inmigrantes de diversas nacionalidades, es este el segundo freno a un proyecto clave de su campaña que sufre Trump.

Peligro de cierre

El cierre o "shutdown" es una situación en la que el gobierno federal suspende la prestación de los servicios públicos que presta, con la excepción de los esenciales, y deja por lo tanto a muchos trabajadores de la administración federal en casa por no poder pagarles su salario. El último cierre tuvo lugar en 2013, cuando Washington quedó paralizado 17 días ante el enfrentamiento entre el presidente Barack Obama y la oposición republicana. Un episodio similar se vivió en los años 90 entre el también demócrata presidente Bill Clinton y la oposición republicana en el Congreso.

El presidente Trump está dispuesto a dejar esa negociación para después del verano boreal, es decir, para septiembre. El rechazo había convertido al muro en un obstáculo para evitar antes del fin de semana el cierre del gobierno federal por falta de acuerdo. El Congreso y la Casa Blanca, con posturas enfrentadas en el asunto, como antes en la reforma del modelo de salud heredado de Obama, el "Obamacare", tienen ahora hasta la medianoche del viernes para acordar el próximo presupuesto.

La postergación fue de inmediato festejada como una victoria por los medios críticos de Trump, que son la enorme mayoría. En el mundo de habla hispapa, el diario español El País comentó con énfasis que "el muro de Trump ha acabado elevándose entre su equipo y el Partido Republicano, al que no ha terminado de convencer de que sea una buena idea incluir en la ley presupuestaria los 20.000 millones de dólares que necesita para construirlo". El lunes, horas después de que el Congreso iniciara las últimas rondas de negociaciones y ante la falta de expectativas, el presidente declaró ante un grupo de periodistas en la Casa Blanca que estaba dispuesto a posponerlo hasta septiembre, según ha confirmado el portal Politico.com. "Este fracaso se suma al de la reforma sanitaria, ya que no logró desmantelar el "Obamacare", tal y como había prometido, antes de cumplir 100 días en el poder", celebra el diario de Madrid.

Al retirar el muro del presupuesto, Trump aspira a reducir el rechazo entre los demócratas y evitar así que los primeros 100 días de su presidencia coincidan con un cierre del gobierno federal y de sus vitales servicios. Tres grandes fuerzas participan en la negociación: la Casa Blanca, que busca sacar adelante el primer presupuesto de Trump; los republicanos, que quieren demostrarle nuevamente al presidente que pueden avanzar sus propuestas legislativas pero no de manera "imperial", y los demócratas, cuyo voto es necesario para aprobar el legislación, pero han negado su apoyo a condiciones que son imprescindibles para el presidente.

En el caso de no llegar a un acuerdo entre las tres partes, el gobierno federal se vería obligado a cerrar, provocando una crisis política similar a la paralizó Washington que durante 17 días de 2013. Pero aquello fue el lógico enfrentamiento de un presidente Obama demócrata con la oposición republicana en el Congreso. Esta vez el escenario es insólito: el Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras legislativas y ocupa la Casa Blanca. Lo que da una idea de la distancia que sigue existiendo entre Trump, su equipo y el Partido Republicano, que nunca lo vio bien y apostó hasta casi el final de la campaña primaria por sus adversarios internos.

El mayor interrogante era hasta ahora, más allá del contenido de los presupuestos, el propio Trump, ya que no había explicado si estaba dispuesto a provocar el cierre del gobierno si el Congreso no aprueba la financiación del muro. Si durante la campaña había llegado a firmar que México financiaría la obra, ahora dijo que México pagará "más adelante" y "de alguna manera". Según su director de presupuesto, Mick Mulvaney, "sabemos que hay mucha gente en el Capitolio, especialmente en el Partido Demócrata, a quienes no gusta el muro, pero ellos perdieron las elecciones". Agregó que "El presidente debería tener la oportunidad de financiar una de sus grandes prioridades en la primera ley presupuestaria de su mandato".

sin futuro. La actual valla fronteriza en la zona de Ciudad Juárez, frente a los estados de Texas y Nuevo México.


Legisladores fronterizos, todos en contra

Ningún miembro del Congreso, ni demócrata ni republicano, de los cuatro Estados fronterizos con México, apoya la petición de Trump para levantar la barrera fronteriza, según el Wall Street Journal. "Ni un solo miembro de la Cámara de Representantes ni del Senado expresó su apoyo. Eso incluye nueve miembros de la Cámara de Representantes y ocho senadores de Texas, Nuevo México, Arizona y California", indicó el diario.

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