El Mundo
Viernes 14 de Julio de 2017

Pese a su condena, Lula ratificó que será candidato presidencial en 2018

El ex mandatario cargó contra el juez Moro que lo condenó por corrupción: "La única prueba que existe en este proceso es la de mi inocencia", dijo

Condenado a cárcel, pero "en el juego" y con la misma energía de sus 30 años: el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmó ayer que volverá a la arena política, como era esperado, un día después de que un tribunal lo sentenciara a nueve años y medio de prisión por corrupción. "Si alguien piensa que con esa sentencia me sacaron de juego, pueden saber que yo estoy en el juego", aseguró un aguerrido Lula, que compareció arropado por sus compañeros del Partido de los Trabajadores (PT) en la sede partidista de San Pablo, la ciudad en la que vive y que fue su cuna política. Aunque el juez de la causa anticorrupción "Lava Jato", Sérgio Moro, lo condenó a prisión en primera instancia e impuso una pena de inhabilitación de 19 años para asumir cargos públicos, Lula puede apelar a la sentencia y esperar a la segunda instancia en libertad.

La revisión de sentencias por parte del tribunal de Porto Alegre suele tardar de media alrededor de un año. Eso implicaría que la sentencia definitiva podría ser emitida poco antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2018, para las cuales Lula ya anunció que quiere volver a ser candidato.

El carismático ex presidente, favorito en todas las encuestas actuales, reafirmó por eso ayer mismo su regreso a la política, espoleado por los cinco juicios abiertos contra él por el caso "Lava Jato". El miércoles se emitió sólo la primera sentencia. Lula pidió a la cúpula del PT que lo conviertan oficialmente en su candidato. "Estoy dispuesto a pelear de la misma manera que cuando tenía 30 años", aseguró el antiguo activista obrero. La nominación debe ser una formalidad más adelante. "Van tener un precandidato con problemas jurídicos, pero voy a librar una buena pelea democrática en las calles", bromeó también Lula.

El favorito

Pese a los juicios por corrupción, el antiguo líder obrero e ícono de la izquierda latinoamericana lidera todas las encuestas con un 30 por ciento de los apoyos. Su popularidad sigue siendo alta sobre todo entre las clases más pobres. Durante sus dos mandatos (2003-2010), Lula sacó a millones de personas de la pobreza gracias a un "boom" económico impulsado por los altos precios del petróleo.

El hecho de que la primera condena en su contra no lo haya sacado de la carrera electoral volverá el panorama aún más explosivo en un país sacudido desde hace años por intrigas políticas escándalos de corrupción. Muchos observadores esperan que la revisión de la sentencia no le impida a Lula que sea candidato. "Por el ritmo de los juicios en segunda instancia, es improbable que juzquen a Lula antes de las elecciones", dijo el politólogo de la universidad de Brasilia Antonio Testa. "Si Lula gana las elecciones y fuera condenado luego, sería la primera vez que pase algo así", agregó. "Difícilmente sería arrestado como presidente. Pero es muy probable que se instale una profunda crisis institucional", vaticinó Testa. "No tendría condiciones para gobernar".

Una crisis de ese tipo sólo aumentaría la que vive Brasil desde el "impeachment" el año pasado de la sucesora de Lula, su compañera de partido Dilma Rousseff.

Brasil está sumido en la recesión. A ello se suma la actual tormenta en torno al actual presidente, el conservador Michel Temer. El Congreso debe decidir en los próximos días, posiblemente ya la próxima semana, si retira la inmunidad a Temer para que sea juzgado por cargos de que se benefició durante años del pago de sobornos. Lula, por su parte, debe responder aún a cuatro juicios más vinculados con "Lava Jato". En el primero de cinco procesos, fue declarado culpable el miércoles de haber aceptado que la empresa OAS reformase un departamento de lujo de tres pisos destinado a él en la costa de San Pablo, a cambio de dar a la firma un trato de favor en sus negocios con Petrobras. La petrolera estatal está en el centro de las investigaciones de "Lava Jato". Como en el caso de Temer, también las denuncias contra Lula están relacionadas con esa megacausa destapada hace más de tres años y bautizada con ese nombre, "Lavado de autos", por un local de ese tipo donde empezaron las investigaciones. Lula negó ayer otra vez todas las acusaciones y acusó a Moro una vez más de condenarlo por motivos políticos. "La única prueba que existe en este proceso es la prueba de mi inocencia", dijo Lula, que aún debe afrontar otros cuatro juicios:

BULLET_CHARACTER Obstrucción de la Justicia. Lula fue acusado formalmente en 2016, por cargo de que intentó comprar el silencio del encarcelado ex ejecutivo de Petrobras Néstor Cerveró.

BULLET_CHARACTER Tráfico de influencias, organización criminal, corrupción y lavado de dinero. La Justicia aceptó una denuncia por cargos de que Lula usó su influencia para que el banco de fomento, el BNDES, ayudara a la constructora Odebrecht a conseguir contratos de infraestructuras en Angola. La empresa pagó 30 millones de reales (8,9 millones de dólares) en sobornos que fluyeron camuflados por varias vías. La investigación fue separada de "Lava Jato" en la llamada operación "Janus".

BULLET_CHARACTER Tráfico de influencias, lavado de dinero y asociación criminal: En la operación "Zelotes", otra ramificación de "Lava Jato", Lula afronta cargos por una trama en torno a la consultora Marcondes & Mautoni para facilitar contratos con el Estado brasileño. Entre los presuntos negocios ilegales impulsados de esa manera está un contrato para la compra de 36 cazas suecos Gripen.

BULLET_CHARACTER Corrupción pasiva y lavado de dinero: El juez Moro aceptó en diciembre de 2016 una segunda denuncia en su tribunal por "Lava Jato". Según la denuncia, Lula aceptó sobornos de Odebrecht a través de la compra de un terreno que debía servir como nueva sede para el Instituto Lula de San Pablo. En mayo, los fiscales de "Lava Jato" presentaron una nueva denuncia contra Lula, esta vez por haber aceptado la reforma de otra inmueble en San Pablo por parte de Odebrecht y OAS. La Justicia debe decidir aún si abre un quinto proceso contra el ex presidente.

En carrera. La senadora Gleisi Hoffmann seca el sudor a Lula, que ofreció una conferencia en la sede de su Partido de los Trabajadores de San Pablo

Victoria parcial para Temer

La Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara baja de Brasil rechazó ayer la denuncia por corrupción presentada por la Fiscalía contra el presidente Michel Temer, aunque aún deberá pronunciarse el pleno de ese órgano legislativo. La acusación formulada contra el mandatario por la Fiscalía había sido apoyada por el instructor de la comisión, Sergio Zveiter, pero el informe que en ese sentido presentó el lunes fue rechazado ayer por 40 votos, frente a 25 que lo respaldaron y una abstención. El pleno de la Cámara de Diputados debe dar el veredicto definitivo, posiblemente la próxima semana, sobre si la denuncia contra Temer procede o no. En el primer caso, el líder conservador sería sometido a un juicio de "impeachment" en un complejo proceso. Temer es acusado de haberse beneficiado del pago de sobornos de la empresa JBS.

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