El Mundo
Jueves 29 de Diciembre de 2016

Murió en prisión el último dictador militar de Uruguay

Gregorio Alvarez tenía 91 años y estaba condenado por violaciones de los DDHH. En 1973, cuando el golpe, dirigió el asalto al Congreso uruguayo

La vida del ex dictador uruguayo Gregorio Alvarez se extinguió a los 91 años, de los cuales 15 lo tuvieron como uno de los protagonistas de la política de su país, en el último tercio del siglo XX.

Alvarez saltó a escena en 1973, cuando se lo vio recorriendo el Congreso, al mando de una fuerza militar para hacer cumplir la orden de disolución de las dos Cámaras legislativas. Durante la década de los 70 dirigió una división del ejército y después fue comandante en jefe de esa fuerza. Manejaba los hilos de la dictadura junto a otros altos mandos militares. Hasta 1981 esa camada de militares colocó a civiles en los puestos clave de presidente y ministro de Economía, y ellos se repartían los otros cargos.

Desde antes del golpe de Estado de 1973, Alvarez estuvo elaborando su estrategia para hacerse del poder, y alguna vez se le oyó jactarse de que iba a ser presidente de Uruguay. Consiguió ese objetivo en 1981, cuando logró que lo nombraran al frente de lo que los militares llamaban "Proceso cívico-militar". El último dictador uruguayo pretendía perpetuar el sistema, pero no pudo superar la resistencia interna, ni las presiones internacionales, lo que, sumado a la crisis económica de la década del 80, lo obligó a retroceder. En noviembre de 1984 hubo elecciones y el 1º de marzo de 1985 asumió un gobierno encabezado por Julio María Sanguinetti, del histórico Partido Colorado.

Gregorio Alvarez salió de escena rápidamente, con escasas apariciones públicas, hasta que en 2007 un juez civil lo procesó por "coautoría de homicidio muy especialmente agravado", por la muerte del guerrillero tupamaro Roberto Luzardo.Después se le atribuyeron otros crímenes y fue condenado a 25 años de prisión, que estaba cumpliendo en una cárcel para militares y policías. "Todo esto se inscribe en una campaña liderada por (la militante de derechos humanos) Irma Leites (y los periodistas)Ignacio lvarez y Federico Fasano, entre otros, que me adjudican múltiples violaciones a los derechos humanos", acusó Alvarez, poco antes de ir a la cárcel.

Aquella imagen de un militar que recorría el Congreso con paso firme y decidido contrastó años después con la del anciano dictador saliendo de un juzgado del casco viejo de Montevideo, alzando sus manos esposadas.

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