El Mundo
Martes 04 de Abril de 2017

Testimonios del horror dentro dela estación

San Petersburgo se sumió en el horror con el atentado que golpeó a su metro, con un desfile de ambulancias, heridos ensangrentados y familiares preocupados pegados al celular.

San Petersburgo se sumió en el horror con el atentado que golpeó a su metro, con un desfile de ambulancias, heridos ensangrentados y familiares preocupados pegados al celular. Mientras un helicóptero aterrizaba frente a la entrada de la estación donde el tren devastado terminó su camino, Serguei Antonov apenas conseguía creer lo que veía. "Nunca he visto nada así", suspiraba este estudiante de 20 años. "Llamo a todos mis conocidos por si estaban en el metro. Gracias a Dios, todos están con vida", dice, jadeante, Svetlana Anatolievna.

Las imágenes difundidas por las redes sociales y los canales de TV desde dentro de la estación muestran un vagón de metro con las puertas destrozadas, cadáveres en el andén, viajeros tratando de sacar a las víctimas de entre los escombros. "Había humo, olía a quemado, todo el mundo corría,presa del pánico y lloraba", explica, conmocionado, un joven de 19 años. "Subí por la escalera mecánica, todo el mundo subía. Cuando llegamos arriba, el guardia de la estación hacía salir a todo el mundo y nos decía que la estación estaba cerrada". Una vez que el convoy se detuvo, "las puertas no se abrían. Por la ventana vi cuatro cadáveres", narró un jubilado, Viacheslav Vesselov. Varias calles de la ciudad fueron bloqueadas para facilitar el paso de las ambulancias. La tragedia sumió de nuevo en la tristeza y el miedo a la ciudad tras el atentado terrorista islámico del 31 de octubre de 2015, que derribó un avión con 224 personas, principalmente turistas de San Petersburgo que volvían de Egipto. Ayer, ante la estación de metro muchos depositaban flores. "Cualquiera de nosotros hubiera podido morir", dice Andrei Semenov, de 21 años. "Es horrible: nadie está a salvo. Empecé a pensar en mi hijo", comentó Marina Ilina, de 30 años. "Ahora, tendré miedo de tomar el metro. Antes, en San Petersburgo, pensábamos que esto no nos concernía. Ahora, la ciudad está amenazada. Debemos estar alerta".

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