El Mundo
Martes 20 de Diciembre de 2016

Investigan el origen del atentado contra el embajador de Rusia en Turquía

Un joven policía turco se infiltró en un acto y mató por la espalda al diplomático. Condenó a Rusia por su rol en la masacre de Alepo.

Impactante. El joven terrorista ya mató al embajador Karlov y amenaza a gritos al público. La foto fue tomada por el periodista turco Hasim Kilic.

El embajador de Rusia en Turquía, Andrei Karlov, fue asesinado a tiros por un joven policía turco que gritaba "Alá Akbar" ("Alá es grande"). El episodio fue filmado y difundido ayer en todo el mundo, causando enorme conmoción. El terrorista, que se hizo pasar por un custodio, fue filmado por las cámaras que cubrían el acto que presidía Karlov en una galería de arte de Ankara, la capital de Turquía. El atacante hizo junto al cadáver de su víctima una arenga, en la que condenó la intervención rusa en Alepo y dijo que mientras intervinieran no tendrían paz. Poco después el hombre, un policía antidisturbios turco de 22 años, fue abatido. El grave atentado ocurrió el mismo día en que en Berlín un extremista lanzó un camión sobre una multitud (ver pág. 28).

Rusia confirmó pese al atentado una reunión tripartita con Turquía e Irán sobre Siria. Las relaciones entre Rusia y Turquía empeoraron como resultado del conflicto sirio, donde juegan en bandos diferentes. La cumbre busca limar esas asperezas. El asesinato del embajador Karlov buscó dañar la recomposición de las relaciones, afirmó Vladimir Putin. Pero no quedaba clara la proveniencia del ataque. En Alepo, recientemente tomada por las fuerzas de Siria apoyadas por Rusia e Irán, no hay milicianos del grupo Estado Islámico, aunque sí de otros grupos islámicos, como el Frente Al Nusra. La gran cantidad de actores en el conflicto sirio hace difícil el esclarecimiento.

El video

En un impresionante video realizado por un camarógrafo que cubría el acto —una inauguración de fotografías rusas en una galería de arte de Ankara— el embajador Andrei Karlov cae abatido por los disparos que detrás de él hace el terrorista, vestido de saco y corbata y que simuló ser un custodio. Se ven los impactos que atraviesan el pecho del diplomático, que se desploma con una mueca de dolor. La cámara sigue filmando al terrorista, que empuña su pistola y gesticula. "Nosotros morimos en Alepo, ustedes mueren aquí", fue una de sus frases, que hace referencia a la intervención de Rusia en la cruenta batalla de la ciudad de Siria. El joven también grita "Alá akbar", pero este grito no es suficiente para identificarlo como "extremista islámico". De hecho, en los miles de videos sobre la guerra de Siria, prácticamente todos los combatientes rebeldes y oficialistas lanzan este grito. Sin embargo, luego el terrorista agrega —en árabe— un juramento a la Yihad, la guerra santa musulmana. Cambiando de nuevo al turco, sigue diciendo: "No olviden a Siria, no olviden a Alepo. Todos los que participen en esta tiranía serán responsables". El incidente continuó y unos 15 minutos más tarde el terrorista fue abatido por la policía turca. Una imagen del joven muerto en un charco de sangre fue publicada en las redes sociales.

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El nombre del atacante es Mert Altintas, de 22 años. Se introdujo en el edificio de la muestra mostrando su identificación de policía. Pero estaba fuera de servicio y pertenecía a la policía antimotines. El joven Altintas había nacido en Soke, en el oeste de Turquía. Como no hubo reivindicaciones, era difícil apuntar a algún grupo en especial. Los kurdos quedan descartados, dado que el joven no tiene vínculos con esta minoría perseguida con violencia por el gobierno turco. Se mencionó al Frente Al Nusra, facción islamista hasta hace poco vinculada a Al Qaeda. Al Nusra participó de los combates en Alepo, que acaban de terminar con la completa victoria del régimen sirio gracias al vital apoyo de Rusia e Irán. Al Nusra se desvinculó de Al Qaeda pocos meses atrás y tomó el nombre de Fateh al-Sham. En la batalla de Alepo sufrió enormes pérdidas. Se afirma en Ankara que el joven policía turco había tenido relaciones con el grupo meses atrás. Su domicilio fue allanado, anunció la fiscalía. Sus padres y su hermana fueron detenidos, así como un coinquilino del mismo domicilio.

Desde la capital turca, el alcalde de Ankara, Melih Gokcek, conocido por sus comentarios directos, sugirió que el atacante podía estar vinculado con el grupo de Fethullah Gulen, ex aliado del gobierno islamista turco y acusado de orquestar el fallido golpe de Estado del 15 de julio.

El atentado ocurre en la víspera de una reunión crucial entre los ministros de Relaciones Exteriores ruso, turco e iraní sobre el conflicto sirio. Turquía ha jugado en el campo opuesto a Rusia e Irán durante gran parte del conflicto, que se inició en 2011. Como país fronterizo, hospitó a los líderes políticos de los rebeldes sirios, y el año pasado inició una participación militar directa. Rusia sugirió, así como Siria, que el gobierno turco del presidente Erdogan hizo la vista gorda ante el flujo de milicianos islámicos que ingresaban con facilidad en Siria a través de Turquía.

Yihadistas y chechenos

En cualquier caso, territorio turco es sede de yihadistas vinculados al Estado Islámico, que han atacado con dureza en Estambul y Ankara recientemente, luego de que Erdogan rompiera la tácita hospitalidad hacia la facción más radical del extremismo islamista. Hay además, grupos islámicos provenientes del Cáucaso, enemigos jurados de Moscú desde los años 90, cuando la primera guerra de Chechenia. Llamaba la atención en círculos de seguridad e inteligencia que el embajador ruso en un país de alto riesgo como Turquía haya concurrido a un acto sin custodia propia. De hecho, murió creyendo que el hombre de traje que estaba a sus espaldas era un custodio enviado por los turcos. Otro fallo monumental de la seguridad turca: el joven terrorista pudo actuar con total libertad con sólo presentar su credencial de policía. Nadie chequeó que no estaba de servicio ni pertenecía a un reparto, el antimotines, que no realiza servicio de custodia de personalidades.

El ataque tuvo lugar en el Cagdas Sanatlar Merkezi, un centro de exposiciones en el barrio de Cankaya de Ankara donde se encuentran la mayoría de las embajadas, incluida la rusa. Hasim Kilic, periodista del diario Hurriyet, se encontraba en el lugar y tomó algunas fotos impactantes, como la que ilustra esta página. El atacante "ordenó que los civiles salieran del lugar. Cuando la gente estaba huyendo, disparó de nuevo", narró Kilic.

El diplomático ruso estaba sin custodia propia. El atacante pudo entrar con su credencial de policía antimotines

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