El Mundo
Lunes 22 de Mayo de 2017

Pedro Sánchez venció en el PSOE y promete llevarlo más a la izquierda

Se impuso en la interna a la andaluza Susana Díaz, la favorita de la cúpula. Había debido renunciar en octubre, luego de dos derrotas electorales

Casi ocho meses después de renunciar como líder del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez fue elegido de nuevo por los afiliados del partido como secretario general de esa fuerza política, la más importante de la oposición en España. Tuvo que vencer en una reñida batalla interna con su principal adversaria, la andaluza Susana Díaz.

"Haremos del PSOE el partido de la izquierda", prometió Sánchez en la sede nacional del partido en Madrid,en una primera comparecencia que suscitó una gran expectación mediática. Sánchez obtuvo el 50,21 por ciento de los votos y Díaz el 39,93 por ciento. El ex secretario general ganó en todas las regiones salvo en Andalucía, donde venció Díaz, y en Euskadi, donde ganó Patxi López, el tercer candidato, que sacó un 10 por ciento. Díaz y López aparecieron ante la prensa junto al vencedor. Díaz se ofreció a "arrimar el hombro" para que el PSOE sea alternativa de gobierno al conservador PP de Mariano Rajoy.

Ante la militancia, Sánchez hizo un discurso de unidad. "Todos tenemos que reconocer hoy que quien ha ganado ha sido el PSOE y cuando gana el PSOE gana España", proclamó en su primera comparecencia pública tras conocerse los resultados. "Gracias a Susana y a Patxi porque desde distintas posiciones políticas son compañeros que han trabajado por hacer del PSOE un partido más fuerte. Gracias a ellos por haber participado en este proceso de primarias", subrayó el vencedor. Pero este tramo de discurso recibió chiflidos. Al grito de "Sí es sí", eslogan de campaña de Sánchez, cientos de militantes se concentraron a las puertas de la sede nacional del partido para celebrar la victoria. Para Susana Díaz el resultado es un golpe que podría poner en riesgo su continuidad como jefa del gobierno regional de Andalucía, tradicional bastión socialista.

La victoria de Sánchez tuvo ya las primeras consecuencias: Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso y afín a Susana Díaz, anunció su dimisión a los pocos minutos de conocerse el resultado. En este contexto, la labor del próximo secretario general será cerrar heridas y tratar de dar impulso al PSOE para que éste siga siendo una de las fuerzas políticas mayoritarias en España tras los malos resultados obtenidos en recientes citas electorales. Sánchez debió irse precisamente por esos malos resultados en dos elecciones nacionales consecutivas.

Sánchez reivindica un PSOE más a la izquierda y una oposición frontal al gobierno conservador de Mariano Rajoy. En octubre pasado, luego de las dos derrotas consecutivas, la cúpula del partido se rebeló contra él y lo forzó a renunciar, nombrando una comisión interventora tras su retirada. Esa directiva ayudó a PP a ponerse a asumir finalmente el gobierno pese a ser primera minoría, para evitar unas terceras elecciones generales, que de seguro hubieran significado una catástrofe para el PSOE. El PSOE, en manos de la llamada "gestora", se encaminó a partir de enero a la carrera por el liderazgo del partido. Este fue de entrada un duelo con dos protagonistas: Sánchez y Díaz. Si el primero contaba con el apoyo de buena parte de la militancia, como quedó demostrado en las urnas, la dirigente andaluza tenía el respaldo de pesos pesados del socialismo,como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. De forma sorpresiva y con el fin de impulsar una candidatura de consenso, el vasco Patxi López se unió a la batalla al anunciar en enero su intención de competir.

La victoria de Sánchez marca ahora un hito que va más allá del PSOE. Con un gobierno de Rajoy en minoría parlamentaria, la opción de una moción de censura planea sobre su gobierno, según se adelantaban a señalar ayer algunos medios que tienen entre ceja y ceja al PP. Como es obvio, la posición del PSOE es clave.Y en su primera intervención, Sánchez prometió "hacer lo indecible por cambiar el rumbo del país", por "acabar con la corrupción del Partido Popular" y por "mejorar las vidas de los ciudadanos". "Por un PSOE unido y rumbo a La Moncloa. Mañana empieza todo, vamos a construir el nuevo PSOE para cambiar España", dijo ante los aplausos de sus partidarios, que clamaron por la unidad en el partido y entonaron la Internacional. Claro que Sánchez debe tener presente que logró un triunfo interno con un reducido universo, formado por el 80 por ciento de 187.949 afiliados al PSOE. Algo muy diferente a una elección general.

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