El Mundo
Lunes 16 de Enero de 2017

Hollande hace una cumbre fallida sobre el conflicto palestino

Francia logró convocar a más de 70 naciones. Pero no consiguió que concurrieran los directos interesados: no fueron ni israelíes ni palestinos

Unos 75 países, entre ellos casi todas las potencias que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pidieron en París el desbloqueo de las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos y reflotar la "solución de los dos Estados". La declaración, sin embargo, no contó con los dos principales interesados: ni Israel ni la Autoridad Nacional Palestina enviaron a sus líderes ni tampoco a representantes de segundo rango. Y Gran Bretaña se negó a firmar la declaración. El texto aprobado en París por Estados Unidos, Francia, Rusia, Alemania y numerosos países árabes parece una advertencia al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, que está decidido a cambiar de raíz la política de su país en Medio Oriente y ya anunció que trasladará la embajada a Jerusalén. La declaración de París fue calificada como "inútil" por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

En el comunicado final, los participantes exhortaron a israelíes y palestinos a "demostrar su compromiso para la solución de dos Estados y a abstenerse de acciones unilaterales que perjudiquen los resultados de la negociación, principalmente sobre las fronteras, Jerusalén, los refugiados". El texto precisa que si estas acciones se llevaran a cabo, "no las reconocerían". Resulta sin embargo cuanto menos extraño que la reunión se haya realizado sin la presencia de los directos interesados, lo que sin dudas le quitará peso en el difícil escenario de Medio Oriente. La falta de firma de Gran Bretaña también restó valor a la declaración, al tratarse del quinto miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Declinó firmar el comunicado y expresó "reservas particulares", alegando que ni israelíes ni palestinos estaban presentes. Así se corre el riesgo de "endurecer posiciones" de las partes, dijo Londres. "Tenemos particulares reservas sobre una conferencia internacional que no involucra a las partes, de hecho se hace contra la voluntad de los israelíes, y que se hace pocos días antes de la transición" en EEUU, agregó Reino Unido.

Después del anuncio, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se congratuló por el texto, pidiendo el "cese de la ocupación israelí", informó su secretario general, Saeb Erekat desde Ramala. La OLP es la formación política que gobierna los territorios palestinos de Cisjordania, mientras la Franja de Gaza está en manos del grupo extremista islámico Hamas. La OLP solicitó el "inmediato reconocimiento del Estado de Palestina con sus fronteras de 1967 y Jerusalén Este como su capital". De parte israelí, el premier Benjamin Netanyahu cuestionó la conferencia de París y dijo que eran los últimos coletazos "de un mundo pasado. El mañana será diferente, y el mañana está muy cerca", aseguró. "Su objetivo es imponer condiciones a Israel que no se corresponden con las necesidades nacionales", dijo el jefe de gobierno israelí. "Lleva a que los palestinos endurezcan sus posiciones y los aleja de las negociaciones directas sin condiciones previas". La conferencia se celebró apenas cinco días antes de que asuma Donald Trump, mucho más cercano al gobierno israelí que su antecesor Barack Obama. Este llevó a niveles nunca vistos la confrontación con Israel y el 23 de diciembre pasado EEUU no vetó en la ONU una resolución contra Israel, algo que no ocurría desde 1979. Netanyahu agregó que sólo considerará reunirse de forma directa con los palestinos. Es evidente que prefiere esperar a que asuma Trump, quien anunció, entre otras cosas, que llevará la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén y reconocerá esa ciudad como la capital de Israel. Este es uno de los puntos candentes del diferendo palestino-israelí desde hace décadas.

El anfitrión gobierno socialista fue el gran impulsor de la declaración y de la reunión. "Confiamos en que, al final, se reconsidere esa idea", sobre el traslado de la embajada, comentó a la prensa el canciller galo, Jean Marc Ayrault. "No está de más recordar que la única solución posible es la creación de dos Estados; recordarlo justo antes de que entre la nueva administración de Donald Trump", insistió el ministro francés.

"Provocación"

El traslado de la embajada estadounidense sería una "provocación" y traería "graves consecuencias", advirtió el francés. Francia pretendió imponer estas frases en el comunicado, algo que fue rechazado por otros países. El gobierno francés de Hollande quiso reunir en París a Netanyahu y al presidente palestino Mahmud Abbas, pero no tuvo suerte. Igualmente, Hollande y Ayrault lograron juntar más de 70 naciones, más del doble de la cumbre anterior, del 3 de junio pasado,también celebrada con la ausencia de Israel y la Autoridad Palestina. Hollande ha buscado con las dos conferencias un protagonismo internacional que ni Israel ni al parecer tampoco los palestinos le asignan. El francés está muy debilitado, al punto que renunció a buscar la reelección en las presidenciales de abril próximo. Algo sin precedentes en Francia.

Algo similar ocurre con Barack Obama. Termina su presidencia el 20 de enero. Ayer, John Kerry se felicitó ayer por un "comunicado equilibrado". Confirmó que había hablado con Netanyahu, para "tranquilizarlo". La de ayer fue la última jugada de relieve de Kerry como jefe de la diplomacia estadounidense. De allí las despectivas referencias al pasado de Netanyahu, tanto en lo referente a Obama como a Hollande.

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