Venezuela
Jueves 20 de Abril de 2017

"En Venezuela no te puedes sentir libre, la jaula aprieta cada vez más"

Luz Mely Reyes es directora del portal Efecto Cocuyo. Fue jefa de investigación del diario Últimas Noticias y llevó casos como el Irán-Venezuela. Autora de la columna Politikom, recibió el Victory Awards

Luz Mely Reyes es una experimentada periodista venezolana que hace dos años abrió junto con otras colegas el portal Efecto Cocuyo (palabrita que significa "luciérnaga"), el que rápidamente se convirtió en uno de los nuevos medios de referencia en el país. En la mañana de ayer, la de la marcha del 19-A, aceptó una entrevista telefónica con La Capital. Conversaba en su celular mientras aclaraba que respondía las preguntas al tiempo que estaba siguiendo varias pantallas. Es que la monumental marcha se estaba iniciando y Luz Mely Reyes, directora general de Efecto Cocuyo, se preparaba para una jornada intensa. Otras más. La charla terminará con un deseo trágicamente incumplido: "Ojalá que no haya muertos".

Efecto Cocuyo es uno de los nuevos medios que han surgido en Venezuela, como en todos lados, con el agregado de que al cambio de tecnologías en el país del chavismo se suman las estrategias para eludir bloqueos y censuras, además de la constante amenaza de recibir una citación judicial. Curtida en la era chavista, la periodista venezolana analiza, informa y comenta cosas que para otro latinoamericano serían anómalas y aberrantes y que para un venezolano, desgraciadamente, se han vuelto rutina hace ya muchos años. En un momento dirá que el avance sobre las libertades es "una gangrena" a la que "nos hemos ido acostumbrando, algo terrible. No te puedes sentir libre ". La libertad de expresión que ella y otros muchos periodistas ejercen se hace "al riesgo personal constante, estamos siempre preparados, sabemos que hay una espada de Damocles. Igual la gente que sale a manifestarse, sabe que la pueden detener e inculpar de un delito". Luz Dely Reyes no puede evitar la nostalgia por la Caracas de antes, cuando "con este clima maravilloso" se podía salir toda la noche sin temor. "Hoy no puedes salir de noche. La jaula va apretando cada vez más", lamenta.

—En vísperas de la marcha Maduro ordenó el "plan Zamora", y antes mostró a las milicias y prometió más fusiles.

—Este es un plan que, según una experta en cuestiones militares, combina a las milicias, las FFAA y los grupos armados civiles parapoliciales, los "colectivos" (que son los que ayer volvieron a asesinar a tiros a dos manifestantes). Lo que sabemos —pero no publicamos todavía— es que se dividieron las funciones. La estrategia de la oposición es una telaraña, que viene por todos lados. El peligro es que estos colectivos armados no están entrenados. Los funcionarios (policiales) por ley no pueden llevar armas a una manifestación. Estos colectivos como brazo armado sí lo hacen, y delante de la Guardia Nacional, que no interviene. Y cuando el gobierno dice que 60 mil "motorizados" recorrerán hoy Caracas, dice que los colectivos lo harán. Los usan para intimidar, en Caracas y en el interior. Disparan y matan gente.

—Esta ola de protestas recuerda a la de 2014, que terminó mal y con 43 muertos. Escribiste que esta vez es diferente. ¿Qué ha cambiado?

—Todo. Mira, en 2014 "La Salida", como se llamó aquel movimiento, era una propuesta de Leopoldo López y otros muy radicales, pero tuvo muchísima oposición interna (en la coalición antichavista MUD), porque no estaban dadas las circunstancias. Pese a la represión y el autoritarismo, no se había llegado a esto de hoy, ni en la crisis económica ni en el nivel de represión. Ese es el gran cambio respecto a 2014. Hoy la gente protesta, diría casi por cualquier cosa, el descontento es creciente. El chavismo tiene un 20 por ciento de base dura. Pero el reconocimiento de la crisis supera el 90 por ciento. Cito datos de Venebarómetro. En ese 90 por ciento hay gente del chavismo que sabe que la crisis golpea a todos, incluso a los funcionarios, porque tampoco ellos encuentran medicamentos. En 2014 se aplicó una represión legal, que corresponde al Estado para garantizar el orden público. Fue dura, pero dentro de los cánones de proporcionalidad; pero la otra forma de represión fueron los colectivos. Si revisas los 43 muertos de ese período, la mayoría lo fueron por colectivos o efectivos (militares o policiales).

—Pero hoy, como entonces, el riesgo es que esta ebullición pase sin cuajar en un resultado político.

