El Mundo
Martes 09 de Mayo de 2017

Macron asume el domingo con su drástico programa de reformas

Con un partido nuevo, no tiene diputados. Deberá buscar la mayoría en las parlamentarias de junio. Y vencer la resistencia de estatales y sindicatos.

El presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, comenzó a preparar su inminente ingreso en el poder. Anunció una visita a Alemania, conversó con líderes extranjeros y, sobre todo, se lanzó a la difícil tarea de asegurarse una mayoría parlamentaria en las elecciones de junio próximo para poder aplicar su agenda de reformas. Asumirá el cargo el próximo domingo, según anunció ayer el presidente saliente, el socialista Francois Hollande. Ambos compartieron un acto en el Arco de Triunfo de París en conmemoración de la victoria de Francia en la Segunda Guerra Mundial.

Sin mayoría en el Congreso, Macron podría ser un presidente con un poder real recortado, incapaz de hacer aprobar las reformas laboral, jubilatoria y tributaria que ha prometido. El joven líder de 39 años, que jamás ha ocupado un cargo electivo, se impuso el domingo con el 66,1 por ciento de votos a la ultraderechista Marine Le Pen (33,9 por ciento). Anticipó que se lanzará desde el primer momento a hacer realidad su programa reformista. "El primer texto que será presentado abordará la moralización y la renovación de nuestra vida política", anticipó, por la proliferación de casos de corrupción. Eso sirvió al candidato para contrarrestar al centroderechista François Fillon. Pero la corruptela que hundió a Fillon es más o menos generalizada en la política francesa, donde "acomodar" a un hijo o a una esposa es cosa corriente.

La segunda reforma laboral

Pero el punto más delicado y de carácter estructural al que hará frente el nuevo presidente es sin dudas la reforma laboral. Macron ha dicho que la que aprobó Hollande el año pasado "va en la buena dirección" pero "es insuficiente", lo que hace presagiar un texto que no gustará a los sindicatos. Ayer los estatales, que se ven venir un ajuste de 120.000 puestos de trabajo, salieron a manifestar contra el nuevo presidente. Las poderosas centrales sindicales francesas ya habían salido a las calles contra la ley de Hollande, bautizado como "ley El Khomri" (por el apellido de la ministra de Empleo). Es de esperar que no darán tregua a la reforma que impulsará el nuevo presidente. Su principal objetivo es permitir que las condiciones laborales, en particular la jornada laboral, sea negociada en cada empresa o a nivel sectorial para las pymes, dejando así de lado los convenios colectivos, una idea que los sindicatos consideran que pone en manos de los patrones todo el poder. Para contrarrestar ese efecto, Macron ha prometido un enorme impulso a la formación profesional de los desempleados y de los jóvenes (su plan prevé 15.000 millones de euros) y un reforzamiento del seguro de desempleo, que será extendido también a los autónomos. La tasa de desempleo está anclada en el 10 por ciento desde hace años, pero trepa al 23 por ciento entre los jóvenes. Macron asegura que retirará el seguro de desempleo a quien rechace más de dos ofertas de empleo "decentes".

A favor del nuevo presidente jugará el hecho de que los sindicatos más combativos han perdido fuerza. La CGT ha perdido su posición de principal central obrera del país en beneficio de la CFDT, más favorable a negociar reformas y que ya aceptó la de Hollande.

La pompa de la ceremonia conmemorativa de ayer, con el imponente Arco del Triunfo al fondo de la Avenida de los Campos Elíseos de París, ayudó a dar un aire "presidenciable" a un líder que nunca antes se había sometido al escrutinio del pueblo pero que ganó la primera elección a la que se presentó, nada menos que una presidencial. Fue la primera vez que Hollande y Macron se mostraron juntos en público desde agosto de 2016, cuando el entonces ministro de Economía pegó el portazo para candidatearse a presidente como independiente, una decisión que molestó al jefe de Estado socialista. Entonces, en el PS se consideró que el joven Macron estaba cometiendo una traición. La crisis del PS se acentuó al punto que su candidato, Benoit Hamon, salió quinto en la primera vuelta de hace 15 días con un escuálido 6 por ciento de votos. Un mínimo histórico. Ayer, sin embargo, Hollande recibió con una sonrisa y un apretón de manos a Macron.

La ceremonia marca décadas de paz en Europa Occidental, algo que el liberal Macron ha hecho uno de sus caballitos de batalla frente a Le Pen, que hizo campaña con la promesa de salir de la UE y del euro y de volver a introducir el franco como moneda nacional. Le Pen y su Frente Nacional son herederos de la tradición francesa más nacionalista y xenófoba, que se remonta a los años 30.

Macron visitará Berlín, en el que será su primer viaje al extranjero, y quizás haga otro viaje para saludar a tropas francesas en el exterior. Además, el presidente electo recibió llamadas de felicitación de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y Turquía, Recep Tayip Erdogan, además de las de los jefes de gobierno de Alemania, Angela Merkel; el Reino Unido, Theresa May; y Canadá, Justin Trudeau. La Casa Blanca dijo que Trump y Macron acordaron reunirse la semana próxima en Bruselas durante una cumbre de la Otán.

En su primera resolución de peso tras el ballottage del domingo, Macron dimitió como presidente de "¡En Marcha!", su movimiento político, que pasará a llamarse "La República en Marcha" y tendrá estructura de partido político. La formación presentará candidatos a las 577 circunscripciones legislativas del país a fin lograr una mayoría absoluta que permita a Macron "aplicar su proyecto", dijo el secretario general del movimiento, Richard Ferrand. Al menos la mitad de los candidatos procederán de la sociedad civil y el resto de las formaciones políticas tradicionales, aunque no se les permitirá mantener la doble pertenencia. Macron pretende así defender el proyecto de renovación de la política, pero asentándose en parte de los restos de los partidos tradicionales, sobre todo de socialistas y centroderechistas.

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