El Mundo
Miércoles 21 de Diciembre de 2016

Merkel, bajo presión por los refugiados

La matanza de Berlín reavivó las críticas a la canciller por su polémica política de asilo. Cobran impulso los partidos populistas de derecha.

La pesadilla se hizo finalmente realidad. El atentado en un concurrido mercado de Navidad en el centro de Berlín golpeó no sólo a los alemanes, que desde hacía tiempo temían que algo así sucediera, sino también a la canciller Angela Merkel, criticada desde hace meses por su polémica política de refugiados. A finales de noviembre ya auguró que las elecciones generales del próximo año serían "las más difíciles" a las que hubiera tenido que concurrir. Sin embargo, su presagio sobre la que será su cuarta candidatura se convirtió en una certeza de la forma más amarga posible. "Merkel sabe que si se comprueba que el atacante fue un refugiado que llegó a través de la ruta de los Balcanes a Alemania, su política de refugiados volverá a convertirse en el centro de todas las críticas", escribió el semanario alemán Die Zeit.

   Sin embargo, de momento no está claro si el paquistaní detenido tras el atentado es realmente el conductor del camión que embistió a la multitud. De hecho quedó en libertad en la tarde de ayer al no encontrarse pruebas en su contra.

   Ironías del destino, la noticia de lo sucedido en el mercado de Navidad en el que doce personas perdieron la vida y medio centenar resultaron heridas le llegó a la líder alemana mientras se encontraba en un acto oficial con los cooperantes que trabajan a favor de la integración en un país, que en 2015 recibió casi 900.000 solicitantes de asilo.

   En su primera comparecencia pública después del atentado ocurrido el lunes por la tarde, Merkel reconoció que será difícil de soportar si efectivamente el atacante hubiera pedido protección y asilo en Alemania. En caso de confirmarse, esto sería "especialmente repugnante para los numerosos alemanes que están implicados en la ayuda a los refugiados y para las numerosas personas que necesitan verdaderamente nuestra protección y que tratan de integrarse en nuestro país", resaltó.

Dureza

   Merkel es consciente de que no sólo muchos ciudadanos, sino también miembros de su partido político, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y de su socio hermanado, la Unión Cristianosocial (CSU), llevan tiempo reclamando más dureza en la gestión de la crisis de los refugiados. El líder de la CSU, Horst Seehofer, aprovechó ayer para reavivar sus reclamaciones de volver a "ajustar" y "reflexionar" sobre la política de asilo a refugiados.

   El miedo a posibles atentados terroristas vinculados con la oleada de refugiados no sólo hizo mella en el apoyo de Merkel, sino que colocó en el tablero político al partido populista de derecha y con tintes xenófobos Alternativa para Alemania (AfD), que según los sondeos se convertiría en la tercera fuerza política en el país en las elecciones del próximo otoño boreal y para quien este atentado se convierte en un nuevo impulso.

   Se trata de una formación que supo capitalizar el descontento del votante conservador alemán al convertir la crítica a la gestión de la crisis migratoria de Merkel en su principal argumento y que no dudó en aprovechar las primeras horas tras el atentado para acusar a Merkel de las muertes. "¿Cuándo devolverá el golpe el Estado de derecho alemán? ¿Cuándo acabará finalmente esta maldita hipocresía? ¡Son los muertos de Merkel!", escribió el presidente de la oficina regional de AfD en Renania del Norte-Westfalia, el europarlamentario Marcus Pretzell, en su cuenta de la red social de Twitter. Mientras, la líder de AfD, Frauke Petry, advirtió ayer a los alemanes de no hacerse"ilusiones" de que este caso sea un "hecho aislado". "Alemania ya no está segura. Debemos hacer frente a los enemigos de la libertad y a los que los apoyan", declaró en un comunicado.

Mayores controles

  "El mercado de Navidad no fue un objetivo casual. No es sólo un atentado contra nuestra libertad y nuestro modo de vida, sino también contra nuestra tradición cristiana", afirmó, al mismo tiempo que reclamó que se controlen finalmente las fronteras "abiertas irresponsablemente". "Debemos volver a restablecer los controles en nuestro territorio sin peros", reclamó.

   Ahora la canciller alemana tendrá que lidiar no solo contra el terrorismo sino también contra el auge del populismo. "La canciller sabe que a partir de ahora será difícil seguir por el mismo camino, su camino", resumió el diario berlinés Der Tagesspiegel.

Dos sobrevivientes del atentado relataron con estupor las decisiones azarosas que tomaron y les salvaron la vida, o las casualidades que los llevaron al mercado navideño. "Es increíble que todo vuelva a suceder", dijo la belga Carina Douch, quien en marzo esquivó la muerte y ayudó a socorrer a algunas de las víctimas del atentado contra el aeropuerto Zaventem de Bruselas, donde trabajaba como policía. "Es muy difícil; te sientes totalmente impotente y no tengo palabras, todo vuelve de nuevo. Es increíble que todo vuelva a suceder", dijo. Douch se retiró del mercado cinco minutos antes del atentado porque sus amigos querían ir a tomar una copa. A su vez, el turista británico Rhys Meredith, quien paseaba junto con su novia, contó que salvó su vida porque se demoró comiendo algo en el camino. "Compramos comida; si hubiéramos seguido, habríamos hecho el camino que hizo el camión y ahora no estaríamos acá", dijo Meredith, quien expresó su impacto por la "devastación" que dejó el camión a su paso.

Almudena del Cabo

DPA

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