El Mundo
Martes 27 de Junio de 2017

La Corte Suprema le da una victoria clave a Trump en materia migratoria

Contra los fallos de primera y segunda instancia, autorizó temporalmente la prohibición de ingreso para seis países islámicos

los supremos. Foto oficial de la Corte Suprema con el nuevo miembro, el conservador Neil Gorsuch (arriba a la derecha),nominado por Trump.

La Corte Suprema de Estados Unidos le dio una importante victoria al presidente Donald Trump. Luego de ver su decreto antiinmigratorio bloqueado por el Poder Judicial en primera y segunda instancia, la Corte lo habilitó, aunque en forma temporal, mientras estudia el caso con más tiempo. Rápidamente, Trump salió a cantar victoria, mientras los medios estadounidenses, que en su enorme mayoría se le oponen, relativizaban el triunfo. En concreto, la Corte Suprema, con mayoría conservadora, autoriza al Ejecutivo a que aplique su decreto que restringe el ingreso de viajeros de seis países musulmanes. La autorización rige por 120 días, mientras la Corte estudia el fondo del asunto.

El mandatario elogió el fallo y lo describió como una "victoria para nuestra seguridad nacional", pero quizá suscitará una nueva ronda de batallas judiciales relacionadas con medidas antiterroristas y discriminación religiosa.

En su fallo, la Corte ha decidido por unanimidad aceptar el caso y, mientras lo resuelve, ha levantado su suspensión y permitido que se aplique a todos los ciudadanos de Irán, Libia, Somalia, Siria, Sudán y Yemen que carezcan de un vínculo sólido y creíble con "una persona o entidad de Estados Unidos". Trump no tardó en salir a batir el parche: "Es una clara victoria de nuestra seguridad nacional. Como presidente no puedo autorizar la entrada de quienes nos quieren hacer daño", afirmó en un comunicado. El veto suspende por 120 días el programa de refugiados y paraliza durante 90 días la concesión de visas a ciudadanos de los seis países musulmanes. Pero el fallo es, dicen los especialistas, una versión aligerada del primer decreto de Trump. Esta incluía a Irak e impedía la entrada de viajeros con visas ya aprobadas y residencia permanente. Estos dos extremos fueron dejados de lado en un un segundo decreto de Trump, que ahora sí podrá entrar en vigencia.

Segundo decreto

Aquel primer decreto, firmado en las primeras horas de gobierno, desató una ola de protestas, y rápidamente varios jueces de primera instancia lo congelaron. Ante este panorama, Trump firmó un segundo decreto, con menos prohibiciones y sin Irak en la "lista negra". Esta última inclusión había causado estupor entre los iraquíes que combaten actualmente contra el Estado Islámico como aliados de Estados Unidos. Pero el segundo decreto tampoco fue aceptado, ni por las organizaciones de inmigrantes ni por el Poder Judicial. Dos recursos, presentados por los Estados de Virginia y Hawai, controlados por los demócratas, fueron presentados contra el decreto.

Los tribunales aceptaron los recursos estatales, y señalaron que el decreto estaba contaminado por "la intolerancia, la animosidad y la discriminación". El éxito de las impugnaciones hizo presagiar una victoria en la Corte Suprema.

Pero los abogados del presidente midieron bien los tiempos. La entrada del recurso de alzada en la Corte se hizo sólo después de que la nominación del juez Neil Gorsuch, impulsada por el presidente Trump, culminase con éxito. Asegurada la mayoría conservadora en la Corte, por cinco votos contra cuatro de los "liberales", la Casa Blanca planteó el recurso final. El principal argumento de la administración Trump ha sido la amenaza a la seguridad nacional que representarían los seis países islámicos, "proclives al terror", y la consiguiente necesidad de establecer mayores controles sobre sus ciudadanos. En su razonamiento, la Corte acepta que el interés nacional debe prevalecer sobre el posible daño que pudiese causar el veto a viajeros y refugiados. Pero ha impuesto una limitación ante los casos más extremos. Así, sancionó que los extranjeros que poseen algún vínculo creíble y sólido ("bona fide"), por ejemplo de estudio, trabajo o familiar, con ciudadanos o instituciones de EEUU no deben ser alcanzados.

Tres jueces de línea dura

La decisión de la Corte, disponible en PDF en el sitio del alto tribunal, es una clara victoria para Trump luego de los fallos contrarios de primera y segunda instancia. Tres jueces, entre ellos el recién llegado Gorsuch y el veterano Clarence Thomas, sostuvieron que el veto inmigratorio debería aplicarse en su totalidad, sin limitaciones, para evitar una previsible ola de demandas. "El compromiso de hoy carga al Ejecutivo con la tarea de decidir qué individuos de los seis países afectados tienen suficiente conexión con una persona o entidad de este país. Hasta que el caso quede sentenciado, esto supondrá una marea de recursos para determinar qué supone exactamente la denominada relación de buena fe", escribió Thomas. La observación del magistrado conservador también es un arma en manos del gobierno, porque en la medida en que la administración tiene que aceptar a aquellos que demuestren su vínculo con EEUU, también tiene derecho a investigarlo para determinar la veracidad de la petición. Esta capacidad le permite revisar expedientes uno por uno y retrasarlos hasta llegar al convencimiento de que el solicitante cumple los requisitos.

Un funcionario dijo que ya están elaborados los planes para la puesta en marcha de la prohibición. Grupos de inmigrantes afirman que muy poca gente intenta ingresar en Estados Unidos sin tener vínculos bien establecidos. Estos grupos adelantaron que enviarán a sus abogados a los aeropuertos, donde la aplicación inicial e inmediata de la prohibición en enero causó caos y confusión. La portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert dijo que la medida empezaría a implementarse 72 horas después que lo autorice la Corte. Esto significa que entrará en vigor el jueves por la mañana.

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