El Mundo
Martes 04 de Julio de 2017

Macron lanzó en Francia su "radical" reforma política y electoral

En un gesto "napoleónico", citó a Versalles a diputados y senadores para decirles que deben reducir sus bancas en un tercio

En una actitud histórica sin precedentes, el presidente Emmanuel Macron convocó al Palacio de Versalles a las dos Cámaras del Parlamento, diputados y senadores. Allí es presentó su plan de reforma política, "radicalmene nueva", que consiste básicamente en cambiar el sistema electoral uninominal actual a un mixto, más proporcional, y en recortar en un tercio las bancas del Poder Legislativo. El gesto de Macron recibió de inmediato fuertes críticas, con acusaciones de "bonapartismo" y "presidente-rey". Macron, además adelantó que usará el mecanismo de la consulta popular para hacer avanzar su agenda de reformas institucionales si no salen con rapidez del Parlamento.

El derecho electoral debe adaptarse para que la Asamblea Nacional (la Cámara baja, la dominante en el sistema francés) refleje mejor las diversas corrientes políticas, dijo Macron en el Palacio de Versalles durante un discurso equiparable al del estado de la nación que el jefe de Estado ofrece cada año. Macron propuso introducir en el plazo de un año una dosis de proporcionalidad electoral que facilite la llegada al Parlamento de los partidos más pequeños. En Francia rige un derecho electoral mayoritario de colegio uninominal, que hace muy difícil que pequeños partidos puedan conseguir escaños en la Asamblea Nacional. No hay listas de candidatos sino sólo candidaturas para conseguir la representación en determinado distrito electoral. Es un sistema uninominal puro, al estilo inglés. En otros países, como Alemania e Italia, rigen sistemas electorales mixtos, con listas y candidaturas únicas.

El propio triunfo de Macron es un ejemplo de esta desproporción, que perjudica fuertemente al Frente Nacional o a Francia Insumisa. El partido La República en Marcha creado por Macron se impuso en los comicios de junio en la Asamblea Nacional, aunque en la primera vuelta sólo había obtenido el 32,3 por ciento se quedó luego de los ballottages con casi dos tercios de las bancas. Pero además, Macron abogó por reducir el número de diputados y senadores en una tercera parte y limitar la cifra de mandatos consecutivos. Hoy la Asamblea tiene 577 diputados. "Quiero todas esas reformas profundas que nuestras instituciones necesitan seriamente en un año", dijo Macron a los legisladores en tono imperativo. "Estas reformas irán al Parlamento pero, si es necesario, las pondré a los votantes a través de un referéndum". Fue un emplazamiento claro y directo.

Al mismo tiempo, abogó por un cambio profundo del país y se mostró convencido de que su éxito en las elecciones presidenciales y el de su partido en las parlamentarias significan un llamamiento de los franceses a tomar un camino "radicalmente nuevo" para Francia. Por esto, Macron está dispuesto a convocar a referéndum sobre esta reforma política.

Además, advirtió, el terrorismo no está vencido, no se ha logrado el equilibrio financiero de Francia y "el desempleo sigue en niveles inadmisiblemente altos". Macron prometió que levantará el estado de excepción decretado tras los atentados terroristas de París de noviembre de 2015, que dejaron 130 muertos, el próximo otoño (boreal), y que fue prolongado en varias ocasiones por el Parlamento. "Devolveré la libertad a los franceses levantando el estado de excepción en otoño" (boreal), aseguró, confirmando así que la reciente propuesta de prolongación de ese estado, que otorga competencias adicionales a las autoridades, será la última. El Parlamento francés deliberará esta misma semana sobre la prolongación del estado de excepción hasta comienzos de noviembre. El jefe del Estado pretende además unificar el Consejo Económico Social y Medioambiental, que sirve como órgano de consulta en la preparación de proyectos de ley.

Es la primera vez que un presidente francés convoca al Parlamento en Versalles al inicio de una legislatura. Hasta 2008 la Constitución no permitía que el presidente se dirigiera directamente a los parlamentarios. Nicolas Sarkozy convocó al Congreso y en 2015 François Hollande también, después de los atentados del 13 de noviembre.

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