El Mundo
Domingo 15 de Enero de 2017

Posible final del sueño americano para unos 750.000 jóvenes indocumentados

Los llamados "dreamers" (soñadores) llevan casi toda su vida asentados en Estados Unidos y recibieron del mandatario saliente Barack Obama una protección con la que el republicano prometió acabar dura la campaña electoral .

El futuro de unos 750.000 jóvenes indocumentados está atado a la decisión que sobre ellos tome el presidente electo Donald Trump. Los llamados "dreamers" (soñadores) llevan casi toda su vida asentados en Estados Unidos y recibieron del mandatario saliente Barack Obama una protección con la que el republicano prometió acabar dura la campaña electoral .

   El triunfo de Trump en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre último sumió a los "dreamers" en la incertidumbre y el miedo a ser expulsados de una nación que contemplan como el propia. La mayoría son hispanos y ahora esperan con ansiedad saber qué pretende hacer el nuevo inquilino de la Casa Blanca una vez que el próximo viernes asuma el cargo. Llegaron de las manos de sus padres siendo aún niños, sus familias y sus vidas están en Estados Unidos y con sus países de origen los une ya demasiado poco. Se sienten estadounidenses pese a lo que dice su pasaporte.

   Algunos, incluso, descubrieron que no tenían papeles cuando quisieron ponerse a trabajar o a estudiar en la universidad. "Crecí como un estadounidense. Este país es mi hogar", reivindicó Henry López, de 21 años. Llegó de Guatemala junto a sus padres cuando tenía sólo tres años. Ahora tiene 21. Durante la campaña presidencial animó a amigos y compañeros de estudio que sí podían votar a hacerlo por la demócrata Hillary Clinton para frenar el avance de Trump.

Freno a la deportación

   Ante la imposibilidad de aprobar la reforma migratoria que pretendía debido a la oposición republicana, Barack Obama aprobó en 2012 un programa conocido como DACA (las siglas en inglés de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), que protege a los "dreamers" frente a la deportación y les otorga permisos laborales temporales. Trump, que en la campaña electoral prometió expulsar a los millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, quiere también revertir el DACA, aunque hasta ahora no ha dicho cómo. Buscará una solución "que haga feliz y orgullosa a la gente", manifestó en una entrevista a Time en diciembre último, pero reiteró su intención de ponerle fin al programa.

   En la política de inmigración que anunció durante la campaña hay puntos que necesitarían de tiempo para realizarse, por ejemplo la construcción del muro en la frontera con México. Sin embargo, la revocación de DACA la puede llevar a cabo en su primer día en la Casa Blanca, firmando una orden ejecutiva.

Archivo de datos

Y si decide expulsar a estos jóvenes del país, no le resultaría difícil encontrarlos para hacerlo: sus datos están en los archivos de la administración porque tuvieron que darlos para poder acogerse al programa. "Mucha gente tiene miedo, no solo por su seguridad, sino por sus familias", contó Juan Escalante, un venezolano de 27 años que gracias a DACA tiene un permiso de trabajo.

   Por eso, un grupo de congresistas del Partido Demócrata intentó conseguir un perdón presidencial de Obama que los amparara frente a una posible deportación por parte de la nueva administración, pero la Casa Blanca aseguró que el mandatario carecía de competencias para ello. "Usted les pidió que acudieran (a DACA)", llegó a espetar a Obama el congresista Luis Gutiérrez. También en el Partido Republicano de Trump se han escuchados voces a favor de los "dreamers", pero la línea dura urge al magnate inmobiliario a poner fin completa e inmediatamente a DACA. En el medio se sitúa el senador republicano Marco Rubio, rival de Trump en las primarias del partido, que ha propuesto que se dejen expirar de manera natural, sin renovarlos, los permisos de trabajo de estos jóvenes, que caducan a los dos años.

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