El Mundo
Domingo 16 de Abril de 2017

Los turcos deciden si le otorgan poderes reforzados a Erdogan

"¡Una nación!¡ Una bandera! ¡Una patria! ¡Un Estado!", grita Recep Tayyip Erdogan ante sus exaltados seguidores.

"¡Una nación!¡ Una bandera! ¡Una patria! ¡Un Estado!", grita Recep Tayyip Erdogan ante sus exaltados seguidores. Todas estas consignas no podían faltar en ninguno de los numerosos actos de campaña del presidente turco. Sin embargo, su llamamiento a la unidad es desde hace tiempo tan solo un sueño, pues los turcos están muy divididos sobre el presidente y sobre cuánto poder debe tener en el futuro. La población lo decidirá hoy en un referéndum histórico, en el que se determinará si se instaurará en el país el sistema presidencialista que tanto anhela Erdogan. El jefe de Estado dijo recientemente que su objetivo es que el 60% de los turcos voten por el "sí". No obstante, los sondeos no apuntan a que se vaya a producir una clara victoria, aunque Erdogan y su partido AKP están movilizando todos los recursos posibles. Erdogan viajó en avión, a costa del Estado, casi a diario de una provincia a otra para hacer campaña por su sistema presidencialista y para criticar al líder opositor Kemal Kilicdaroglu. La mayoría de los medios llevan mucho tiempo en manos del gobierno e informan como se espera que lo hagan, favorable al mismo.

   El experto en Turquía Gareth Jenkins, del Instituto de política de seguridad y de desarrollo (ISDP), vive en el país desde 1989 y explica: "Desde que estoy en Turquía nunca he visto unas elecciones tan poco democráticas". Sin embargo, los partidarios del "no", no se dan por vencidos. Los voluntarios explican a los ciudadanos en puntos de información de que la reforma de la Constitución, desde su punto de vista, podría conducir a un régimen personalista. Se trata de un acto de valentía. Ya nadie cree que anulará el estado de emergencia, que restringe el derecho de reunión y hace posible que se detenga a las personas durante un largo período de tiempo. Erdogan y el AKP intentaron dirigir a la población hacia el "sí" dándole una de cal y otra de arena. Según dijeron ellos, los patriotas, los que quieren una Turquía estable y próspera, votarán a favor de la reforma. Mientras que los partidarios del "no" son considerados prácticamente de terroristas. Además el AKP vendió la reforma constitucional como si ésta reforzara la democracia, una fantasía, según los expertos, que creen que las modificaciones podrían crear la base para un régimen autoritario.

   Los partidarios del "sí" no difunden necesariamente mentiras, pero tampoco dicen siempre toda la verdad. Por ejemplo, es cierto que con el nuevo sistema, el presidente podría ser enjuiciado por cualquier delito que cometiera, al contrario que ahora. Sin embargo, no mencionan que en la práctica esto sería muy improbable dada la influencia del presidente en el Parlamento. También parece que otros puntos tienen el objetivo de darle un toque democrático al "sistema presidencialista al estilo turco", como lo llamó Erdogan.

   La Constitución actual ya contempla la independencia de la Justicia, así que ¿por qué cree el AKP que es necesario añadir también ahora la imparcialidad después de haber estado desde hace más de 14 años en el poder? ¿Y cómo encaja esto con el aumento de la influencia del presidente en la Justicia, quien en el futuro podrá pertenecer a un partido, de modo que su imparcialidad ya no estará fijada por la Constitución? Incluso algunos de los votantes más fieles del AKP dicen en voz baja que la reforma les parece sospechosa y que votarán por el "no". Algunos no desean que una sola persona concentre tanto poder. Otros no tendrían nada en contra mientras que ese hombre fuera Erdogan, pero saben que incluso él en algún momento ya no estará.

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