El Mundo
Domingo 05 de Febrero de 2017

Lula despidió a su esposa Marisa con un duro discurso

En el velorio dijo que su compañera "murió triste, afectada por la canallada y la maldad", en referencia a las acusaciones judiciales.

Lula da Silva despidió a su fallecida esposa y compañera de batallas, Marisa Leticia, en un emotivo y multitudinario velorio que acabó con un duro discurso contra las acusaciones de corrupción que han perseguido al matrimonio. Lula enfrenta cinco acusaciones judiciales.

   "Marisa murió triste", manifestó Lula frente al féretro de la ex primera dama, cubierto con una bandera brasileña y otra roja del Partido de los Trabajadores (PT). Murió afectada por "la canallada, la imbecilidad y la maldad que hicieron con ella", añadió el ex mandatario (2003-2010). "Tengo 71 años y creo que voy a vivir mucho porque quiero que los criminales que levantaron ligerezas contra Marisa tengan la humildad para pedirle disculpas", dijo un conmovido Lula, aplaudido por la multitud de militantes que se agolparon en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos, en el cordón obrero de San Pablo.

   Marisa Leticia Rocco —con quien Lula se casó en 1974 después de ambos quedar viudos de sus primeros matrimonios y con quien tuvo tres hijos— falleció a los 66 años en el Hospital Sirio Libanés de San Pablo luego de haber sufrido un accidente cerebrovascular el pasado 24 de enero. Vestido íntegramente de negro, Lula fue recibiendo a lo largo de la mañana el pésame y los abrazos de centenares de militantes enfundados en la camiseta roja del PT que se acercaron a la sede sindical, donde la pareja se conoció hace cuatro décadas.

   La destituida ex presidenta Dilma Rousseff y la plana mayor del partido también quisieron estar presentes en el velorio, que finalizó con un breve pero duro mensaje político de Lula contra los fiscales y jueces del caso Lava Jato-Petrobras.

   Lula enfrenta cinco acusaciones judiciales ligadas al megaescándalo de corrupción, algunas de las cuales involucran a su difunta esposa. Pero él insiste en que se trata de una persecución que busca impedir que se presente a las elecciones presidenciales de 2018. Todo el PT suscribe esta tesis, así como lo hizo con la destitución de Dilma Rousseff.

   "Si alguien tiene miedo en este país, si alguien cometió corrupción, si alguien tiene miedo de ir preso, no es este hombre que está enterrando a su mujer hoy", dijo el exmandatario asegurando que tiene la "conciencia muy tranquila. Marisa, descansa en paz que tu Lulinha de paz y amor aun va a seguir luchando mucho para defender tu honra", prometió Lula antes de romper a llorar, al grito de sus seguidores: "Lula guerrero del pueblo brasileño".

   "Yo admiraba mucho a Marisa Leticia, una mujer que siempre luchó al lado de Lula. Tenía muchas ganas de venir a este último homenaje y acompañar a Lula", dijo Jeisa Mota, una peluquera de 27 años. Altos dirigentes del partido no dudaron en denunciar el año de turbulencias y sobresaltos judiciales que sufre el ex mandatario y alcanzó a su esposa. "No es una exageración decir que mataron a doña Marisa, ella fue víctima de una persecución gigantesca y no aguantó", disparó el senador del PT Lindbergh Farias. Y Gilberto Carvalho, ex jefe de gabinete de Lula y ex ministro de Rousseff agregó: "Hace un año que doña Marisa no tenía ninguna alegría, vivía bajo amenazas de prisión, de prisión de los hijos. Tengo convicción que su partida prematura está muy ligada a ese clima de odio".

   Muchos brasileños, sin embargo, tienen otra opinión: la Justicia tiene alta credibilidad en los sondeos, mientras Lula, Rousseff y los políticos en general están por el suelo. Las cinco acusaciones han erosionado la imagen primigenia del Lula luchador obrero que llegó a la presidencia en 2003. El jueves en la noche, el presidente conservador Michel Temer, que sustituyó a Rousseff, y el ex presidente y rival político durante años de Lula, Fernando Henrique Cardoso, fueron a darle el pésame.

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