El Mundo
Jueves 14 de Septiembre de 2017

Lula declaró de nuevo ante la Justicia por acusaciones de corrupción y lavado

Está sospechado de recibir sobornos de parte de la constructora Odebrecht. El líder del PT enfrenta cinco causas penales, aparte de la que ya fue condenado

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva declaró ayer por segunda vez durante más de dos horas ante el juez responsable de los casos de "Lava Jato" (Lavadero de autos), Sergio Moro, en uno de sus procesos abiertos contra él en esa causa sobre corrupción política. Lula negó ante el tribunal de Moro en Curitiba las acusaciones de que se benefició de sobornos de la constructora Odebrecht, en forma de un terreno comprado por la empresa para que sea la futura sede del Instituto Lula en San Pablo. La comparecencia de Lula, la segunda tras un primer cara a cara con el juez en mayo, volvió a causar revuelo en Curitiba. Cientos de simpatizantes del ex jefe de Estado lo recibieron con vítores en la ciudad en el sur del país. Por otro lado, varias personas gritaron consignas contra el ex presidente en las inmediaciones del tribunal, según medios brasileños.

Moro se convirtió en el principal antagonista de Lula. El juez es celebrado por muchos brasileños por sus investigaciones sobre la corrupción, pero los simpatizantes de Lula y organizaciones de izquierda lo acusan de persecución política. El caso de Lula divide al país, sacudido desde hace años por una serie de escándalos de corrupción. Lula, considerado como el político brasileño más exitoso de las últimas dos décadas e ícono de la izquierda latinoamericana, afronta cinco juicios por corrupción, lavado de activos y obstrucción a la justicia, entre otros cargos, en el marco del caso "Lava Jato".

30 por ciento de respaldo popular

Como respuesta a los procesos, Lula anunció que quiere presentarse por sexta vez a la presidencia en las elecciones de 2018. El ex líder obrero lidera actualmente las encuestas, con un 30 por ciento de los apoyos. No está claro sin embargo que el ex mandatario pueda ser candidato, ya que ya fue condenado por Moro en primera instancia a nueve años y medio de cárcel en un juicio de "Lava Jato" y espera sólo a la revisión de su sentencia en libertad. En caso de que la condena sea confirmada, Lula podría ir a prisión.

La megacausa "Lava Jato", bautizada así por un servicio de lavado de autos donde empezaron las investigaciones en 2014, ha puesto en jaque a gran parte de la clase política brasileña. La operación empezó investigando una trama de pago de sobornos en torno a la petrolera estatal Petrobras y salpica en tanto a decenas de políticos y empresarios. También el actual presidente, el conservador Michel Temer, es acusado de corrupción.

Entre tantas contrariedades, Lula tuvo recientemente un consuelo, cuando la Fiscalía pidió absolverlo en la causa de obstrucción a la justicia por considerar que el delator que sustentó la denuncia había mentido. Un reconocimiento que para la defensa del ex presidente ilustra lo ocurrido en todos los expedientes abiertos en su contra.

El PT, con muchos de sus líderes históricos acusados o encarcelados, trata de curarse aún las heridas de la destitución en 2016 de la presidenta Dilma Rousseff, la sucesora y heredera de Lula, acusada por el Congreso de manipular las cuentas públicas. En las municipales de octubre, el que llegó a ser el mayor partido de izquierda de Occidente sufrió un revés histórico. Y la formación no consigue levantar cabeza, pese a sus llamados a la movilización contra los programas de ajustes y de privatizaciones impulsados por el presidente conservador Michel Temer. Para 2018, apostó todas sus fichas a Lula, pero su debilitamiento lo obligaría a elaborar un Plan B, aunque ninguno de sus dirigentes evoque aún abiertamente ese escenario.

Empresario bajo arresto

Mientras tanto, el director general de la empresa procesadora de carnes más grande del mundo fue arrestado ayer en Brasil bajo sospecha de manipular los mercados financieros. Wesley Batista fue detenido en San Pablo. Batista y su hermano Joesley, ex presidente del directorio de JBS, han expresado en acuerdos con la fiscalía que la empresa pagó sobornos a decenas de políticos, entre ellos el presidente Temer. Este niega haber cometido delito alguno. Los Batista están en el centro de la investigación sobre corrupción en las últimas semanas, un drama caracterizado por el hecho de que muchos testigos han realizado acuerdos con la fiscalía. Ha quedado al descubierto una trama en la que varias empresas pagaron millones de dólares en sobornos a políticos. Esta investigación, la más grande de la historia brasileña, ha implicado a varios ex presidentes. Uno de ellos, Lula, ha sido condenado en un caso.

Los directivos de JBS respaldaron con pruebas algunas de sus denuncias más graves, entre ellas la de que Temer se disponía a recibir millones en pagos por ayudar a JBS. Pero últimamente los fiscales han cuestionado si Joesley Batista y otros directivos no ocultaron información, violando así sus acuerdos.

Lava Jato. El líder del PT fue arropado por sus seguidores frente al tribunal del juez Moro en Curitiba.

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