El Mundo
Viernes 07 de Abril de 2017

La oposición venezolana se adueña de las calles pese a la fuerte represión

Por segunda vez en tres días, decenas de miles de opositores enfrentaron el gas y los perdigones de goma para reclamar elecciones inmediatas

La oposición venezolana no abandona las calles. Ayer fue otra jornada de movilizaciones, la segunda y más masiva en tres días. El oficialismo intentó retrucar con su propia marcha, pero resultó escasa en participantes. Los opositores salen a la calle pese a que saben que deberán enfrentar la represión de policías y militares, así como el hostigamiento de los parapoliciales , los llamados "colectivos". Decenas de miles marcharon ayer hacia el Tribunal Supremo, en repudio a sus fallidos intentos de anular el Poder Legislativo. En tanto, la oposición insiste en que se mantenga la presión internacional sobre el gobierno de Nicolás Maduro, que fue clave para que este diera marcha atrás con las sentencias del Supremo contra la división de poderes.

Con gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de cañones de agua, la policía y la militarizada Guardia Nacional reprimieron nuevamente ayer en diversos puntos de Caracas y otras ciudades venezolanas a decenas de miles de opositores que marcharon contra el Tribunal Supremo de Justicia y el gobierno de Maduro. Este se ve debilitado desde que el 1º de abril debió ordenar al Supremo que dejara de lado dos de sus sentencias de los días 28 y 29 de marzo, que decapitaban al Poder Legislativo y quitaban los fueros a los diputados. Además, Maduro sufre la disconformidad de buena parte de su antigua base electoral chavista, que es la que más sufre la gravísima crisis económica. El país vive en escasez crónica de bienes básicos, con hiperinflación y con un salario real que ha caído a niveles mínimos.

Choque violento

El choque entre manifestantes y cuerpos de seguridad se produjo luego de que la Guardia Nacional y la Policía Nacional le cerraran el paso a una masiva columna y dispararan granadas de gas y balas de goma en una de las grandes autopistas de Caracas. Mientras una parte de los manifestantes huyó, los jóvenes, más curtidos en estas lides, resistieron pese a que los uniformados los atacaban intensamente. Vehículos blindados se fueron sumando a la Guardia Nacional en la autopista que era escenario de la batalla campal, lo que le permitió ganar terreno. La muchedumbre se vio entonces forzada a correr en un intento por esquivar las granadas de gas y las andanadas de balas de goma, mientras otros manifestantes buscaban protección debajo de un tramo elevado de la autopista. Posteriormente, fuentes opositoras informaron que hubo al menos 18 heridos por la acción represiva. El alcalde de la zona, Ramón Muchacho, explicó que de los 18 heridos ingresados al hospital local, cuatro presentaron heridas por perdigones, tres sufrían asfixia y una joven de 19 años presentó quemaduras por una bomba lacrimógena que la golpeó en forma directa. En Táchira, en el interior, se reportaron ocho estudiantes heridos.

Desde que en 2002 comenzaron las protestas contra el entonces presidente Hugo Chávez, las autopistas de Caracas y sus avenidas son el escenario predilecto de este tipo de choques. Pero desde 2007 hasta poco antes de la muerte de Chávez en 2013 el creciente control social del chavismo hizo que la oposición prácticamente desapareciera de las calles. La llegada de Maduro y la crisis económica cambiaron ese dominio.

Los manifestantes tenían previsto marchar hasta la sede de la Defensoría del Pueblo para exigirle a esa institución la apertura del proceso de remoción de los siete magistrados del máximo Tribunal que emitieron las dos sentencias contra el Legislativo. La decisión de realizar la movilización hasta la Defensoría fue anunciada minutos antes por varios dirigentes opositores ante la muchedumbre concentrada en un tramo de la principal autopista de Caracas. Inicialmente estuvo planteado realizar únicamente la concentración. Al grito de "¡Fuera dictador!'', decenas de miles de manifestantes que portaban banderas venezolanas y de los partidos opositores desbordaron Caracas, en una nueva jornada de protesta —que incluyó a varias ciudades del interior del país— y que se ha extendido por más de una semana en rechazo a las sentencias del máximo Tribunal contra la Asamblea Nacional, a pesar de que fueron revertidas por el tribunal. Pero ocurre que 56 fallos anteriores de la Sala Constitucional del Supremo han ido invalidando una tras otra las leyes promulgadas por el Congreso, que desde su nueva constitución en enero de 2016 está dominado por la oposición como resultado de las elecciones de diciembre de 2015. En estas se impuso con más de 56 por ciento de votos. Desde entonces, el gobierno ha anulado o postergado todas las citas electorales, violando lo que manda la propia Constitución. En 2016 debía haber elecciones de gobernadores, pero fueron pasadas para 2017 sin fecha por decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, al igual que el TSJ y las demás instituciones. El único poder en manos opositoras es así el Legislativo, que por esto ha sido vaciado de su capacidad real de legislar a través del TSJ. De ahí que el miércoles el Legislativo haya decidido iniciar el proceso de remoción de los cuestionados magistrados.

En una débil respuesta a la movilización opositora, algunos centenares de empleados públicos y militantes del gobierno salieron a marchar por el centro de Caracas.

En una decisión destinada a quitar fuerza a la marcha opositora, el metro de Caracas cerró 16 estaciones ayer a la mañana. El pasado martes, durante la anterior movilización opositora, el servicio subterráneo mantuvo cerradas 12 estaciones.

Presión internacional

La oposición venezolana pide a los gobiernos del continente que aumenten la presión para que el presidente Maduro convoque a elecciones generales este año. "Todo lo que signifique presión para elecciones, nosotros por supuesto le damos la bienvenida'', dijo el presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges tras reunirse en Washington con el secretario general de la OEA, Luis Almagro. Borges advirtió que "la única intervención que queremos es la del pueblo venezolano a través de elecciones. Esa es nuestra lucha, y que la comunidad internacional presione y haga efectivos sus mecanismos". Esta semana la OEA aprobó una resolución que califica las sentencias del Tribunal Supremo como "incompatibles con la práctica democrática'' y "constituyen una violación del orden constitucional''.

masivo. Los opositores coparon las autopistas de Caracas. Después vendría la dura represión policial.

Asilo

El presidente del partido socialcristiano COPEI, Roberto Enríquez, quien había desaparecido el domingo, apareció el miércoles en la residencia del embajador de Chile en Caracas. El canciller chileno, Heraldo Muñoz, dijo que Enríquez no ha pedido asilo, pero que de hacerlo Chile se lo otorgará. "Chile no califica las condiciones políticas, sino que el acto de concesión de asilo es una acción humanitaria'', explicó.

peligro. La Guardia dispara gases. Un cartucho hirió a una joven.

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