El Mundo
Sábado 31 de Diciembre de 2016

Putin ningunea a Obama y evita volver a la Guerra Fría

El presidente ruso no expulsará a ningún diplomático de EEUU, en represalia a las sanciones impuestas por Washington por el presunto ciberataque.

La felicitación de Año Nuevo desde el Kremlin llegó por sorpresa. En vez de expulsar a decenas de diplomáticos estadounidenses como reacción a las nuevas sanciones impuestas a Rusia por el presidente Barack Obama, su homólogo Vladimir Putin invitó a hijos de diplomáticos a una fiesta. "Rusia no prohibirá a las familias y los hijos (de los diplomáticos) que visiten los centros de bienestar en Año Nuevo. Es más, invito a todos los hijos de diplomáticos acreditados en Rusia a la fiesta de Año Nuevo y Navidad en el Kremlin", dijo Putin. ¿Pretendió así desactivar una de las crisis más graves desde hace tiempo entre Washington y Moscú? Hay observadores que están convencidos de que con este paso persiguió dejar «mal parado» al mandatario saliente de EEUU.

   En una de las más duras escaladas diplomáticas desde el final de la Guerra Fría, Obama anunció el jueves sanciones contra Rusia y la expulsión de 35 diplomáticos. Fue una represalia a la injerencia en las elecciones presidenciales de noviembre de la que acusa a Rusia, que según asegura en base a un informe de la CIA, hackeó los sistemas informáticos del Partido Demócrata. A la vez, quitó espacio de actuación a su sucesor, Donald Trump, que pretende mejorar las relaciones con el Kremlin.

   Con estas medidas de castigo, Obama ha conjurado las reglas de la Guerra Fría pocas semanas antes de dejar la Casa Blanca. Ojo por ojo, diente por diente. Así, todo hacía presagiar que Moscú expulsaría también a 35 diplomáticos estadounidenses para Fin de Año. Y sin embargo, Putin no quiso entrar en un intercambio de golpes como en la Guerra Fría previo a la partida de Obama. "No daremos problemas a diplomáticos estadounidenses en Rusia", dijo. Las esperadas expulsiones no se produjeron, al menos por el momento.

   Políticos moscovitas como el diputado Viacheslav Nikonov argumentan que no tiene sentido seguir empeorando las relaciones con EEUU. "Obama va a hacer todo lo posible para complicar la vida a Trump", dice Nikonov. También lo vieron así los asesores de Putin en el Kremlin, que recomendaron al presidente situar a Obama ante un callejón sin salida prescindiendo de represalias por las sanciones.

   Así, Putin ningunea a Obama en sus últimos días en el cargo. Cómo continuará todo entre Rusia y Estados Unidos dependerá de Trump, se dice en el Kremlin. Putin subraya que espera una recomposición de la cooperación con Washington. Lo que está sucediendo tiene todos los elementos de un thriller político. Hay diplomáticos que serían realmente agentes; hay dachas rusas en la costa este de Estados Unidos que según la Casa Blanca serían realmente nidos de espías.

   Hay 35 diplomáticos rusos que tienen que abandonar el país, a los que Obama catalogó de espías. Según The New York Times, la Casa Blanca y el Departamento de Estado pusieron un número y pidieron después al FBI que les diera nombres para rellenar esa cifra. No está claro si los 35 rusos tuvieron algo que ver con los ciberataques.

   Obama, y de esto no deja duda, responsabiliza personalmente a Putin de los ciberataques en la campaña electoral que habrían favorecido la victoria de Trump frente a su ex secretaria de Estado, Hillary Clinton. Las acusaciones se basan en informes de los servicios secretos. El Kremlin las desmiente.

Sospecha "irrisoria" 

  Mientras importantes miembros del Partido Republicano acusaron también a Moscú, Donald Trump se mostró escéptico y cuestionó a los servicios secretos, además de considerar "irrisoria" la sospecha de que los ataques pretendían en parte ayudarle. Ahora pretende que los servicios de seguridad lo informen. E insta a mirar hacia el futuro. El país debe dedicarse a quehaceres mayores, dijo el jueves en una escueta reacción.

   Una vez llegue a la Casa Blanca el 20 de enero, Trump podrá anular las medidas de Obama contra Rusia con solo su firma. Sin embargo, si decide hacerlo, se encontrará con resistencia en su propio partido. Hay halcones republicanos que pedían incluso medidas más duras contra Putin. También puede recibir presiones de aliados europeos. Sería la primera prueba a superar por Trump para mostrar hasta qué punto está dispuesto a cumplir con su anuncio de mejorar las relaciones con Rusia.


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