Referéndum en Cataluña
Miércoles 11 de Octubre de 2017

¿Qué puede pasar de ahora en más con el proceso soberanista en Cataluña?

La suspensión de la secesión dispuesta por el líder regional abre un nuevo frente de conflicto con el partido antisistema CUP. La reacción de Rajoy

El jefe del gobierno de Cataluña, Carles Puigdemont, mantuvo ayer su compromiso con una independencia de la región pero pidió postergarla "unas semanas" para abrir un proceso de diálogo. Las claves para entender el desafío secesionista y sus posibles consecuencias:

• ¿Qué ocurrió ayer? Puigdemont adoptó una vía intermedia y proclamó una independencia "suspendida", intentando mantener el plan secesionista que impulsa desde que llegó al gobierno catalán en enero de 2016 pero cediendo al mismo tiempo a la presión nacional e internacional que afronta para ponerle freno. Las mayores empresas de Cataluña abandonaron la región debido a la incertidumbre que abre la ruptura con España y el fin de semana hubo manifestaciones masivas en Barcelona y en toda España contra la independencia y a favor de la Constitución. Además, el polémico referéndum estuvo marcado por irregularidades y Puigdemont no logró su objetivo de que lograra apoyo o reconocimiento internacional. Todos estos elementos le llevaron a recular y rebajar su plan original.

• ¿Qué puede pasar ahora? La vía intermedia de Puigdemont le abre un nuevo frente de conflicto, esta vez interno: la CUP, el partido antisistema que lo apoya en el Parlamento, venía exigiendo que no cediera y declarara la independencia de forma unilateral. La comparecencia se retrasó incluso más de una hora al parecer por esa diferencia de visión. Cuando Puigdemont terminó de hablar, los diputados de la CUP evitaron aplaudir. "Nosotros, como la gente, hemos venido a proclamar la república", comentó el partido en Twitter. Si la CUP retira el apoyo a Puigdemont, podría precipitar la convocatoria de elecciones adelantadas en Cataluña.

• ¿Puede convertirse Cataluña en un nuevo país? Incluso antes de la postergación de la independencia decidida ayer "in extremis" por Puigdemont, el camino hasta esa instancia se presentaba largo y altamente improbable. Un nuevo país requeriría reconocimiento internacional a una "república catalana independiente"y que España retirara su presencia en la región (jueces, policía, ejército, funcionarios, etc.): dos condiciones que hoy nadie se plantea. Incluso sin esos obstáculos decisivos, un nuevo país no puede crearse de la noche a la mañana. La lista de tareas es más que larga: la nueva república tendría que crear su propia moneda o imprimir millones de pasaportes. Cataluña carece también de Ejército y solo cuenta con una policía autonómica, entre otros desafíos pendientes. La fuga de empresas muestra también los problemas económicos que tendría el nuevo país. Esos desafíos explican también por qué Puigdemont evitó ayer precipitar la independencia.

• ¿Cómo reacciona el gobierno español? "Vamos a impedir la independencia de Cataluña. Tomaremos las medidas para impedirlo que sean necesarias", prometió Mariano Rajoy. Su gobierno avisó también que no aceptará una mediación "entre la ley y la desobediencia", cerrándose así de antemano a la vía de diálogo que pide Puigdemont. Hasta ayer, la respuesta más probable de Madrid a una independencia de Cataluña pasaba por aplicar el artículo 155 de la Constitución española, que permite "adoptar las medidas necesarias" para "obligar" a una Comunidad Autónoma "al cumplimiento forzoso" de sus obligaciones. Sería la primera vez que se da ese paso en España. Sin embargo, el gobierno podría retrasar ahora esa medida tras el mensaje rebajado de Puigdemont y buscar otras formas de desescalar la tensión.


Comentarios