Donald Trump
Viernes 27 de Enero de 2017

México y Estados Unidos, ante el peor momento de la relación bilateral en casi un siglo

A Trump le bastaron seis días en la Casa Blanca para desbarrancar 20 años de integración iniciada con Bill Clinton y el tratado Nafta

Había dudas todavía en México sobre cómo enfrentar a Donald Trump. Si optar por el tono diplomático o romper lanzas. Una gran provocación del presidente estadounidense hundió ayer la relación a su nivel más bajo en un siglo.
"Hemos visto una escalada impresionante en escasas horas", alertó Allert Brown-Gort, director de la representación de la Universidad de California en México. "Es el peor momento de la relación bilateral quizás desde 1920".
"Ni confrontación ni sumisión", había dicho Peña Nieto. Esa iba a ser la tónica de la vinculación con Trump. Pero el nuevo presidente de Estados Unidos optó por la primera opción y aceleró en pocas horas una crisis que se desarrollaba desde hace meses en cámara lenta. El día empezó con un tuit hostil de Trump diciendo que era mejor cancelar la reunión que tenía prevista para el martes con Enrique Peña Nieto si México se seguía negando a pagar el muro.
El presidente mexicano decidió cancelar. Luego la Casa Blanca anunció que planea hacerle pagar el muro a México con un impuesto del 20% sobre las importaciones mexicanas, que ascienden a más de 300.000 millones de dólares anuales (EEUU absorbe el 80% de las exportaciones mexicanas). Fue una declaración de guerra con toda la caballería mientras México aún tenía una delegación de alto nivel en Washington tratando de mandarle una paloma de la paz y tender puentes. México tiene mucho que perder. Desde hace dos décadas viene construyendo una relación con Estados Unidos basada en la cooperación y el libre comercio, a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) que dijo Trump también va a cambiar.
Hay 11 millones de inmigrantes mexicanos en ese lado de la frontera. México no está en condiciones de una ruptura total. Por eso había estado calibrando en las últimas horas cuál iba a ser su reacción ante los desplantes de Trump. La ofensiva del nuevo ocupante de la Casa Blanca empezó cuando el mandatario estadounidense adelantó el martes por la noche que haría anuncios sobre la construcción de muro fronterizo, justo cuando la delegación mexicana ya estaba arriba del avión camino a Washington para los primeros contactos con su Gobierno. Ahora se abre una etapa de reacomodo de posiciones. La Casa Blanca dijo que quiere reprogramar la reunión. Sin embargo, después Trump declaró en Filadelfia que reunirse con Peña Nieto carecía de sentido. Y siguió el anuncio de los aranceles a las importaciones.
"Mientras México no trate a Estados Unidos con justicia y respeto, ese encuentro sería infructuoso y quiero ir por otra vía. No tenemos otra opción", dijo Trump. Para el escritor e historiador mexicano Héctor Aguilar Camín, el trato a México es reflejo de una actitud más amplia de Trump de manejo "unilateral" de las relaciones internacionales y segregación de minorías, que ahora obliga a México a actuar también unilateralmente.
"No hay que tomarlo personal, pero sí hay que hacernos cargo de que nosotros hemos sido como las víctimas designadas como nación y estamos pagando este precio muy alto de ser los elegidos como país", indicó.
"El presidente Trump decide unilateralmente lo que puede y quiere decidir sobre México. Y México se ve obligado a responder unilateralmente", señaló. "Así están las cartas, no porque México lo haya querido". Aguilar Camín afirmó que desde de los tiempos de la Revolución Mexicana (1910-1917) y el presidente Alvaro Obregón (1920-1924) no estaban interrumpidos a efectos prácticos las conversaciones entre dos presidentes de México y Estados Unidos.
Para Brown-Gort, México deberá ahora identificar y buscar aliados dentro del mismo Estados Unidos, ya que sectores como los estados norteamericanos fronterizos, la industria, la construcción y el sector servicios necesitan de México y los mexicanos.
"En un conflicto asimétrico, tenemos que tener muy claras cuáles son nuestras fortalezas y nuestras flaquezas", afirmó. "Está claro que Estados Unidos es un país profundamente dividido. México debe hacer causa común con los amigos y socios que todavía tiene en Estados Unidos".
Para el académico, "a corto plazo va a ser muy difícil por la incertidumbre que hay", aunque pueda haber ventajas en el mediano y largo plazo de una menor dependencia de Estados Unidos.
Mientras tanto, "México tiene que movilizar su diplomacia en Estados Unidos para empezar a hacer cabildeo", afirmó. "La lógica de la historia nos dice que esto va a ser temporal, pero no sabemos cuándo dure esa temporalidad".

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