El Mundo
Sábado 15 de Abril de 2017

Erdogan pasó de esperanza a ser la gran preocupación de la Unión Europea

El presidente turco desafía a la UE con su mensaje nacionalista y cada vez más autoritario. Busca reforzar sus poderes en el referéndum de mañana.

En 2004, el entonces premier turco Recep Tayyip Erdogan fue elegido en Alemania "Europeo del año". "Su lucha por una mayor libertad, una mejor protección de los derechos humanos y un menor control estatal no es para usted, señor primer ministro, ninguna concesión a Europa, sino consecuencia de sus convicciones políticas", dijo el ex canciller Gerhard Schroeder refiriéndose a él. Sin embargo, hoy ya nadie en la Unión Europea (UE) le dedicaría unas palabras tan afectuosas al actual presidente turco.

   Hay otros aspectos que muestran que la carrera de Erdogan dio un brusco giro. Desde el fundador de la República de Turquía, Mustafa Kemal Atatürk, no hubo ningún otro político que marcara tanto al país como Erdogan, de 63 años, quien hasta ahora salió de todas las crisis reforzado. Sin embargo, el éxito de Erdogan no viene de familia, pues sus padres procedían de la costa del mar Negro y el jefe de Estado creció en condiciones modestas en el barrio proletario de Estambul de Kasimpasa. En 2002, el padre de familia llevó al poder al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por él. Y en 2003 fue nombrado premier. En 2014 se convirtió en el primer presidente turco elegido directamente por el pueblo, acercándose así a convertir su sueño en realidad: la instauración de un sistema presidencialista en Turquía, sobre lo que votarán mañana los turcos en el referéndum.

   Erdogan avanza a pasos agigantados en esa dirección desde la intentona golpista de julio de 2016. En la campaña electoral apostó por una estrategia probada: eligió a un enemigo, en este caso Europa, que, según su parecer, quiere frenar el ascenso de la Turquía de Erdogan. Esto, según su lógica, solo se puede evitar votando lo correcto en el referéndum. El lo somete todo a su victoria, incluso la relación con países en origen aliados. Por ejemplo, tildó a los holandeses y a los alemanes de nazis.

   Erdogan demostró tener un éxito innegable. Bajo su mando, Turquía experimentó un enorme desarrollo económico y fue él quien orientó al país hacia Europa. Cuando era premier, abolió en 2004 la pena de muerte y un año después inició las negociaciones de entrada en la UE. Mientras otras zonas de Medio Oriente estaban sumidas en el caos, Erdogan demostró que el islam y la democracia no eran incompatibles. Además, fue quien puso en marcha el fallido proceso de paz con el proscrito Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Decretó el estado de emergencia tras el fracaso del golpe de Estado e hizo encarcelar a decenas de miles de personas, entre ellos periodistas críticos con el gobierno, y alrededor de 100.000 funcionarios fueron despedidos.

   Cuanto más critica la UE el estilo de gobierno de Erdogan, considerado cada vez más autoritario en Occidente, más se aleja éste de Europa. Tanto Erdogan, como algunos miembros de la oposición acusan a la UE de considerar a Turquía como un intruso y de no haber analizado nunca seriamente la entrada en el bloque del país de mayoría musulmana.

   Tras el intento de golpe de Estado, el presidente planteó la aprobación de la pena capital, lo que supondría automáticamente el final de las ambiciones turcas de entrar en el bloque europeo. Además, en caso de vencer en el referéndum, Erdogan anunció otra posible votación sobre la interrupción del proceso de entrada en la UE. Cuando asumió el cargo como presidente en 2014, Erdogan prometió una "nueva Turquía" y envió señales conciliadoras a sus opositores. Sin embargo, ahora antes de que se celebre el referéndum, la división de la sociedad es más profunda que nunca. Lo mismo ocurre con la división entre Turquía y la UE. Schroeder dijo en 2004 que las negociaciones de entrada llevarían tiempo, pero añadió: "No tengo dudas de que este camino guiará a Turquía hacia Europa". Sin embargo, actualmente es posible que a muchos europeos les parezcan más realistas las socarronas palabras de David Cameron, quien en 2016, cuando era premier británico, afirmó que la entrada de Turquía en la UE tendría lugar "aproximadamente en el año 3000".

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