El Mundo
Sábado 15 de Abril de 2017

Seis estadios del Mundial 2014, bajo sospecha por la corrupción en Brasil

Los datos se basan en las denuncias hechas por ejecutivos de la constructora Odebrecht que negociaron acuerdos con la Justicia.

La mitad de los estadios usados en el Mundial de Fútbol de Brasil 2014, seis de 12, están bajo sospecha de corrupción en sus obras de construcción o remodelación, aseguró ayer el portal Globo, citando denuncias de la compañía constructora Odebrecht. Las sospechas incluyen al célebre estadio Maracaná de Río de Janeiro, a la Arena Corinthians de San Pablo —sede de la inauguración del Mundial— y al Mané Garrincha de Brasilia, según Globo. Los otros estadios cuyas obras serán investigadas son la Arena Pernambuco de Recife, la Arena Castelao de Fortaleza y la Arena de la Amazonía en Manaos.

Los datos se basan en denuncias hechas por decenas de ejecutivos de Odebrecht en su cooperación con la Justicia a cambio de beneficios en sus propios juicios. La compañía está envuelta desde hace meses en escándalos de corrupción en varios países de América latina.

Acusado de haber formado una organización ilícita con otros grandes grupos para amañar el sector público, la empresa Odebrecht está omnipresente en la construcción de las instalaciones deportivas de los grandes acontecimientos que ha acogido el país en los últimos años. "Sin nosotros no habría habido ni Mundial ni Juegos Olímpicos. No habría habido nada", afirmó en una de sus declaraciones Marcelo Odebrecht, ex director general de la compañía y condenado a 19 años de cárcel en primera instancia.

"Desgraciadamente, no me sorprende nada que esta corrupción sistemática haya alcanzado al mundo del deporte", asegura Ricardo Ferreira Freitas, profesor de la universidad estatal de Río de Janeiro (Uerj) y especialista en grandes acontecimientos deportivos. "Como se trata de obras monumentales, es mucho más fácil malversar dinero en este tipo de situaciones que implican trabajos que duran mucho, son extremadamente caros e implican a muchos actores", explica.

Delaciones premiadas

Las grabaciones de las llamadas "delaciones premiadas" de los ejecutivos de Odebrecht fueron hechas públicas esta semana por la Justicia brasileña. Los documentos incluyen más de 300 horas de testimonios en video que amenazan con revelar la enorme dimensión de la corrupción en la política brasileña. La Corte Suprema autorizó en base a las denuncias de Odebrecht más de 100 investigaciones contra políticos, entre ellos ocho ministros del presidente Michel Temer y los cinco ex mandatarios brasileños vivos.

Varias obras del Mundial Brasil 2014 estaban bajo sospecha de corrupción desde hace tiempo. El Estado de Río anunció en marzo que exigirá el reembolso de al menos 63 millones de dólares de Odebrecht y otras compañías por sobrecostos en la última reforma del Maracaná, iniciada en 2010. Se estima que los costos de la reforma, prevista inicialmente en los 700 millones de reales, superaron al final los 1.000 millones de reales (unos 320 millones de dólares).

Los testimonios de «los arrepentidos» abren la puerta a posibles investigaciones por corrupción, financiamiento ilegal de campañas y fraude, presuntamente de parte de políticos involucrados en la organización del torneo. En el caso del Maracaná, un ex ejecutivo dijo que el entonces gobernador de Río, Sergio Cabral, solicitó coimas por contratos para remodelar el estadio, y también presionó para que se sumara otra empresa constructora al proyecto. El ejecutivo no reveló cuándo dinero habría recibido Cabral por el negocio. En cuanto a la Arena Corinthians, construido totalmente antes del Mundial 2014, los ejecutivos de Odebrecht dijeron que debió haber costado unos 100 millones de dólares, pero la cuenta fue de más de 300. El ex director ejecutivo de la constructora, Marcelo Odebrecht, dijo que el precio final fue "absurdo", e indicó que el financiamiento se decidió en una cena en la que había varios políticos de alto nivel. El resto de la conversación sigue sellada porque la investigación continúa. Corinthians indicó el viernes que investigará cualquier irregularidad en la construcción del estadio.

El más caro

El estadio de Brasilia, el más caro de los 12 utilizados en el Mundial, no fue construido por Odebrecht, pero los ejecutivos de la compañía indicaron que el precio final de sobre 400 millones de dólares seguramente tiene que ver con los sobornos pagados a políticos por el desarrollador Andrade Gutiérrez. Los ejecutivos de Odebrecht confesaron que formaron una alianza con Andrade Gutiérrez para que éste obtuviera el contrato de Brasilia. Los estadios de Porto Alegre y Salvador también fueron vinculados con pesquisas por corrupción.

La Corte Suprema de Brasil abrió casos contra unos 100 políticos esta semana, basándose en cientos de horas de testimonios de ejecutivos de Odebrecht, que incluyen acusaciones de corrupción contra el alcalde de Río, Eduardo Paes, en obras relacionadas con los Juegos Olímpicos del año pasado. Odebrecht admitió en diciembre haber pagado desde 2001 más de 785 millones de dólares en sobornos en 12 países, 10 de ellos latinoamericanos, para obtener licitaciones públicas.

Cómo Odebrecht organizó su propio "departamento de sobornos"

Usaron un sistema secreto de comunicaciones para discutir y arreglar el pago de sobornos. Una detallada hoja de cálculo indicaba quién recibió qué, todo bajo un sistema de nombres clave. Y para supervisar todo, había un departamento entero en la gigantesca constructora brasileña Odebrecht, cuyo propósito era asegurar que los pagos se hicieran sin contratiempos. Aunque los acuerdos frecuentemente se cerraban entre cenas y cafés, no había nada al azar en la amplia red de corrupción que los fiscales investigan en Brasil y que involucró sobornos a cientos de políticos a cambio de conseguir contratos estatales, legislación benéfica y otros favores. La Corte Suprema abrió investigaciones a 100 políticos esta semana con base en testimonios de ejecutivos de Odebrecht. En sus testimonios describen cómo la corrupción simplemente era parte del negocio. "Había una regla: o le damos a todos o a ninguno", explicó Emilio Odebrecht, presidente de la junta de la empresa, en referencia a las dádivas que hacían a los políticos.

   Al parecer, Odebrecht se decantó por la primera opción. Documentos judiciales y declaraciones de los fiscales ofrecen un vistazo a la forma sumamente organizada como la empresa manejaba millones de dólares en coimas. La trama era supervisada por la llamada División de Operaciones Estructuradas, el "departamento de sobornos", según los investigadores. Esta división tenía su propia jerarquía y contadores. También usó el sistema secreto de comunicaciones Drousys para reportar pagos internos y externos.

Sobrenombres

Los pagos estaban detallados en hojas de cálculo guardadas en el sistema Drousys, de acuerdo con un testimonio judicial. En dichas hojas contables, los políticos que recibían pagos y los intermediarios que los entregaban eran mencionados con apodos. Eliseu Padilha, hoy jefe de personal del presidente Michel Temer, era el "primo". El ex alcalde de Río de Janeiro Eduardo Paes era "el pequeño nervioso". Otros eran "decrépito", "Viagra", "pequeño niño en el bosque" y "Drácula". Un congresista incluso protestó cuando su apodo —"totalmente feo"— fue reportado en la prensa. Los empleados en Odebrecht tal vez se divertían con los sobrenombres, pero sus revelaciones muestran hasta ahora que se tomaban la corrupción en serio.

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