El Mundo
Martes 13 de Junio de 2017

La "topadora" Macron se queda con todo el poder

El joven presidente arrasó en el primer turno de las parlamentarias y gobernaría con más de tres cuartos del nuevo Congreso.

Después de la primera vuelta de las parlamentarias francesas de este domingo, el presidente Emmanuel Macron es el dueño de todos los resortes para hacer política y ejercer el poder en Francia.El veredicto parece claro:"Macron sin oposición", tituló Le Monde un día después de que el nuevo presidente de Francia arrasara en la primera vuelta de los comicios parlamentarios, aunando todos los hilos del poder en Francia y dejando tras de sí una montaña de escombros políticos. Aunque las cosas terminaron peor para la izquierda socialista que para los neogaullistas, que serán segundo partido del Parlamento. El hecho es que Macron
La caída de los viejos partidos y de los populistas en la primera vuelta de las legislativas francesas dejan las manos libres al presidente Macron para gobernar con amplios poderes. Los socialistas están al borde de la extinción. Los neoaullistas, divididos. La ultraderecha del Frente Nacional puede quedarse sin grupo parlamentario. La izquierda radicalizada de Jean-Luc Mélenchon, mejor situada, ocupará un lugar marginal. En resumen: desde el domingo a la noche no hay oposición en Francia, y, si existe, será mínima y caótica. El gaullismo ve peligrar su poder en tradicionales bastiones, como el rico distrito 16 de París, mientras los socialistas se encuentran inmersos en una crisis existencial sin precedentes, sin que siquiera su máximo líder, Benoit Hamon, pudiera imponerse en su distrito electoral.
Tras la segunda vuelta de los comicios parlamentarios del próximo domingo para repartir los escaños que no quedaron decididos en esta primera cita, Emmanuel Macron tendrá mano libre para implementar su programa de reformas estructurales, con el que quiere volver a hacer progresar a la segunda economía de la eurozona, estancada y cubierta de deudas y un peso abrumador del Estado, que se lleva el 57% del PBI. Es cierto: la aplastante mayoría que se espera obtenga el partido creado por Macron, ¡En Marcha!, en la Asamblea Nacional, es bastante engañosa.
"Aunque el oficialismo obtuvo 32% de votos, el sistema uninominal dará a Macron hasta 440 de un total de 577 bancas"
Las cifras son claras:si el electorado francés fuera un pueblo de 100 habitantes, sólo 15 habrían votado por los candidatos de ¡En Marcha!. Del resto, 51 se habrían quedado en casa, lo que supone una abstención histórica, que no se registraba desde 1958.
Incluso el portavoz de su partido reconoció que hay un "desequilibrio" entre el resultado en votos y la cifra de los escaños que esperan obtener —hasta 440 sobre un total de 577—, a consecuencia del sistema mayoritario francés, con distritos electorales uninominales. Muchos de quienes no acudieron a las urnas el domingo justificaron su decisión por su decepción con la política y otros diciendo que el partido de Macron iba a ganar de todos modos. La participación fue especialmente baja entre los seguidores del Frente Nacional y del izquierdista radical de Mélenchon, La Francia Insumisa. La división del país que afloró en las presidenciales pasadas, prácticamente desapareció este domingo.
"Hay que darle una oportunidad" fue la frase que más se oyó en los mercados en esta curiosa campaña electoral. Macron tendrá esa oportunidad. Y de qué forma. Su partido se hará con más de tres cuartas partes de los 577 escaños de la Asamblea tras la segunda vuelta del próximo domingo.
Los neogaullistas de los Republicanos puede alardear de seguir siendo el grupo de oposición más visible del Parlamento. Si todo va bien el domingo, podrían superar los 100 escaños. Pero aun así sería un shock para el partido, que hace unos meses aspiraba a hacerse con el poder. El partido del ex presidente Nicolas Sarkozy se encontrará ante un difícil debate sobre la estrategia a seguir. Muchos dejan abierta una cooperación con Macron. Pero como Macron no necesita en absoluto el apoyo de los neogaullistas para gobernar, falta un medio de presión.
Los neogaulllistas o "la derecha" a secas en la jerga política francesa, sigue teniendo mayoría en el Senado, la segunda Cámara, pero esa influencia es limitada, porque la Asamblea Nacional tiene la última palabra. El sistema institucional francés asigna los poderes decisivos a la Cámara baja. Aún más difícil serán las cosas para la izquierda francesa: el Partido Socialista está por los suelos tras cinco años de presidencia de François Hollande y su recuperación es dudosa. Además, su ala más centrista se encuentra más en línea con Macron que con el partido, que ante su profunda crisis ha girado a la izquierda.
A la izquierda de los socialistas está Jean-Luc Mélenchon con su Francia Insumisa. Obtuvo un resultado mucho peor que el esperado, con apenas 11% de los votos. En el primer turno de las presidenciales de abril pasado, Mélenchon rozó el 20%. Esta hegemonía de Macron podría empujar a los opositores a la protesta callejera.

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