El Mundo
Sábado 08 de Julio de 2017

Los manifestantes antiglobalización convierten Hamburgo en un infierno

Los disturbios dejaron hasta el momento alrededor de 200 policías heridos y un centenar de detenidos. Autoridades pidieron refuerzos

La promesa de los manifestantes anticapitalistas de convertir la ciudad de Hamburgo en un infierno se tornó realidad al comenzar ayer la cumbre del Grupo de los Veinte principales países industrializados y emergentes (G-20). La ciudad del norte de Alemania se vio sacudida por los disturbios más violentos en muchos años, que se saldaron con un balance parcial de 11 heridos graves entre los manifestantes y un número indeterminado de lesionados leves, además de 196 policías con heridas y casi 100 detenciones, informaron las autoridades.

Los disturbios, que comenzaron el jueves tras la fuerte represión policial de la protesta bautizada "Bienvenidos al infierno" —y la más temida por el caudal de violentos—, se prolongaron a lo largo del día mientras los líderes celebraban sus primeras sesiones en el recinto ferial, ubicado en pleno centro. Centenares de activistas antisistema desafiaron la prohibición que regía desde la mañana de ayer de manifestarse en un radio de 38 kilómetros y bloquearon calles y vías de trenes, lo que causó retrasos en el transporte público.

Autos incendiados, encapuchados enfrentando a los vehículos antidisturbios, cócteles molotov que volaban en parábola contra los agentes y unidades que trataban de dispersar las protestas fueron las imágenes repetidas de un segundo día en el que los adversarios de la globalización tomaron las calles de Hamburgo como altoparlante mundial. Grupos de entre 200 y 600 manifestantes prosiguieron durante todo el día con sentadas para tratar de bloquear los accesos al centro de congresos donde tiene lugar la cumbre. Las fuerzas policiales bloquearon varias estaciones de metro, y la circulación por un amplio perímetro de la ciudad quedó reservada a vehículos autorizados, delegaciones o la policía.

La víctima más prominente de los retrasos fue la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, que se quedó sin poder participar en el paseo en barco previsto para los "consortes" de líderes del G-20, después de que manifestantes bloquearan su salida de la residencia oficial en Hamburgo. El programa de acompañantes tuvo que ser modificado por motivos de seguridad.

Paralelamente, vándalos prendieron fuego a varios vehículos en diferentes zonas de la ciudad y atacaron negocios, así como una comisaría en el barrio de Altona. La policía se vio desbordada por los distintos focos de protesta y pese a contar con casi 20.000 efectivos las autoridades tuvieron que pedir refuerzo de un millar de agentes a otros Estados vecinos. El barrio de diversiones Sankt Pauli, cercano al puerto, fue escenario de "batallas campales" en horas de la tarde.

Repudio

La canciller Angela Merkel, anfitriona del encuentro, calificó las violentas manifestaciones de inaceptables. "Por supuesto que entiendo que la gente se manifieste de forma pacífica, pero las manifestaciones violentas ponen en peligro la vida de la gente y eso no se puede aceptar", criticó. La policía consiguió a duras penas mantener a los manifestantes fuera de la zona de seguridad máxima en torno al predio ferial. También tuvieron problemas los agentes para dispersar con lanzaaguas a centenares de encapuchados que trataban de acercarse al auditorio de la Filarmónica de Hamburgo en el que los líderes tenían previsto escuchar un concierto para posteriormente compartir una cena. Miembros de la organización ambientalista Greenpeace trataron de llegar hasta la Filarmónica a través del río Elba.

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