El Mundo
Sábado 10 de Junio de 2017

Theresa May tratará de gobernar con el apoyo de los unionistas de Irlanda

Tras perder la mayoría absoluta, la premier conservadora afirmó que mantendrá el calendario para negociar el divorcio de su país de la UE.

La premier Theresa May seguirá al frente del gobierno británico, aunque ahora en minoría, y mantendrá el calendario para negociar la salida de su país de la Unión Europea, pese al revés recibido el jueves en las elecciones parlamentarias del Reino Unido. Tras recibir el permiso de la reina Isabel II para formar un gobierno en minoría, May aseguró ante la prensa en su residencia en Downing Street, que dará al país la "certeza" que necesita "ahora más que nunca", acallando las voces que piden su dimisión.

Para ello, gobernará en minoría probablemente con el consentimiento del norirlandés Partido Unionista Democrático (DUP), que confirmó ayer el inicio de conversaciones con May, para sondear opciones que den estabilidad el país, según dijo su líder Arlene Foster. Sin embargo, no habrá coalición de gobierno formal, según se desprendió de las palabras de la propia May.

De sellarse la cooperación, el DUP apoyaría con sus 10 escaños conseguidos la mayoría simple de 318 obtenida por el Partido Conservador de May, muy por debajo de los 330 que tenía antes de los comicios y que le proporcionaban mayoría absoluta. Con el escrutinio casi terminado y a falta de una sola circunscripción, ningún partido consiguió 326 de los 650 escaños necesarios para alcanzar mayoría absoluta. Los laboristas de Jeremy Corbyn lograrían 261 asientos, 32 más que hasta ahora, y el Partido Nacional Escocés (SNP) conseguiría 35, lo que supone una fuerte caída frente a los 56 que tenía antes de las elecciones.

Tras los resultados, May intentó de inmediato acallar los temores iniciales sobre el futuro gobierno y la incertidumbre sobre la negociación del "Brexit" y aseguró que mantendrá el calendario previsto con Bruselas. Las negociaciones empezarán el 19 de junio, tal como Bruselas había propuesto, dijo después de que los líderes de las instituciones europeas dejaran en sus manos fijar una fecha, una vez que el país estuviera preparado. Después, May anunció que sus ministros clave, incluidos el de Finanzas, Philip Hammond; el de Exteriores, Boris Johnson, y el del Brexit, David Davis, conservarán su cargo en el nuevo Ejecutivo.

El líder del partido liberaldemócrata, Tim Farron, pidió postergar las negociaciones, al leer los resultados electorales como un rechazo popular a la postura de May frente al "Brexit". Los liberaldemócratas, que gobernaron en coalición con los conservadores entre 2010 y 2015 y que lograron 12 escaños, descartaron formar una coalición o llegar a un acuerdo con los conservadores de May precisamente por su oposición al "Brexit", que les gustaría evitar.

Los comicios fueron también un desastre para el ultraderechista y euroescéptico UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido), partidario del "Brexit", que no consiguió siquiera renovar el único escaño que tenía. Su apoyo cayó del 13 por ciento de 2015 a un 2 por ciento, llevando a su líder Paul Nuttall a presentar su dimisión. Steve Crowther presidirá el partido de forma interina, mientras el ex dirigente Nigel Farage apuntó que volverá a la política si el nuevo gobierno intenta aguar el "Brexit".

Pese a los intentos de May de garantizar continuidad y certidumbre, entre los conservadores se alzaron voces que sugerían que tendría que responder por la pérdida de escaños del partido. Debería "asumir su responsabilidad por una terrible campaña, dijo la ex ministra Anna Soubry. "Dudo que pueda sobrevivir a largo plazo como líder del partido", dijo también el ex ministro de Hacienda George Osborne.

Ya antes del revés sufrido por los conservadores, Corbyn instó a May a renunciar y dar así lugar a un gobierno laborista. Los votantes "dieron la espalda a la política de austeridad" propuesta por la líder conservadora, dijo Corbyn, que destacó la pérdida de votos, apoyo y confianza entre la población que sufrió May. "Eso es claramente suficiente como para irse y dejar lugar a un gobierno que realmente represente a toda la gente de este país", sentenció. También Corbyn se mostró dispuesto a formar un gobierno en minoría, aunque May será la primera en intentarlo.

Ya durante la noche electoral, cuando las proyecciones indicaban que podría perder la mayoría parlamentaria, May había apuntado su deseo de seguir en el puesto. "En este momento, más que nada, este país necesita un período de estabilidad", dijo. Sin embargo, el gobierno británico pasará ahora de ser un Ejecutivo con mayoría absoluta en el Parlamento a gobernar en minoría, cuando May buscaba precisamente lo contrario al convocar las elecciones anticipadas del jueves. Cuando lo hizo en abril, quería aumentar su apoyo tanto dentro de su partido como entre el electorado para afrontar con más fuerza la negociación del "Brexit". May apuesta por un "Brexit duro", lo que significa que prioriza el cierre de las fronteras aunque eso suponga tener que sacar al país del mercado común europeo.

Entonces, las encuestas le daban 20 puntos de ventaja respecto a Corbyn. Sin embargo, los errores cometidos durante la campaña y el debate sobre cuestiones de seguridad tras los recientes atentados en Manchester y Londres hicieron que su apoyo bajase. Tras el atentado del sábado, May prometió endurecer la lucha antiterrorista. Pero Corbyn no tardó en recordarle que durante su época como ministra de Interior (2010-16) se eliminaron 20.000 puestos de policías. La noche electoral dejó otras sorpresas, como la pérdida del escaño por parte del ex viceprimer ministro liberaldemócrata Nick Clegg o del ex líder del Partido Nacional Escocés (SNP) Alex Salmond. El SNP perdió 21 escaños, lo que probablemente minará sus planes de convocar un segundo referéndum de independencia en Escocia.

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