El Mundo
Sábado 20 de Mayo de 2017

¿Quién es Joesley Batista, el empresario que puso en jaque a un gobierno?

El magnate de la carne, de 44 años, grabó en secreto una conversación con el presidente, pactando el pago de un soborno a Eduardo Cunha.

En el audio en el que se escuchó el jueves último a Joesley Batista, el empresario de la carne brasileño habla abiertamente sobre la corrupción y su propia implicación en ella frente al presidente de su país, Michel Temer. "Conseguí un fiscal dentro de la fuerza de investigación (de la operación Lava Jato), que también me está dando información", le cuenta Batista a Temer en la conversación grabada en secreto. Luego menciona que está "de buenas" (relaciones) con el encarcelado ex presidente del Parlamento brasileño Eduardo Cunha, un antiguo aliado de Temer. "Tiene que mantener eso, ¿vio?", le responde el cuestionado jefe de Estado. Lo que Temer no sabe en ese momento es que Batista lo está grabando con un aparato escondido entre sus ropas y que entregará después el audio a la Justicia. El escándalo que amenaza con acabar con la presidencia de Temer, apenas un año después de que heredase el cargo de la destituida Dilma Rousseff, forma parte de un acuerdo del empresario de la carne a con la Justicia brasileña para beneficiarse en su propio juicio, con una de las llamadas "delaciones premiadas".

Algo está "podrido"

   El empresario de 44 años es dueño junto con su hermano Wesley del grupo J&F Holding, propietario del mayor productor de carne del mundo, JBS. Al imperio también pertenece entre otros la empresa Alpargatas, que fabrica las famosas sandalias brasileñas Havaianas.

   La procesadora de carne es investigada por irregularidades por haber recibido préstamos de la entidad pública de fomento de Brasil, el BNDES. Recientemente estuvo también implicada en un escándalo por la adulteración a gran escala de productos cárnicos, conocido como el caso de la "carne podrida". Su firma fue acusada junto a otros frigoríficos de pagar sobornos a funcionarios para autorizar la venta de carne adulterada y el uso de ácidos y sustancias supuestamente cancerígenas para maquillar cortes vencidos o en mal estado, generando una crisis monumental en el sector.

   Debido a las investigaciones, Batista llegó a un acuerdo de cooperación con el Ministerio Público (fiscalía) brasileño, que incluye a siete ejecutivos de JBS y de J&F y prevé el pago de una multa de 225 millones de reales (72 millones de dólares). La otra parte fue el acuerdo para hacer caer aparentemente a Temer en una trampa con la grabación secreta. La caída del presidente no es aún segura ("No renunciaré", anunció en una combativa comparecencia el jueves), pero Batista ya se ha presentado como un arrepentido y paladín de la Justicia. "Nos colocamos a disposición para exponer la corrupción", escribió el magnate en una carta de disculpas públicas difundida tras destapar el audio de Temer. "No honramos nuestros valores cuando tuvimos que interactuar, en diversos momentos, con el poder público brasileño. No nos sentimos orgullosos de ello". "Brasil cambió, y nosotros cambiamos con él", señaló también en relación a la operación "Lava Jato" ("Lavado de autos"), que sacude desde hace tres años al país con sus revelaciones sobre la corrupción política en torno a la petrolera estatal Petrobras.

   Vista como una hecatombe sin precedentes para Brasil, muchos observadores consideran también a la operación como una oportunidad para reformar el sistema de fraudes, amiguismo y corrupción generalizada que rigió en el país durante décadas. El discurso de Batista y JBS es similar al de la constructora Odebrecht, la empresa más implicada en la red corrupta de "Lava Jato", con casos que alcanza a otros 11 países además de Brasil, nueve de ellos de América latina.

La destitución de Dilma estuvo regada de coimas

El proceso de destitución de Dilma Rousseff estuvo regado de sobornos por parte de la empresa JBS, cuyos ejecutivos delataron ante la Justicia que pagaron una campaña por internet a pedido del entonces vicepresidente Michel Temer, y coimearon a cinco diputados para votar a favor de la permanencia de la mandataria. El empresario Joesley Batista, en el anexo 9 de la delación premiada, reveló que Temer lo convocó a su oficina en San Pablo durante el proceso de impeachment. Batista dijo que Temer le pidió, y el accedió, a pagar el equivalente a 100.000 dólares en efectivo para una empresa de marketing en redes sociales para levantar la imagen de Temer, quien finalmente asumió como presidente interino el 12 de mayo y fue confirmado el 31 de agosto.

   Pero del otro lado también denunció al diputado Joao Bacelar, del Partido de la República, quien lo buscó en su mansión el sábado anterior a la votación de la Cámara baja. "Bacelar me mostró una lista de 30 diputados que estaban vendiendo su voto a 1,5 millón de dólares cada uno. Yo negocié bajar el precio y dije que le pagaba a apenas cinco", dijo. Finalmente, confesó que pagó 1 millón de dólares a cada diputado y que la acción, según le contó Bacelar, estuvo monitoreada por el ex ministro de Economía Guido Mantega, del PT de Rousseff.

Comentarios