El Mundo
Viernes 28 de Abril de 2017

México y Canadá logran que Trump renegocie el Nafta en lugar de hundirlo

"Iba a poner fin al tratado, pero sería un shock y decidí renegociarlo", contó el presidente de EEUU. Hubo frenéticas conversaciones telefónicas.

El premier de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, lograron que su colega de Estados Unidos, Donald Trump, archivara por ahora su amenaza de inminente ruptura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o Nafta por sus siglas en inglés y como más se lo conoce). Luego de haber dejado trascender que tenía listo un decreto para terminar con el Nafta, ayer Trump descartó romper el tratado. Por ahora, al menos. El presidente de Estados Unidos dijo que una salida del tratado de libre comercio resultaría en un "shock" para los tres países y decidió darle "una oportunidad" a la negociación. "Me llamaron y me dijeron: ¿podría por favor renegociarlo?", contó el estadounidense.

"Iba a poner fin al Nafta en dos o tres días a partir de ahora", narró Trump en su conocido estilo frontal. "(Pero) decidí que, más que poner fin al Nafta, algo que sería un shock bastante grande para el sistema, vamos a renegociar", agregó. Intensas charlas telefónicas entre los tres líderes abrieron, durante la noche del miércoles, el camino para una renegociación del tratado, cuando horas antes se creía que Estados Unidos se desvincularía unilateralmente. La decisión de mantener con vida el acuerdo, que Trump llegó a calificar como "el peor de la historia", es para los críticos del presidente una derrota de Trump. Pero también parece una estrategia muy típica del empresario: plantarse en posturas radicales, atemorizar a sus contrapartes y luego negociar desde esa posición de fuerza. El miércoles se creía en Washington que Trump anunciaría la ruptura definitiva del Nafta, y esa certeza llegó a México y Canadá, donde cundió la alarma. Trump aprovechó ese miedo que él mismo creó.

El canciller de México, Luis Videgaray, dijo ayer que la ruptura "fue una posibilidad real. Tenemos confirmado que es algo que se estaba considerando", en Washington, pero "la decisión no estaba tomada", afirmó. Ante esa posibilidad, el presidente Enrique Peña Nieto llamó por teléfono a Trump, en la primera llamada entre ambos desde que el mexicano cancelara su visita a Washington en enero, recordó Videgaray. El canciller estimó que más que estar dirigida a Canadá y México, la medida iba destinada al "Congreso estadounidense, donde ha habido un retraso significativo respecto a iniciar el proceso que permitirá una negociación comercial". Trump dijo que el presidente de México y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo llamaron para renegociar y no derogar el Nafta. "Me llamaron y me dijeron: en vez de terminar el Nafta ¿podría por favor renegociarlo?", narró Trump en Casa Blanca. Puso a sus colegas en posición de ruego y a él en la de fuerza. Pero Trump insistió en que sacará a su país del pacto si no consigue un "trato justo" y repitió que lo considera un "acuerdo horrible" para Estados Unidos.

Políticos, diplomáticos y grupos de presión se movieron entre bambalinas para inclinar la balanza en favor del Nafta. Tras una primera llamada a Trump el martes para defender la madera canadiense, Trudeau volvió a llamar el miércoles. "Tuvimos una nueva buena conversación y, en efecto, (Trump) dijo que pensaba anular el acuerdo", relató ayer Trudeau. Un sector de la Casa Blanca, liderado por el estratega Steve Bannon, un nacionalista aislacionista, apostó hasta último minuto por hundir el tratado. Se afirma que el decreto ya estaba redactado. Pero posiblemente Trump estaba "mostrando su pit bull" para asustar a Trudeau y Peña Nieto, como al parecer logró.

El Nafta está vigente desde enero de 1994, pero fue en 2008 cuando cayeron todos los derechos aduaneros entre los socios. Las grandes excepciones aún vigentes son los lácteos y la madera canadiense para construcción. Tras los primeros embates de Trump contra el acuerdo en enero, Trudeau se declaró abierto a renegociarlo. Durante una visita a Washington, Trudeau defendió el libre comercio con sus dos socios y recordó que para los exportadores estadounidenses, Canadá es su primer mercado. Para Trump, que quiere priorizar el empleo de los estadounidenses, borrar de un plumazo ese acuerdo no sería del gusto de fuertes sectores exportadores, como el de automóviles y alimentos. Trump sostuvo que suprimiría a disgusto el Nafta porque tiene "respeto" por los dos países y "aprecia mucho" a Trudeau y a Peña Nieto. En campaña, había dicho repetidamente que el Nafta era el "peor acuerdo de la historia" y que por lo tanto pensaba liquidarlo.

Detrás de esta retórica hay una realidad material y económica contundente. A cada minuto, más de un millón de dólares en mercaderías son intercambiadas sólo entre Canadá y Estados Unidos.En realidad, Trump hizo más campaña contra México que Canadá. México, con sus sueldos baratos es para Trump una gran "aspiradora" de empleos estadounidenses, como evidencian los casos de la planta de Carrier y una suspendida fábrica de GM en México. En ambos casos, Trump intervino personalmente. Pero el Nafta también ha creado mercados para EEUU. "México y Canadá están entre nuestros más importantes mercados", dijeron cerealeros. Aún así, el que más tenía que perder es México, muy dependiente del mercado estadounidense, que absorbe el 80 por ciento de sus exportaciones.

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