—Pero a la gente no parece importarle. Hablas con la gente más pacífica y la ves cansada y molesta, porque este gobierno ha cercenado libertades de todo tipo. Hasta a la persona no politizada le cercenó sus espacios; y a los politizados, mucho más. Hay que tener presente que no fue la oposición la que convocó a estas protestas (que comenzaron a fines de marzo por dos sentencias del Tribunal Supremo contra el Congreso), fue la gente que obligó a salir a los diputados, que no sabían cómo reaccionar ante las sentencias. Estas son las diferencias con 2014. Hoy la gente no es un grupito que acompaña a los líderes, sino una masa que los empuja. Hoy, si el gobierno pone presos a varios líderes, no va a cambiar la protesta. En 2014 cuando apresó a Leopoldo (López, aún detenido), aplacó la calle. Ahora, si apresa a Capriles, a Borges, saldrán otros detrás.

—Otro factor clave que cambió mucho fue el internacional. Ahora hay una presión importante, ayer fue la declaración de los 11 países americanos.

—Sí, y allí pueden pesar varias cosas. Ayer (por el martes) Luis Almagro (secretario general de la OEA) se reunió con Leonel Fernández (ex presidente dominicano), una persona de confianza del gobierno venezolano. Por ahí puede venir un canal (de negociación). Y el comunicado del Departamento de Estado de anoche es importante, recuerda que hay responsabilidades individuales de quienes violen los derechos humanos, el mensaje es muy claro.

—¿Y qué pasa hoy en los "cerros" (las villas miseria)?

—El gobierno administra los CLAP (bolsones de comida) con productos básicos. Eso lo hace relativamente bien, entrega comida a precio módico. Pero a los barrios llega algo de comida, no mucha, y en ningún lado se venden los alimentos importados, que sólo un profesional puede pagar. El gobierno administra la escasez. Hay gente que apoya al gobierno pero que ya está agotada. El núcleo duro hoy es entre 12 y 25 por ciento, chavistas que apenas aceptan a Maduro. Eso es lo que pasa hoy en los cerros. Y si hubiera elecciones podría darse el escenario de la Asamblea Nacional (de 2015, con una neta victoria opositora). Hoy el chavismo estaría en 35 por ciento a 40 por ciento, como estaba antes la oposición.

—Parece que la percepción de la MUD no es muy buena, se desgastó.

—El apoyo a la MUD bajó un 14 por ciento por el diálogo (la mesa de diálogo que se instaló el año pasado a impulso del Vaticano y Unasur). La participación del Vaticano la pidió la oposición, pero el diálogo fue un salvavidas para Maduro. La gente estaba entonces aún volcada al referendo revocatorio contra Maduro. Cuando este se suspende (por un organismo del gobierno) la MUD continuó en el diálogo y esto le restó apoyos. La oposición entró en una picada terrible, se tuvo que reformular la MUD. No había más referendo, seguía la represión. La gente se preguntaba "¿Diálogo para qué?" y se desmovilizó. Fue su peor momento y el gobierno logró estabilizar la crisis. Confiado, el chavismo creyó prudente hacer una jugada a todo o nada y "tiró" esas dos sentencias, las 155 y 156 del TSJ de fines de marzo. Aún al día siguiente la dirigencia opositora no entendía sus consecuencias. Lo que hizo cambiar este cuadro fue la declaración de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, advirtiendo que se rompía el hilo (orden) constitucional. No lo esperaban: una alta funcionaria del Estado, que es chavista y no ha dejado de serlo, hizo un quiebre importante. Pudo hacerlo por varias razones. Estuvo en Ginebra cuando el examen periódico de Derechos Humanos de la ONU y Venezuela salió mal evaluada, y ella tiene un cargo del que se derivan responsabilidades. Es la garante de la vigencia del Estado de Derecho. La fiscalía ya había mostrado sus reservas para castigar actos políticos y los fiscales pueden no estar de acuerdo con apoyar violaciones de las normas. Además, hubo peleas entre fiscales y jueces.

—Se habla de la aplicación del modelo cubano. ¿Es una realidad o una exageración?

—Me he negado a creer en ello hasta que algunos colegas colegas cubanos me han dicho "ustedes vivirán lo que vivimos nosotros". Acá hay una restricción de libertades, ni los chavistas pueden ya sentirse libres y nos hemos ido acostumbrado, es algo terrible. No te puedes sentir libre; la libertad de expresión se ejerce al propio riesgo, vivimos preparados, bajo esta espada de Damocles, así como la gente que sale a la calle sabe que la pueden detener e inculpar de un delito. Además, la inseguridad también recorta la libertad, antes salíamos a caminar por las noches sin temor con este clima maravilloso que tenemos, todo el año. Caracas tenía mucha vida nocturna. Hoy es imposible. En fin, es una gangrena a la libertad tan grande que la indignación es igualmente grande. La jaula va apretando cada vez más.

oficio de riesgo. Reyes es parte de una generación de periodistas curtidos en el peligro.

Comentarios