El Mundo
Domingo 16 de Julio de 2017

La oposición venezolana y Maduro miden fuerzas en urnas simbólicas

La MUD confía en que la consulta popular mostrará al mundo que una mayoría se opone a la iniciativa de reformar la Constitución del país

La coalición opositora agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ultimaba ayer los detalles del plebiscito simbólico que realizarán hoy contra el presidente Nicolás Maduro y su proyecto de Asamblea Constituyente, al cumplirse tres meses y medio de violentas protestas contra el mandatario. "Ya está todo listo. Mañana (por hoy) el país no solo rechazará la Constituyente, dará un mandato que es exigir el cambio de régimen, la salida de la dictadura y el inicio de la transición con un gobierno de unión nacional", dijo ayer la dirigente María Corina Machado. Los opositores confían en que la consulta "mostrará al mundo" que la mayoría se opone a la iniciativa de Maduro para reformar la Constitución y la considera un "fraude" para amarrarlo al poder.

Según la encuestadora Datanálisis, el 70 por ciento de los venezolanos rechaza la Constituyente. "Se espera un 62 por ciento de participación electoral, podemos llegar a 11 millones de personas", afirmó el líder opositor Henrique Capriles, citando cifras de Datanálisis. Maduro considera ilegal el plebiscito, alegando que solo el Consejo Nacional Electoral (CNE) —servil a su gobierno— puede realizar procesos de este tipo.

Encuestas en contra

En paralelo a la consulta, el CNE realizará hoy un simulacro de la votación de la Constituyente, cuyos 545 asambleístas serán elegidos el 30 de julio. Los opositores lo consideran un acto de "provocación". "Ese día se define el destino de Venezuela. Vamos a la Constituyente para salvar a la patria", afirmó Maduro, cuya gestión rechazan siete de cada diez venezolanos en medio de la devastación económica.

El plebiscito se realizará en medio de una ola de protestas opositoras que ayer completó tres meses y medio, y dejó al menos 95 muertos. Las manifestaciones exigen la salida de Maduro del poder mediante elecciones generales y rechazan la Constituyente, que según el mandatario socialista es la "única vía" para restablecer la paz y reactivar la economía, que hilvana tres años de fuerte contracción.

Maduro se dice víctima de un intento de golpe de Estado apoyado por Washington y de una guerra económica que induce la escasez de bienes básicos y la voraz inflación. Cinco ex presidentes de la región llegaron ayer para participar, junto con diputados y expertos electorales de varios países, como acompañantes del proceso opositor. Se trata del colombiano Andrés Pastrana, el boliviano Jorge Quiroga, el mexicano Vicente Fox y los costarricenses Miguel Angel Rodríguez y Laura Chinchilla. Los ex mandatarios pasaron los controles migratorios sin problemas y fueron recibidos por Machado en el aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas. "Es el pueblo venezolano el que decide cuál será su futuro, si habrá o no Constituyente. Venimos a verificar ese proceso", dijo Pastrana.

Según Fox, el plebiscito opositor representa el inicio de la "ruta hacia el fin" del gobierno de Maduro, que debe "entender que nadie lo quiere y no puede seguir destrozando esta economía". El viernes, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, urgió al gobierno y oposición a dialogar para erradicar la violencia y concertar un "camino constitucional".

"Operación inédita"

Los principales dirigentes opositores sostienen que tras el plebiscito se activará la "hora cero", la fase decisiva de las protestas para sacar a Maduro. No descartan convocar una huelga general. La consulta se realizará en unos de 2.000 centros de votación, que albergarán 14.000 mesas, además de 500 puntos en el exterior. Los ciudadanos deberán registrarse con sus datos personales y recibirán una papeleta con tres preguntas. En ellas se les consulta, además, si desean que el Parlamento de mayoría opositora inicie un proceso de renovación de los poderes públicos (lo que Maduro denuncia como un intento por instalar un "Estado paralelo"), y se exija a los militares respetar la Constitución. "Es una operación inédita, netamente ciudadana. Se espera que trabajen unos 145.000 voluntarios y la infraestructura que se montó permitiría que 11,5 millones de venezolanos participen", dijo el experto electoral Aníbal Sánchez.

El opositor Freddy Guevara, vicepresidente del Legislativo, informó en Twitter que en Arabia Saudita y Omán ya había venezolanos participando.

El "chavismo disidente", la otra víctima de la polarización

El "chavismo disidente" o "democrático" es una corriente liderada por varios ex funcionarios que acompañaron al difunto presidente Hugo Chávez pero que ahora critican al gobierno y corren el riesgo de ahogarse en las turbulentas aguas de la política venezolana. Pese a criticar el mal manejo de la economía por parte Nicolás Maduro y cuestionar sus credenciales democráticas, el chavismo disidente ignoró los llamados de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a sumarse a sus filas, debido al recelo mutuo y a diferencias sobre la propuesta de país de cada bando.

   Ex voceros chavistas, como los ex ministros Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio o Miguel Rodríguez Torres, criticaron a Maduro y defendieron la necesidad de celebrar un referéndum revocatorio en su contra el año pasado, algo que finalmente el CNE y los tribunales terminaron por anular. El politólogo Nicmer Evans, uno de los principales voceros del chavismo disidente, cuestionó la convocatoria de Maduro a la ANC por considerarla "írrita e inconstitucional", pero apoyó a medias la consulta que realizará hoy la oposición. Evans consideró que "la consulta es legítima", pero criticó que desde la MUD se llame a formar un gobierno de unidad nacional "que no está contemplado en la Constitución".

   Gonzalo Gómez, coordinador de Marea Socialista, una organización política chavista a la que el CNE negó la inscripción como partido, criticó que desde los poderes públicos se impidiera la celebración del revocatorio contra Maduro, ya que ésta iba a ser la válvula de escape a la crisis. Agregó que una encuesta de la firma Barómetro de las Américas arrojó que un 25% de la población se considera "chavista desafecto", frente a un 13% de "chavistas maduristas". "En Venezuela hay más chavistas desafectos, personas que en su momento apoyaron a Chávez, que chavistas maduristas", recalcó. El sondeo indica que los opositores "moderados" representarían el 37% de la población y los radicales, el 25%. Gómez recordó que Chávez contó con un sólido piso electoral que rondó entre el 50 y 60% del electorado, por lo que es importante para ese sector tener una alternativa política en momentos en que "Maduro destruye el legado de Chávez".

   La disidencia del chavismo aspira a reagrupar el cauce electoral con el que contó Chávez para generar una alternativa política a Maduro, quien, según las recientes encuestas de la firma Datanálisis, apenas contaría con una aceptación que rondaría el 20%.

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