El Mundo
Domingo 28 de Mayo de 2017

La crisis política en Brasil pone en entredicho las reformas promercado

El sector financiero apuesta por el ministro de Hacienda Enrique Meirelles, en caso de que el presidente Michel Temer renuncie o sea destituido.

El escándalo de corrupción que dejó al borde del abismo al presidente Michel Temer amenaza con enfriar la lenta salida de la recesión de Brasil y con paralizar las reformas promercado en el Congreso, apuntan analistas. "La economía se resentirá mucho con la actual situación de crisis. Temo un tercer año consecutivo de recesión", dijo Gesner Oliveira, profesor de economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en San Pablo y socio de la consultora GO Associados. Haciendo eco a las premoniciones pesimistas, la calificadora de riesgos financieros Standard and Poors señaló esta semana que podría rebajar la nota de Brasil, debido "a la creciente incertidumbre política".

Temer, de 76 años, declaró que su gobierno estaba viviendo "su mejor y su peor momento" desde que hace un año reemplazó a la presidente de izquierda Dilma Rousseff, destituida en un juicio político por el Congreso. "La caída de la inflación, los números de retorno al crecimiento y los datos de generación de empleo crearon esperanzas de días mejores", dijo el mandatario, en referencia a proyecciones que señalan que Brasil se apresta a superar la peor recesión de su historia (con una contracción de 7,2 por ciento de su PIB entre 2015 y 2016). "No podemos tirar a la basura de la historia tanto trabajo en pro del país", agregó, atribuyendo esos avances a las medidas de ajuste ya aprobadas —como el congelamiento del techo de gastos— o en discusión en el Congreso, como la elevación de la edad de las jubilaciones y la flexibilización de la legislación laboral.

Pero si Temer soñaba con entregar un país saneado y en orden a quien resulte elegido en el mes de octubre de 2018, su sueño se hizo trizas de la noche del miércoles a la mañana del jueves. La causa: una grabación que lo muestra avalando con uno de los dueños del gigante de la alimentación JBS, Joesley Batista, el pago de un soborno para alejar de sí las investigaciones de la operación Lava Jato sobre la corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

La Bolsa sufrió en esos días un derrumbe de 8,8 por ciento, el real se devaluó casi un 8 por ciento frente al dólar y desde entonces la prudencia predomina en las operaciones. Y la coalición en el poder y los mercados —las dos principales bases del impopular mandatario— se mueven con dos preocupaciones: sobrevivir políticamente y mantener las reformas en pie.

Seguir igual

La poderosa Confederación nacional e Industria (CNI) publicó esta semana un comunicado a página llena en los principales diarios, instando a salvar las reformas pese la situación de "incertidumbres e inestabilidad", sin mencionar una sola vez a Temer. "La industria brasileña entiende que no puede haber retrocesos en los avances duramente conquistados en los últimos años. Por eso, el Congreso Nacional tiene que dar continuidad a las reformas estructurales, que son fundamentales para volver a colocar al país en el buen rumbo", escribe la CNI.

Según el profesor emérito Geisner Oliveira, la continuidad de las reformas está en veremos. "En este momento, diría que no tienen chances" de ser aprobadas, afirmó. Si la crisis se supera y las reformas avanzan, este año el PIB podría crecer 0,60 por ciento, podrían crearse 150.000 empleos y la tasa básica de interés, actualmente en 11,25 por ciento, podría caer a 8,5 por ciento, según las proyecciones de Go Associados.

La parálisis de las reformas podría en cambio hundir en PIB en un 1 por ciento, dejar a 380.000 trabajadores más en la calle —en un país que ya tiene 14,2 millones de desempleados— y bajar la tasa a 10 por ciento.

La carta

Según el diario económico Valor, si Temer renuncia o es destituido, "el candidato preferido de los profesionales del mercado financiero" es el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, quien estuvo al frente del Banco Central durante los dos mandatos del presidente de izquierda Lula da Silva (2003-2010).

La Constitución brasileña prevé que en caso de vacante de la presidencia en la segunda mitad de un mandato, el Congreso elige a un reemplazante, para completar el período. Temer mantuvo el lunes conversaciones con inversores internacionales, para tratar de aplacar sus temores. Y el martes último declaró en una conferencia en San Pablo que la política económica se mantendrá "por encima de cualquier otra cosa".

Meirelles, de 71 años, tendrá que explicar probablemente, antes de asumir el eventual papel de hombre providencial, cuál fue su actuación como presidente (de 2012 a 2016) del consejo de administración de J&F, el grupo que controla JBS, con varios litigios pendientes con la justicia, fuera del que desencadenó la actual crisis.

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