El Mundo
Lunes 29 de Mayo de 2017

La receta económica de Donald Trump apuesta a un crecimiento récord

El programa económico y presupuestario de Donald Trump se basa en una recuperación duradera en Estados Unidos, pero la debilidad de esta última hace que muchos analistas consideren esos objetivos demasiado optimistas.

El programa económico y presupuestario de Donald Trump se basa en una recuperación duradera en Estados Unidos, pero la debilidad de esta última hace que muchos analistas consideren esos objetivos demasiado optimistas.

A pesar de que el crecimiento de Estados Unidos en el primer trimestre fue revisado al alza, a 1,2 por ciento en relación al mismo período de 2016, contra 0,7 por ciento anunciado precedentemente, sigue siendo un aumento modesto respecto al cuarto trimestre del año pasado ( 2,1 por ciento). El invierno no es generalmente propicio para la actividad económica, y los gastos de consumo, que constituyen la locomotora de la economía estadounidense, apenas aumentaron 0,6 por ciento, su menor incremento desde 2009. De todas formas, el crecimiento de la economía en el primer trimestre de Trump no dejó de causar sorpresa y cierto escozor en los amplios sectores que lo enfrentan.

En lo que concierne a las empresas, las inversiones salieron del marasmo gracias a un aumento espectacular ( 28,4 por ciento) de las inversiones en pozos petroleros y minería, sector sostenido por los esfuerzos de la administración Trump para relanzar la producción de energía. Pero las "Trumponomics" se basan en el supuesto de un crecimiento de 3 por ciento en 2018, que se mantendría durante una década. Y tales previsiones subyacen a sus previsiones presupuestarias, que acaban de ser presentadas. El crecimiento se aceleraría en el segundo trimestre, prevén los economistas. El barómetro de la Fed de Atlanta prevé un crecimiento de 3,7 por ciento en relación al mismo período del año pasado, mientras que los economistas de la consultora privada Macroeconomics prevén uno algo menor, de 3,2 por ciento. "Pero incluso con una expansión de alrededor del 3 por ciento en el segundo trimestre, el crecimiento del primer semestre apenas llegará al 2 por ciento. Y no veo motivos para creer que las empresas y los hogares van a gastar más en los próximos meses", argumenta Joel Naroff, un economista y consultor independiente. "Aunque la economía crezca 3 por ciento en el horizonte previsible, las empresas deberán invertir mucho más. Es la única manera de recuperar la productividad, que hasta ahora va muy mal", agregó este experto.

El plan de la administración Trump para acelerar el crecimiento consiste en reducir los impuestos —sobre todo los que pagan las empresas— desregular el sector financiero y estimular las exportaciones. "Sé que hay muchos economistas que exponen razones por las que no podemos crecer estructuralmente a ese ritmo, pero creemos firmemente que la economía puede recuperar una tasa de crecimiento de 3 por ciento o más en este país", insistió Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro de Trump, al defender su proyecto de presupuesto 2018 en el Congreso.

Desde 2000, el promedio de crecimiento anual en Estados Unidos no superó el 2 por ciento a causa de la crisis financiera de 2008, la ausencia de mejora de la productividad y el envejecimiento de la población. Si los datos se remontan a 1947, el crecimiento medio anual fue de 3,2 por ciento.

El secretario del Tesoro se mantuvo a la defensiva frente a los ataques de los demócratas, que le reprochan "cálculos imprecisos" del presupuesto. Algunos incluso denuncian un doble cálculo de las proyecciones de crecimiento. De acuerdo con el secretario del Tesoro, las reducciones de impuestos se financiarán por sí mismas, sin incrementar el déficit, gracias al crecimiento económico que provocarán las reducciones de impuestos. Un feedback positivo que es toda una apuesta de riesgo.

El proyecto de presupuesto implica un efecto de feedback de

la baja de impuestos sobre la actividad

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