El Mundo
Jueves 31 de Agosto de 2017

Kim Jong-un ignora las condenas y amenaza con lanzar más misiles

El presidente Trump descarta el diálogo con los norcoreanos: "No es la solución". Aunque para el Pentágono, aún hay lugar para la diplomacia

Corea del Norte redobló ayer la apuesta y advirtió que el misil balístico que el martes sobrevoló Japón es apenas el "primer paso de una operación militar de mayor escala" y que planea realizar más lanzamientos en el Pacífico, después de que la ONU emitiera una condena unánime, que no fue acompañada de nuevas sanciones. El aviso lo dio el líder norcoreano, Kim Jong-un, quien agregó que este "primer paso de la operación militar del Ejército Popular de Corea en el Pacífico" constituye "un significativo preludio para contener a Guam", la isla del Pacífico occidental donde Estados Unidos tiene dos importantes bases militares y viven 160.000 personas.

Al respecto, Trump afirmó ayer que discutir con Corea del Norte "no es la solución". "Estados Unidos ha estado desde hace 25 años negociando con Corea del Norte y pagándole dinero por medio del chantaje. ¡Hablar no es la solución!", escribió en Twitter. Pero su secretario de Defensa, Jim Mattis, aseguró que aún hay lugar para la diplomacia con Corea del Norte. "Nunca descartamos las soluciones diplomáticas", dijo Mattis al ingresar a una reunión con su par de Corea del Sur, Song Young-moo.

A principios de agosto, tras un roce diplomático sin precedentes entre Washington y Pyongyang, Kim amenazó con disparar cuatro misiles hacia Guam, una amenaza que pocos días después matizó, señalando que esperaría "un poco más" para observar los movimientos de Estados Unidos. Si bien con esa nueva decisión enfrió por algunos días la tensa relación, el martes demostró que tiene capacidad militar para cumplir con la amenaza y lanzó el Hwasong-12, que recorrió 2.700 kilómetros. "En el ejercicio quedó demostrada la capacidad operativa de las unidades de artillería Hwasong de la Fuerza Estratégica del Ejército Popular de Corea del Norte para una guerra real y la eficiencia de combate del recién equipado misil de medio alcance", resumió el país asiático en un mensaje difundido a través de la agencia KCNA.

Según analistas, Kim dejó claro que está dispuesto a seguir ignorando las condenas y la presión que la comunidad internacional ejerce a través de sanciones y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que desde hace más de dos décadas prohíben a Pyongyang el uso de tecnología de misiles balísticos y los ensayos nucleares. El organismo internacional, en una reunión de emergencia celebrada tras el último test, condenó "enérgicamente" el ensayo, e insistió en exigir el "cese inmediato" de sus lanzamientos de misiles.

China, principal aliado de los norcoreanos, también se mostró en contra del ensayo armamentístico. El canciller chino, Wang Yi, admitió ayer que el lanzamiento "violó las resoluciones de las Naciones Unidas y ha minado los tratados de no proliferación", por lo que tendrá respuesta de la comunidad internacional. "China no está a favor (de la prueba balística) y por tanto estamos trabajando con otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU", destacó Wang en una rueda de prensa en la que prometió que "daremos la respuesta necesaria al reciente lanzamiento de misil". El canciller chino dijo que ambos países asiáticos "son vecinos y tienen una vieja amistad, pero al mismo tiempo Corea del Norte ha violado las resoluciones, por lo que China, como miembro permanente del Consejo de Seguridad y país importante y responsable, debe tomar una posición clara".

Demostración de fuerza

El ejército estadounidense, por su parte, realizó una nueva prueba exitosa de su sistema antimisiles en el océano Pacífico, cerca de Hawai, mientras en Washington, el secretario de Defensa de Trump, James Mattis, opinó que aún hay espacio para una "solución diplomática" con Corea del Norte. El jefe del Pentágono negó, al ser preguntado al respecto, que se estén acabando los medios diplomáticos para solucionar el conflicto. "Las soluciones diplomáticas nunca se acaban", comentó.

Pyongyang insiste en que el ensayo del martes fue una demostración de fuerza en respuesta a las maniobras anuales "Ulchi Freedom Guardian" que Washington y Seúl realizan en territorio surcoreano, a las puertas de su territorio. Estos ejercicios son la mayor simulación bélica computarizada del mundo y Pyongyang la considera, como otras maniobras que los aliados realizan periódicamente en la península, un simulacro de invasión. Pese a las insistentes pruebas de Pyongyang, analistas señalan que la oportunidad de diálogo podría presentarse una vez que terminen hoy las maniobras de Corea del Sur y Estados Unidos. Pyongyang suele usar los ejercicios para justificar sus ensayos, pero Washington y Seúl no tienen previsto celebrar otro más hasta la próxima primavera, cuando tendrán lugar nuevamente las maniobras "Key Resolve" y "Foal Eagle".

¿Preludio de ataque? Norcoreanos observan en una pantalla gigante el ensayo misilístico que sobrevoló Japón.

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