El Mundo
Miércoles 26 de Julio de 2017

Trump arremete contra el fiscal general y ridiculiza el escándalo con los rusos

El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a criticar ayer a su fiscal general, Jeff Sessions, a quien acusó de adoptar una posición "muy débil" ante los "crímenes" de la ex candidata demócrata, Hillary Clinton, y ridiculizó la investigación de la trama rusa. En una cadena de mensajes en Twitter, Trump cargó nuevamente contra Sessions, a quien criticó abiertamente la semana pasada por su decisión de apartarse de las investigaciones relacionadas con el "Rusiagate". como se denomina el escándalo y sospechas de que Moscú hackeó oficinas del Partido Demócrata la campaña electoral para perjudicar a Clinton.

Sessions "ha adoptado una posición MUY débil ante los crímenes de Hillary Clinton", denunció Trump en alusión a la polémica por el uso de su correo electrónico personal que hizo la ex candidata en su etapa como secretaria de Estado. En otro tuit, Trump cuestionó al fiscal general por no investigar tampoco "los esfuerzos ucranianos para sabotear" su campaña electoral "trabajando silenciosamente para impulsar a Clinton". Sessions, el primer senador republicano que apoyó a Trump e hizo campaña a su favor, parece estar ahora en la cuerda floja y, según varios medios, el mandatario busca que renuncie e incluso planea despedirlo. Junto a Sessions, Trump también atacó también al director interino del FBI, Andrew McCabe, de quien sugirió que no está interesado en investigar a Clinton porque su mujer recibió dinero de la campaña de la ex candidata para aspirar a un puesto en la legislatura estatal de Virginia.

En otro tuit dijo que su yerno y asesor, Jared Kushner, "lo hizo muy bien" —cuando compareció el lunes a puerta cerrada ante el Comité de Inteligencia del Senado—, en "demostrar" que no conspiró con Rusia durante la campaña. Kushner arremetió contra quienes sugieren que Trump ganó las elecciones con la ayuda de Moscú. Trump señaló en Twitter que la investigación de la injerencia electoral rusa y la colaboración de su campaña con el Kremlin no es más que una cacería de brujas, y la ridiculizó al escribir que el siguiente objetivo de las pesquisas será su hijo Barron, de 11 años. La investigación de la trama rusa está desde mayo en manos de un fiscal especial, el ex director del FBI Robert Mueller.

Tras conocerse que Mueller y su equipo están ampliando el alcance de las investigaciones a sus finanzas y negocios familiares, Trump puso en marcha una estrategia para tratar de desacreditarlos, con el objetivo de apartarlos de la pesquisa o cuestionar los resultados que presenten de la investigación.

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