El Mundo
Domingo 01 de Octubre de 2017

Mientras hoy se vota en Cataluña, miles rechazaron el referéndum separatista

Diversas localidades, incluida Barcelona, respondieron al reto del gobierno secesionista. Hay al menos 1300 centros electorales precintados.

Miles de personas se manifestaron ayer en Barcelona y otras ciudades de España en defensa de la unidad del país y en contra del referéndum de autodeterminación que quiere celebrar hoy Cataluña pese a la suspensión de la Justicia. La concentración más numerosa tuvo lugar ante la sede del Ayuntamiento de Madrid en la plaza de Cibeles, uno de los puntos más emblemáticos de la capital española, con la consigna "por la unidad de España y en Defensa del Estado de Derecho".

   Asimismo, el presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, quien está a favor de la separación de la región de España, pidió ayer una "mediación" para solucionar el conflicto que mantiene con el gobierno de Madrid. A pesar de la oposición de las instituciones españolas, Puigdemont, un independentista convencido de 54 años, advirtió que no renunciarán a votar hoy en esta consulta que desde hace años envenena las relaciones entre Barcelona y Madrid.

   Cerca de 10.000 manifestantes —según el gobierno— formaron un mar de banderas de España y cantaron lemas como "¡Unidad, unidad!", "¡No nos engañan, Cataluña es España!" o "Puigdemont a prisión", en referencia al jefe de Gobierno de la región, Carles Puigdemont. La concentración, a la que asistieron desde familias con niños hasta jubilados, se produjo sin incidentes y en un clima festivo, si bien en las redes sociales circuló un video de jóvenes cantando el "Cara al sol", un himno falangista, y haciendo saludos fascistas. La convocatoria de la Fundación de Defensa de la Nación Española (DENAES) a concentrarse frente a los ayuntamientos de toda España reunió también a miles de manifestantes en Santander, Zaragoza, Valladolid, Sevilla e incluso en Barcelona, capital de Cataluña.

   Unas 5.500 personas, según datos de la Guardia Urbana local, se congregaron ante el Palau de la Generalitat (gobierno catalán) y el Ayuntamiento de la ciudad cantando "somos catalanes y somos españoles" y lemas contra el referéndum. Los manifestantes mostraron un cartel en el que se leía "Cataluña es España. Democracia, futuro y libertad" en la cabecera de la marcha y muchas banderas españolas, pero también catalanas y europeas.

   El clima fue algo más tenso que en el acto de Madrid. Un momento de nerviosismo se vivió cuando un manifestante trepó por la fachada del ayuntamiento e intentó arrancar un gran cartel con el mensaje "Más democracia". Otro encapuchado repitió luego el intento, sin éxito. El interés por las movilizaciones a favor y en contra del referéndum quedó reflejado en Twitter, donde la etiqueta #EspañaSaleALaCalle se convirtió en la más usada de la red social en el país. Solo en Madrid se convocaron seis concentraciones este fin de semana vinculadas a la polémica consulta independentista, tres a favor y tres en contra.

   Medio centenar de personas acudió ayer a una plaza de Lavapiés, uno de los barrios más multiculturales de Madrid, para participar en el acto de la Coordinadora 25S y la plataforma Madrileños por el Derecho a Decidir con el lema "Madrid abraza a Cataluña". Los concentrados desplegaron una bandera catalana en señal de apoyo al referéndum. Hoy habrá otras dos manifestaciones de signo contrario en dos puntos centrales de la ciudad: una "contra la declaración unilateral de independencia de Cataluña" en la Plaza Mayor y otra "por el derecho a decidir y contra la represión" en la Puerta del Sol.

   El clima de tensión e incertidumbre que se respira en España por el enfrentamiento entre el gobierno central y el catalán dejó ayer otra imagen poco inusual en Madrid: numerosos coches y balcones de edificios aparecieron vestidos con banderas de España. La presidenta de regional de Madrid, Cristina Cifuentes, animó esta semana a colocar la bandera en los balcones. La exhibición pública de símbolos nacionales es poco habitual en España, en parte como reacción a su abuso por parte de la dictadura franquista (1939-1975). Según comerciantes del ramo, la venta de banderas se cuadruplicó los últimos días en Madrid coincidiendo con la escalada en Cataluña.

   El gobierno español, en tanto, aseguró ayer haber "desarticulado" la organización del referéndum, bloqueando todos sus recursos informáticos y cerrando 1.300 centros de votación, sin embargo, decenas de ellos seguían ocupados por activistas determinados a celebrar la consulta. Enzarzado desde hace años en un conflicto creciente con el gobierno del conservador Mariano Rajoy, el Ejecutivo regional catalán está decidido a celebrar hoy un referéndum de autodeterminación, pese a que fue prohibido por el Tribunal Constitucional español.

   Tras meses de secreto, el viernes desveló algunos de sus detalles, entre ellos, la existencia de 2.315 centros de votación en toda Cataluña, región de 7,5 millones de habitantes en el noreste de España. De estos centros, "1.300 ya fueron precintados", afirmó ayer el representante de Rajoy en Cataluña, Enric Millo. Precisó que 163 de estos centros están ocupados por activistas que realizan actividades culturales o deportivas, "con toda paz y cívicamente", a quienes se les permite salir, aunque se impedirá la entrada a nadie más.

   A escasas horas de consumar el mayor reto del nacionalismo catalán contra el Estado español en las últimas décadas, el presidente catalán Puigdemont reconoció sentirse dominado por "una gran responsabilidad ante este momento". "Es un momento grave". "Hay que hablar, hay que sentarse a dialogar sin condiciones", insistió. "Lo pide todo el mundo. Es un deseo de la mayoría de la sociedad catalana, que quiere votar, que quiere decidir y quiere hacerlo de manera dialogada y acordada". Si bien los puentes de diálogo entre ambos ejecutivos parecen dinamitados, Puigdemont se mostró abierto a desconvocar el escrutinio si el poder central acepta negociar una votación consensuada. "Si el Estado español ahora dice «vamos a acordar un referéndum» (...) Vamos a parar esto", afirmó Puigdemont. Pero si no fuera así, "el gobierno (catalán) lo dispuso todo para que pueda desarrollarse en total normalidad", aseveró.

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