El Mundo
Lunes 24 de Julio de 2017

Trump ahora niega que piense autoindultarse por el "Rusiagate"

Después de que Donald Trump recordara su poder de emitir un perdón presidencial, la Casa Blanca aclaró que el mandatario de Estados Unidos no está pensando en indultar a su familia o a sus asesores en la investigación por el complot con Rusia para perjudicar a Hillary Clinton en las elecciones de noviembre pasado, el llamado "Rusiagate".

Después de que Donald Trump recordara su poder de emitir un perdón presidencial, la Casa Blanca aclaró que el mandatario de Estados Unidos no está pensando en indultar a su familia o a sus asesores en la investigación por el complot con Rusia para perjudicar a Hillary Clinton en las elecciones de noviembre pasado, el llamado "Rusiagate".

"El presidente no está pensando en perdonar a nadie. Estuve en el Salón Oval con el presidente la semana pasada y hablamos sobre eso. El lo sacó a relucir, pero dijo que él mismo no necesitará un perdón", aseguró el nuevo director de comunicación del gobierno estadounidense, Anthony Scaramucci, en una entrevista televisiva. Por el contrario, en otra entrevista de TV, uno de los abogados personales de Trump, Jay Sekulow, sostuvo que nunca tuvo una "conversación con el presidente sobre los perdones presidenciales. No hemos conversado sobre perdones y los perdones no están sobre la mesa", agregó.

El sábado, Trump había escrito en Twitter que "el presidente de Estados Unidos tiene el poder absoluto de perdonar" crímenes federales, aunque subrayó que por ahora el único delito relacionado con Rusia son las "filtraciones" de los medios de comunicación sobre el tema. La aclaración del mandatario no fue azarosa. Dos días antes el diario The Washington Post había publicado que Trump le había pedido información a su equipo sobre su poder presidencial para indultar a sus asesores, a sus familiares e incluso a sí mismo.

Desde el primer día, su gobierno está teñido por las denuncias y rumores sobre vínculos y reuniones secretas entre sus más cercanos colaboradores de la campaña electoral y funcionarios o enviados del Kremlin para hacer una campaña sucia contra Clinton.

Una de las figuras centrales de esta trama, el veterano embajador ruso en Washington, Serguei Kislyak, dejó el cargo y volvió a Moscú, informó ayer esa sede diplomática en Estados Unidos, tras meses de rumores sobre su salida. No se sabe aún quién lo reemplazará.

Las evidencias sobre los vínculos entre el entorno de Trump y el gobierno ruso se acumularon hasta que el FBI, como varias comisiones del Congreso, iniciaron investigaciones.

Trump ha cambiado de opinión infinitas veces sobre si la interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense fue real o no. Hoy su nuevo director de comunicación, Scaramucci, afirmó que el mandatario no está seguro. "Me llamó ayer desde el avión presidencial y me dijo, básicamente, ‘Quizá lo hicieron, quizá no lo hicieron'", explicó y agregó que "alguien" le dijo recientemente que si Rusia hubiese interferido en las elecciones, "no habría habido ninguna prueba al respecto" porque son muy buenos a la hora de ocultar sus ciberataques.

Comentarios