El Mundo
Miércoles 18 de Enero de 2017

Londres dijo "adiós" a la Unión Europea y puso proa al Brexit

La premier Theresa May dio a conocer el plan de salida, la que debe ser "clara y nítida. No podemos continuar en el mercado único"

La primera ministra británica, Theresa May, defendió una ruptura "clara y nítida" de Gran Bretaña con la Unión Europea (UE), al declarar que el "Brexit" significaba también una salida del mercado único europeo. La primera ministra conservadora fue neta y sin dudas eligió un "Brexit" duro, descartando la idea de dejar una puerta abierta. La mandataria británica mantiene una buena relación con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que ha elogiado el Brexit y a Theresa May.

"El Reino Unido no puede continuar siendo parte del mercado único", subrayó May en un esperado discurso en Londres con el que luego de meses de suspenso reveló sus prioridades para las negociaciones con la UE. Londres había recibido abiertas presiones de la UE para acelerar su salida, luego de que el año pasado el "Brexit" ganó de manera inesperada un referendum. May, que tiene previsto activar el procedimiento de divorcio del Reino Unido con la UE antes de fin de marzo, preludio a dos años de negociaciones, anunció que someterá el acuerdo final al Parlamento británico, lo que hizo subir la libra esterlina.

Theresa May planteó un divorcio completo con la UE, pero en etapas. A sólo 7 meses del referendum que sancionó el Brexit y le costó la vida política a David Cameron, May buscó ilustrar qué significará en concreto la salida de la UE, la primera de un país miembro en 60 años. El discurso de la primer ministro conservadora duró unos 45 minutos tan solo, frente a un auditorio de embajadores y funcionarios de su gobierno. Enumeró 12 objetivos, entre ellos poner fin al libre movimiento de ciudadanos de la UE y a la obligatoriedad para el país de los fallos de la Corte Europea. May promovió un "Brexit estable y ordenado". Finalmente advirtió que un trato "punitivo" de parte de la UE contra supaís sería un disparo en el propio pie para la Unión. En ese caso, "mejor ningún acuerdo que un mal acuerdo", le advirtió a Bruselas. May, una euroescéptica dentro del Partido Conservador de Cameron, consideró la situación del Brexit "un momento histórico" y la oportunidad para construir una nación "más global", liberada de las regulaciones y normas de Bruselas. Y en ese plan, nada de medias tintas: Gran Bretaña no debe quedar "medio adentro y medio afuera" o "tener algunos beneficios y perder otros". En ese caso es mejor una salida no sólo de la UE, sino del mercado común europeo. Así, May descartó una "no pertenencia" que se asemeje a la de Noruega o Suiza. Pero, aclaró "dejamos a la Unión, no a Europa". Pero aprovechó para criticar la rigidez de la UE, que ha hecho perder al continente la riqueza de su diversidad. "Hay quienes creen que la diversidad se ignora con un modelo igual para todos". La primer ministro no olvidó remarcar la importancia de la relación con Irlanda del Norte, Escocia, Gales e Inglaterra, las naciones que conforman a la Gran Bretaña. Debemos buscar una Gran Bretaña "más igual, más fuerte y más global", propuso.

Aún falta mucho camino por delante. El acuerdo final de desvinculación debe ser votado por el Parlamento, y en cuanto a la unión aduanera, aún no queda clara. May pareció dejarla de lado al desechar el mercado común. En todo caso, el objetivo es "un acuerdo comercial amplio".

El Brexit y la actitud de May han sido elogiadas por Donald Trump, quien dijo que la ruptura con la UE "es un éxito" y que espera firmar un tratado con Londres rápidamente. Ayer, se sumó la derechista francesa Marine Le Pen quien ayer dijo que el de May había sido "un discurso valeroso, que respeta la voluntad del pueblo británico".

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, saludó el discurso "más realista" que los anteriores, según su percepción. Para la primera ministra mantener al Reino Unido en el mercado único europeo es incompatible con la prioridad número uno de Londres: controlar la inmigración, algo que solo se puede lograr con el fin del principio de libre circulación dentro del espacio europeo, sancionado por el Acuerdo de Schengen. En el referéndum de 2016, el 52 por ciento de los electores británicos votaron por salir de la UE y muchos citaron el control de la inmigración como motivo principal.

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