El Mundo
Miércoles 28 de Diciembre de 2016

Histórico acto de contrición japonés en Pearl Harbor

El premier Shinzo Abe, junto a Obama, rindió homenaje a las víctimas. Ofreció sus "condolencias sinceras e infinitas", pero no pidió perdón

"Descansen en paz, almas de Pearl Harbor". Estas palabras, dichas en el solemne memorial del acorazado Arizona, en la bahía de la famosa base naval estadounidense en Hawai, salieron de boca del primer ministro japonés, Shinzo Abe. Fue un momento histórico, en el que Abe y el presidente Barack Obama, a su lado, rindieron homenaje a los 2.403 marinos estadounidenses caídos bajo las bombas japonesas el 7 de diciembre de 1941, cuando la aviación naval nipona destrozó a la flota estadounidense en Pearl Harbor. Abe es el primer jefe de gobierno japonés en visitar el lugar y tener un gesto de contrición por la agresión cometida por el antiguo Imperio de Japón 75 años atrás. Abe, sin embargo, no pidió perdón por el ataque, algo que hubiera resultado excesivo para la sensibilidad de la población japonesa. Del mismo modo, Obama no pidió perdón cuando en mayo pasado fue el primer presidente estadounidense en visitar Hiroshima, aunque tuvo entonces un sentido discurso en honor a las víctimas.

Siete meses después de visitar juntos Hiroshima, ayer ambos estadistas zarparon hacia el memorial del Arizona, destruido junto a otros siete acorazados por la aviación nipona el 7 de diciembre de 1941. Allí ambos depositaron coronas de flores con sus respectivos nombres y cargos, delante del muro donde están inscriptos los nombres de los 1.177 marinos que murieron en el Arizona. Se pudo ver a ambos mandatarios cerrar los ojos e inclinar la cabeza durante largos minutos en total silencio. Este fue el buque que más sufrió las bombas perforantes y los torpedos de los aviones japoneses. Tras un largo momento de silencio, Obama y Abe lanzaron pétalos en el "pozo" construido en el medio de la estructura flotante, y a través del cual los visitantes pueden observar los restos oxidados del Arizona. Si bien Abe no pidió disculpas en forma explícita, estuvo muy cerca de ello. "No debemos jamás repetir el horror de la guerra. Este es nuestro compromiso", dijo el premier japonés. También ofreció sus "condolencias sinceras e infinitas" a las víctimas del ataque de su país. "Descansen en paz, almas de Pearl Harbor", dijo el primer ministro Abe, dirigiéndose a los 2.403 muertos estadounidenses.

Antecedente

Aunque es la primera vez que un jefe de gobierno japonés participa en una ceremonia de este calibre, Abe no es el primer jefe de gobierno nipón que pasa por la base naval. En 1951, de viaje hacia Estados Unidos, Shigeru Yoshida, hizo una parada técnica en Hawai y fue saludado por las autoridades navales de Pearl Harbor. Obama agradeció el gesto y las palabras de Abe por su "histórica" visita, que demuestra que "las heridas de guerra pueden dejar el paso a la amistad" entre las naciones.

Tanto la visita de Obama a Hiroshima como la de Abe a Pearl Harbor simbolizan la alianza estratégica entre los dos países, potencias económicas y militares en el Pacífico. Obama ha interrumpido sus vacaciones navideñas junto a su familia en Hawai, donde nació, para recibir a Abe y asistir con él a la ceremonia en Pearl Harbor. Esta será probablemente la última vez que Obama reciba a un mandatario extranjero antes de dejar la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero, cuando Donald Trump tomará posesión, un hecho que ha generado incertidumbre en Japón. El país asiático alberga enormes bases militares estadounidenses y Trump despertó temores, por haber dicho en varias ocasiones que Japón debe "pagar más" por la protección que recibe de EEUU. El momento es delicado, ya que las amenazas nucleares de Corea del Norte han aumentado y el poder militar de China sigue creciendo. Pekín se muestra cada vez más agresivo mientras aumenta año tras año su presupuesto militar. En estos momentos mantiene a su único portaaviones de maniobras en el Pacífico.

Abe fue el primer líder internacional en reunirse con Trump tras su victoria electoral. El 17 de noviembre, al abandonar la Trump Tower en Nueva York, aseguró sentirse capaz de "construir una relación personal de confianza" con el nuevo presidente. Trump cuestiona los gastos exteriores del Pentágono, pero ocurre que muchas de esas bases son fundamentales para la proyección estratégica global de Estados Unidos. También Corea del Sur y los países del Golfo fueron criticados por Trump por el mismo motivo. En el caso japonés y surcoreano, ambas naciones se benefician del programa antimisiles de tecnología estadounidense.

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